Cristina Kirchner: "si hubiera robado no estaría en la cárcel, porque habría podido comprar al sistema judicial"
La expresidenta, condenada y proscripta ya hace más de un año, analizó el escenario político argentino y reconoció errores del peronismo. Esta fue la primera entrevista que concede a un medio internacional desde su condena, donde también abordó el presente económico del país, la pérdida de confianza en la política tradicional y los desafíos que enfrenta el peronismo para construir una alternativa de poder.
"La historia no se escribe en línea recta. Hay avances y retrocesos. Pero la gente siempre vuelve", sostuvo Kirchner, proyectando un escenario de retroceso para las fuerzas de derecha a nivel internacional. Apuntó contra el presidente estadounidense Donald Trump, a quien vinculó con el respaldo a gobiernos de ultraderecha en América Latina, afirmando que en las venideras elecciones de medio termino en Norteamerica "el hombre que ha hecho todo lo posible para ayudar a los gobiernos de derecha a ganar en América Latina perderá las elecciones en su propio país".
La exmandataria también se refirió al desgaste de Milei y a las ya indiscutibles dificultades económicas que atraviesan los hogares argentinos. "Muchos argentinos están frustrados porque sus vidas no han mejorado, su dinero no les alcanza hasta fin de mes y ven un gobierno que no solo no hace nada por los pobres, sino que los ataca activamente", planteó.

Reconocimiento de errores y desafíos
Durante la entrevista, Kirchner reconoció que el peronismo tuvo responsabilidad en el escenario que desembocó en la victoria electoral de Milei en 2023. En particular, mencionó las dificultades económicas de la última etapa del gobierno de Alberto Fernández, del que fue vicepresidenta.
Al recordar ese período, señaló que se produjo "un colapso en la cultura laboral". Analizó que quienes trabajaban jornadas completas ganaban lo mismo o menos que quienes recibían ayuda del Gobierno.
"La gente se dio cuenta de que quienes trabajaban ocho horas al día, soportaban a sus jefes y largos desplazamientos ganaban lo mismo o menos que sus vecinos que recibían ayudas del gobierno", apuntó.
La expresidenta consideró que "el desafío de las fuerzas progresistas" no pasa solamente por recuperar el poder, sino por comprender las razones que llevaron a una parte de la sociedad a respaldar propuestas que prometían romper con el sistema político tradicional. En ese sentido, sostuvo que la actual oposición necesita presentar propuestas concretas, con posibilidades reales de implementación y capacidad para responder a las preocupaciones económicas cotidianas.

"¿Es posible gobernar racionalmente una sociedad en la que el 50% piensa que el otro 50% debe desaparecer?", se preguntó, reflexionando sobre la polarización política y la dificultad de construir consensos. Vinculó esta discusión con sus recientes estudios de chino y una mirada filosófica sobre la convivencia de fuerzas opuestas, donde la filosofía china propone que los opuestos, como el yin y el yang, puedan coexistir.
Situación judicial y reclamo internacional
Otro de los ejes de la entrevista fue la condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos que pesa sobre Kirchner por la causa Vialidad. La expresidenta volvió a rechazar las acusaciones y sostuvo que su procesamiento tiene "motivaciones políticas".
"Díganme dónde puse el dinero. Porque, sinceramente, si lo hubiera robado, no estaría en la cárcel. Sería libre, porque habría podido comprar al sistema judicial argentino, que es corrupto", afirmó.
Junto a su abogado, Rafael Valim, Kirchner presentó un reclamo ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas para que revise su caso, argumentando la vulneración de sus garantías procesales y derechos fundamentales. El organismo internacional puede pronunciarse sobre eventuales violaciones de derechos, aunque no tiene facultades para revocar directamente las decisiones de los tribunales argentinos.
En paralelo, la expresidenta describió cómo transcurre su vida bajo arresto domiciliario. Contó que realiza actividad física entre cuatro y cinco veces por semana, estudia inglés y chino, y dedica buena parte de sus tardes a leer y seguir la actualidad internacional. También recordó una conversación con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien la visitó el año pasado y le recomendó hacer ejercicio y no deprimirse.
"Pero no tengo derecho a deprimirme ni a atormentarme ante el sufrimiento ajeno. Sé por qué estoy aquí: por lo que represento, por el gobierno que construimos y por mi negativa a someterme a los poderes establecidos", respondió Kirchner.