Amnistía Internacional denuncia a Milei ante organismos internacionales
La organización, a través de su cuenta oficial en la red social X, sostuvo que las declaraciones del mandatario "profundizan el hostigamiento a la prensa". Cuestionaron específicamente sus expresiones durante un discurso en la Fundación Faro, donde individualizó y agredió a profesionales que informaron sobre el mencionado caso.
Preocupación por la libertad de expresión
Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional, expresó que el accionar de Milei "es gravísimo" porque la máxima autoridad del país "naturalizó los insultos, las amenazas y el hostigamiento" contra quienes ejercen el periodismo. Belski enfatizó que "la libertad de expresión también implica poder investigar, cuestionar y publicar información incómoda para el poder sin temor a represalias".
La directora añadió que el Presidente tiene la obligación de respetar ese derecho, incluso cuando las críticas le resultan molestas. "Cuando el discurso oficial busca intimidar a quienes informan, el mensaje alcanza a toda la sociedad: hay voces que es mejor callar. Y eso es inadmisible", sentenció, subrayando el impacto de estas acciones en la sociedad en general.
Cifras alarmantes de agresiones
Uno de los argumentos centrales para la denuncia de la ONG se basa en el último informe del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA). Este documento registró, durante el año 2025, un total de 278 ataques contra la prensa, lo que representa un 55% más que en 2024. El informe señala directamente al propio Presidente como autor de 119 de estas agresiones.
Además, Amnistía Internacional sumó al reclamo otras acciones documentadas, como las restricciones que padecieron los periodistas acreditados en el acceso a la Casa Rosada y las demandas judiciales que el Poder Ejecutivo ha iniciado contra profesionales críticos con el Gobierno Nacional. La organización también recordó la frase de Milei en la Fundación Faro, donde afirmó que quienes considera sus adversarios "se tienen que quemar en la hoguera", una expresión que, para Amnistía, evoca "una violencia extrema" y genera preocupación por el impacto de los mensajes presidenciales sobre el ejercicio de la libertad de expresión.