Vecinos del barrio ARA San Juan denuncian graves fallas estructurales

Habitantes del barrio de zona norte señalan que las casas presentan grietas y riesgos de colapso a pocos años de ser entregadas, mientras enfrentan incrementos en las cuotas.
viernes 16 de octubre de 2026

Familias residentes en el barrio Ara San Juan, cuyas viviendas fueron entregadas a partir de diciembre de 2019, manifestaron su desesperación ante el acelerado deterioro de las construcciones. Grietas en paredes, techos y pisos, filtraciones e inestabilidad en los terrenos son parte del cuadro cotidiano que describen.

A la par del avance de demandas civiles y una causa penal, los adjudicatarios afirman recibir intimaciones, mensajes de WhatsApp y amenazas de embargo por parte del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) ante la imposibilidad de afrontar las cuotas fijadas.

El testimonio de un grupo de siete vecinos demuestra la preocupación ante la falta de respuestas por el deterioro de sus casas, que no llegan a los diez años de haber sido entregadas.

“Las casas nos las entregaron en el 2019 y tenemos rajaduras desde el techo, las paredes hasta el piso. Yo tenía la cañería de gas pegada con poxilina, o sea, no nos morimos porque no era el día. Constantemente las casas están crujiendo. No tenemos apoyo de nada, únicamente de lo que estamos realizando ahora, que es una denuncia penal, y otros vecinos han hecho una denuncia civil”, explicó Patricia una de las vecinas.

Según los vecinos, el problema afecta a todo el barrio, y son casi 600 viviendas: “Varios vecinos han tenido la presencia del IPV y los han amenazado con distintas modalidades: desde echarlos hasta decirles que los van a embargar", admitió.

"La casa en cualquier momento se va a abrir en dos"

Por su parte Virginia, otra de las vecinas que habló sobre el inconveniente que atraviesa en su vivienda, contó que nunca tuvo respuesta del IPV: “Vinieron tres veces a mi casa, miraron y no hubo informe de nada. Con los temporales las casas se van rompiendo más. No sabes si arreglarlo o no porque cada vez aparece otra cosa distinta. Las cuotas van aumentando de forma impresionante, se habla de que llegarían a 700.000 pesos y hay gente sin trabajo. En mi casa se hizo una catarata en la luz de la pieza. Mi casa se está inclinando y siento que en cualquier momento se va a abrir en dos; me doy cuenta porque la puerta y el portón ya no abren bien. Encima te mandan cartas documento y mensajes de whatsApp para intimarte", explicó la vecina.

"Hubo un abandono total y estudios de terreno adulterados"

Otro de los vecinos que expuso su situación a la prensa fue Oscar Ríos, quien aseguró que no se hicieron estudios de terreno al edificar en el sector. "Los que se hicieron, entre comillas, fueron adulterados, e ignoraron a las empresas que aconsejaban no edificar. ¿Qué le debemos nosotros al IPV por una vivienda donde a los dos años se cae un cielorraso completo o tiene aberturas de cuatro centímetros?”, se preguntó.

Al ser consultado sobre las respuestas que les dio el Instituto Provincial de la Vivienda, el vecino aseguró: “Vas a reclamar y te atienden de forma prepotente o con amenazas de embargo. Las empresas y el Estado se tiran la pelota. Este barrio va a terminar siendo un desastre porque el cerro se sigue desplazando y las casas se siguen hundiendo", concluyó.

Ninguno de los representantes, ni funcionarios que conforman al IPV le ha respondido a la prensa para poder esclarecer la situación hasta el momento. El argumento es que "no cuentan con la autorización para hacerlo".