Sífilis en Argentina: con casi 47.000 casos registrados, la epidemia alcanza su nivel más crítico

Las infecciones aumentaron más de un 75% desde 2022 y la sífilis congénita en recién nacidos sigue en aumento. Especialistas advierten sobre la baja percepción de riesgo, el desabastecimiento de preservativos y la urgencia de reactivar campañas de prevención y testeos prenatales.
lunes 07 de septiembre de 2026

La propagación de la sífilis en la Argentina alcanzó su nivel epidemiológico más crítico desde que se tienen registros oficiales. De acuerdo con los datos del Boletín Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud y reportes presentados por AIDS Healthcare Foundation (AHF), durante 2025 se notificaron 46.779 casos, lo que representa un vertiginoso incremento del 75,6% respecto a 2022. 

La tendencia se ha agudizado durante 2026: hasta la semana epidemiológica 30 se contabilizan 28.932 diagnósticos positivos, cifra que supera en un 82% la media histórica previa de 15.922 casos para el mismo período. Especialistas coinciden en que la disparada obedece a múltiples factores, entre los que destacan la pérdida de percepción del riesgo y la drástica reducción en la compra y distribución estatal de insumos de prevención como los preservativos. 

La amenaza silenciosa de la sífilis congénita

El escenario reviste una gravedad mayor al analizar el impacto de la enfermedad en el ámbito perinatal. En lo que va de 2026 se registraron 542 niños y niñas nacidos con sífilis congénita, marcando un ascenso del 12% en comparación con la mediana de 482 casos calculada entre 2022 y 2025. Estas cifras son catalogadas como inaceptables por la comunidad médica, dado que la transmisión materno-infantil es completamente evitable con un diagnóstico a tiempo durante el control prenatal. La falta de testeos continuos, sumada al escaso seguimiento de la pareja gestante, provoca que los recién nacidos queden expuestos a un cuadro de infección generalizada, con riesgos de convulsiones, lesiones cutáneas, trastornos neurológicos, problemas oftalmológicos o auditivos, y secuelas cognitivas de por vida.

La urgencia de diagnóstico precoz y políticas de prevención

Causada por la bacteria Treponema pallidum, la sífilis suele manifestarse de forma asintomática o a través de lesiones indoloras que desaparecen solas, lo que lleva a que la persona infectada continúe con la cadena de transmisión sin saberlo. Frente a ello, especialistas de diversas provincias enfatizan que en Argentina existen las herramientas asistenciales suficientes —tales como test rápidos en el primer nivel de atención y tratamiento efectivo mediante penicilina—, pero falta reforzar la estrategia pública de salud.  Desde distintos lugares se reclama que se reactive masivamente la Campaña Provincial y Nacional de Concientización, priorizar la Educación Sexual Integral (ESI) y garantizar la gratuidad de los insumos preventivos.

Qué es la sífilis y cómo se trata

La sífilis es una infección de transmisión sexual (ITS) común y de origen bacteriano que se contagia mediante el contacto directo de piel a piel con las llagas (chancros) de una persona infectada, principalmente durante el sexo vaginal, anal u oral. También puede transmitirse de la gestante al bebé durante el embarazo o el parto, condición conocida como sífilis congénita, la cual puede acarrear complicaciones graves como aborto espontáneo, parto prematuro, bajo peso al nacer, lesiones óseas, sordera o ceguera. Dado que los chancros suelen ser indoloros y pueden aparecer en zonas poco visibles (genitales, ano o boca), muchas personas no notan la infección y la transmiten sin saberlo. Es importante aclarar que la sífilis no se contagia por contacto casual, como dar la mano, abrazar, compartir utensilios o sentarse en un inodoro.

Tratamiento y prevención de la infección

La sífilis es completamente curable si se detecta y trata a tiempo mediante el uso de antibióticos recetados por un profesional de la salud. En los casos de sífilis congénita, el recién nacido requiere atención médica inmediata para recibir antibióticos, con esquemas que pueden ir desde una sola dosis hasta una internación hospitalaria de 10 días para evitar daños permanentes.

Si la enfermedad no recibe tratamiento, puede avanzar con los años y causar problemas irreversibles como daño cerebral, parálisis y ceguera. Para prevenir el contagio y sus complicaciones, se recomienda el uso continuo de barreras de protección, usar condones de látex o barreras bucales en cada relación sexual.

Como así también realizarse exámenes periódicos para un diagnóstico oportuno, especialmente durante los controles prenatales.