Temor por un socavón que no para de crecer

Los vecinos del barrio Usina advierten que el mar se está comiendo la calle

La calle Arenales del Kilómetro 5 de Comodoro Rivadavia pierde terreno ante el avance del mar, y crece la preocupación. Ya no pasa el camión recolector debido al estado del camino y crece el malestar entre los vecinos que temen sufrir daños en sus casas. 
viernes 04 de septiembre de 2026

El socavamiento de la tierra no se detiene y aseguran que ya han "recibido promesas". Ante el avanzado deterioro del suelo, el camión recolector de residuos ya no puede transitar por la zona y la preocupación de las familias crece con cada pleamar. La situación de la calle Arenales, en el barrio Usina, ha alcanzado un estado crítico.

El terreno de este sector continúa socavándose de manera sostenida, amenazando directamente la seguridad de las viviendas y la transitabilidad de la vía pública. A pesar de la gravedad del escenario, los damnificados denuncian que no aún no habrían recibido una respuesta concreta por parte de ningún organismo oficial.

"Nos encontramos en una situación que ya entra a desesperarnos vamos a quedar con las calles cortadas y aislados. El camión recolector de residuos ya no pasa es tanto lo que socavó que puede caerse al mar. Esto preocupa mucho, los vecinos que crecimos acá nunca vimos algo igual", contó Matías, vecino de la zona, a Crónica.

El progresivo desmoronamiento de la calle ya comenzó a aislar a las familias de los servicios esenciales. Por la calle Arenales pasan los servicios de agua, gas y cloacas que se están viendo afectados por la rotura de la calle Arenales.

La vista aéra de la calle Arenales del barrio Usina. (Gentileza Cristian Arias)

Sin embargo, el mayor temor de los vecinos se repite de manera cíclica con el comportamiento del mar. Ante cada pleamar, la comunidad entra en un estado de alerta e incertidumbre, debido a que el agua golpea con fuerza sobre la costa ya debilitada, acelerando el desgaste del suelo y haciendo ceder la tierra bajo sus pies. Sin soluciones de fondo, los vecinos exigen la intervención de las autoridades antes de que el avance del agua provoque pérdidas habitacionales o materiales.

"La última marejada fuerte fue en el mes de julio, y gracias a la visibilización que le dieron los medios de la ciudad vinieron a ver la situación. Vino Defensa Civil primero, y también gente del Municipio", aseguró Matías quien observa que en cada pleamar el agua está mas cerca de su vivienda. 

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