Buscan vender cuatro pingüinos del ex Aquarium de Mar del Plata por 40 mil dólares

Los ejemplares fueron valuados en unos US$40.000 en el marco del proceso de quiebra. Organizaciones proteccionistas cuestionaron que animales silvestres sean incorporados como bienes para saldar obligaciones de la empresa.
martes 25 de agosto de 2026

El proceso de quiebra del ex Aquarium de Mar del Plata abrió una nueva controversia por el destino de los animales que todavía permanecen en el predio. La Justicia incorporó a cuatro pingüinos a los activos que podrían ser vendidos para afrontar las deudas de la empresa y los ejemplares fueron valuados en aproximadamente US$40.000.

Se trata de cuatro pingüinos de la especie Eudyptes chrysocome, conocidos como pingüinos saltarines, cuya tasación fue fijada en $56,8 millones tomando como referencia un dólar de $1.420. La operación estaría destinada exclusivamente a instituciones internacionales calificadas, como acuarios u organizaciones zoológicas.

Por el momento no existe una venta concretada ni un comprador identificado. El valor establecido tendría efecto únicamente en caso de que los animales sean transferidos al exterior.

El complejo marplatense cerró definitivamente durante 2025 en medio de los problemas financieros de la compañía que lo administraba. Desde entonces, la Justicia interviene en el destino de los ejemplares que permanecieron dentro de las instalaciones.

La polémica por considerar a los animales parte del patrimonio

La inclusión de los pingüinos dentro del proceso de liquidación generó cuestionamientos de organizaciones dedicadas a la protección de la fauna.

El presidente de Fundación Fauna Argentina, Juan Lorenzani, sostuvo que los animales silvestres no deberían ser tratados como bienes destinados a cancelar deudas y aseguró que la organización realizó presentaciones judiciales para solicitar que aquellos ejemplares que estén en condiciones puedan regresar a su hábitat natural.

“Estamos hablando de animales silvestres, no de un inmueble, de una silla o de una mesa”, planteó Lorenzani, quien además sostuvo que “está prohibida la venta y comercialización de especies silvestres en nuestro país”.

La organización busca especialmente determinar qué ocurrirá con las especies autóctonas que permanecen dentro del establecimiento y anticipó que continuará realizando presentaciones ante la Justicia.

Desde la sindicatura, en cambio, indicaron que todos los ejemplares permanecen bajo atención veterinaria profesional y protocolos de conservación mientras se resuelve su futuro.

Cerca de 60 aves permanecen en el predio

Más allá de los cuatro pingüinos alcanzados por la tasación, el cierre dejó pendiente el destino de decenas de animales.

Según la información conocida durante el proceso, unas 59 aves marinas nacidas y criadas en cautiverio continúan alojadas en las instalaciones. Entre ellas hay pingüinos magallánicos y rey, para los cuales se analizan traslados mediante donaciones a organizaciones y centros especializados.

El cuidado quedó en manos de un grupo de trabajadores especializados que continúa ocupándose de la alimentación de los ejemplares y del mantenimiento de las instalaciones mientras avanza el expediente judicial.

El costo de sostener el predio constituye otro de los puntos centrales de la situación: los gastos mensuales en personal e insumos superarían los $20 millones.

Los antecedentes de los delfines y lobos marinos

El proceso ya tuvo otros movimientos de animales desde el cierre del Aquarium. A fines de 2025, diez delfines nariz de botella fueron trasladados a un acuario de Hurghada, Egipto, mediante una operación valuada en US$800.000. Parte de esos recursos fueron destinados al pago de salarios adeudados y al mantenimiento de los animales que permanecieron en Mar del Plata.

También fueron trasladados cuatro lobos marinos a Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú.

Ahora, la discusión se concentra en los pingüinos y en si corresponde que sean vendidos, trasladados a otras instituciones o eventualmente liberados, en aquellos casos en los que las condiciones de los ejemplares lo permitan.

Mientras continúa el proceso de quiebra, el destino definitivo de buena parte de los animales que permanecieron en el histórico oceanario marplatense sigue sujeto a las decisiones judiciales y a los cuestionamientos de las organizaciones proteccionistas.