La caravana de Oxidados y una huella imborrable de solidaridad en Facundo
La meseta chubutense y la risa de los niños fueron testigos de un gesto solidario que llegó por ruta 26 a Facundo. Hasta allí llegó el pulso solidario del Club Oxidad@s CR, un grupo de almas viajeras y generosas provenientes de Comodoro Rivadavia que decidieron cambiar el descanso del fin de semana por la ruta, el volante y el abrazo. No se trató simplemente de una caravana de vehículos; fue la puesta en marcha de un motor invisible pero imparable: la empatía comunitaria.
Desde temprano, la comuna abrió sus puertas bajo la coordinación cercana y cálida de su directora, Vilma Pinilla, y su equipo de trabajo. Con mate en mano y la organización aceitada, cada detalle fue pensado para que la jornada fuera un refugio de alegría.

Entre risas y papel picado, la tarde tuvo nombres propios que dejaron huella. Por un lado, la generosidad paciente del peluquero Ramiro, quien transformó su espacio de trabajo itinerante en una fiesta de cortes gratuitos para todos los chicos que pasaron por su silla. Por el otro, la energía magnética de Sofía, capaz de convertir cualquier rincón en una pista de baile, un juego de postas o un motivo de asombro.
Cada juguete entregado, cada golosina compartida y cada palabra de aliento tejieron una red invisible que abrazó a todo el pueblo. Desde el Club Oxidad@s CR insistieron en que el verdadero éxito no se mide en cantidad de donaciones, sino en la certeza compartida de que la solidaridad no conoce distancias geográficas.
Cuando los motores se encendieron para emprender el regreso a Comodoro, el paisaje de Facundo ya no era el mismo. Había quedado impregnado de la magia de saberse escuchados, tenidos en cuenta y abrazados por una comunidad que, kilómetro a kilómetro, demuestra que la esperanza siempre encuentra el camino.
