Irán busca poner fin a la guerra con EEUU y retomar el diálogo: “Es el mejor camino”

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, defendió el memorando de entendimiento firmado en junio con Washington como la alternativa óptima para superar el estancamiento bélico. Pese al vencimiento del plazo de 60 días para acordar la paz, el mandatario rechazó que la iniciativa implique una rendición y abogó por salvaguardar los intereses y la economía nacional.
domingo 23 de agosto de 2026

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, respaldó el uso de la vía diplomática para dar por concluido el conflicto bélico con Estados Unidos y brindó su apoyo al memorando que Teherán y Washington rubricaron en junio. El jefe de Estado juzgó que el entendimiento representa la alternativa más conveniente para superar la coyuntura actual de "ni guerra ni paz" y descartó que sus pautas impliquen un sometimiento o rendición ante la Casa Blanca.

Pezeshkian ratificó esta postura este domingo a través de una alocución difundida por la agencia oficial Irna. Su pronunciamiento se produjo tras expirar el término de 60 días fijado para alcanzar un entendimiento definitivo, sin registrarse progresos suficientes en los aspectos que aún distancian a ambas partes.

El respaldo del presidente al acuerdo con la administración estadounidense

El mandatario detalló que el Consejo Supremo de Seguridad Nacional avala el documento por considerar que resguarda la dignidad, el sentido de racionalidad y los intereses de la nación iraní. "No hay una sola disposición en este acuerdo que equivalga a una capitulación", aseveró.

En simultáneo, Pezeshkian reiteró que cualquier instancia de diálogo acatará los lineamientos políticos internos de Teherán. "El líder supremo fija las políticas, y nosotros seguiremos ese camino", añadió.

El presidente de Irán y Donald Trump firmaron el memorando el pasado 17 de junio, luego de concretar conversaciones de alto nivel mediante la mediación de Pakistán. El texto estableció el cese del fuego y habilitó una ventana temporal de 60 días destinada a lograr una paz definitiva y avanzar sobre los desencuentros referidos al programa atómico.

Aquel período expiró la semana pasada sin alcanzarse una resolución final. Uno de los principales escollos se mantiene en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el paso del comercio energético global y uno de los ejes fundamentales en las tratativas.

La situación económica como factor para cerrar el conflicto

Pezeshkian relacionó una factible resolución de las hostilidades con la urgencia de atenuar los condicionamientos económicos que pesan sobre el país. Las sanciones internacionales junto a las restricciones sobre los envíos de crudo restringen el ingreso de divisas y condicionan el desarrollo productivo.

"El capital y el dinero son extremadamente sensibles al riesgo", remarcó el gobernante. Acto seguido, planteó la meta económica que persigue su gestión: "Tenemos que eliminar este riesgo del país".

No obstante, el mandatario conservó una postura firme ante Washington, al aclarar que el aval al diálogo no entraña la aceptación de las exigencias norteamericanas ni el abandono de las cuestiones que Teherán considera estratégicas.

Mohsen Rezaei advirtió a los países de la región

La tónica conciliadora de Pezeshkian coexiste con una posición más dura en las filas del aparato de seguridad. Mohsen Rezaei, flamante titular del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, amenazó con aplicar medidas punitivas contra los países limítrofes que presten colaboración a Estados Unidos en un intento por profundizar la presión financiera contra Irán.

"Si (Trump) quiere hacer algo, responderemos de manera sísmica", manifestó Rezaei durante una entrevista emitida el sábado por la televisión pública estatal.

El funcionario tomó posesión del cargo este mes en el marco de una serie de reestructuraciones en puestos de alta jerarquía. Estas modificaciones endurecieron el perfil político y militar del Ejecutivo iraní ante la posibilidad de nuevas sanciones o restricciones mercantiles.

Rezaei alertó que Teherán podría atacar los pasajes empleados para el envío de petróleo desde el golfo Pérsico que funcionan como vías alternativas al estrecho de Ormuz. La advertencia se extiende a los Estados que intervengan en lo que el dirigente catalogó como una guerra económica contra Irán.

Bajo ese panorama, el responsable de la seguridad aseveró que esos países ingresarán en la condición de adversarios. "Atacaremos sus intereses", enfatizó.

Los puntos contemplados en el memorando entre Irán y Estados Unidos

El escrito firmado el 17 de junio estipuló como prioridad el cese inmediato y definitivo de las acciones militares entre Irán, Estados Unidos y sus aliados en la totalidad de los frentes, compromiso que incluyó también a Líbano.

En paralelo, Washington asumió la responsabilidad de dar por concluido el bloqueo naval impuesto a Irán en un plazo de 30 días. El articulado prevé además el repliegue de las tropas estadounidenses desplegadas en las proximidades del territorio iraní tras la concreción de un acuerdo definitivo.

El apartado económico fija la cancelación de sanciones, dispensas para la venta externa de petróleo y el desbloqueo de fondos iraníes retenidos en el exterior.

Asimismo, el documento incorpora un plan de reconstrucción y desarrollo presupuestado en un piso de USD 300.000 millones. Irán debía articular dicho programa en forma conjunta con socios de la región para apuntalar el proceso de recuperación posterior a la guerra.

Otro punto álgido atañe al estrecho de Ormuz: Teherán se comprometió a reabrir la circulación, retirar el minado y asegurar durante un lapso de 60 días la navegación gratuita y segura de las embarcaciones comerciales.

En el aspecto atómico, se establece que Irán no producirá armamento nuclear y aceptará negociar los puntos referidos al enriquecimiento de uranio, un eje que se mantiene como uno de los temas más delicados en el vínculo con Washington.

La instrumentación detallada de cada pauta quedó supeditada a la firma de un entendimiento definitivo respaldado por las Naciones Unidas. El vencimiento del plazo inicial dejó esa fase sin resolución, manteniendo abiertas las discrepancias respecto a Ormuz, el desarrollo nuclear y la quita de las sanciones.

De este modo, la estrategia de Irán ingresa en una etapa de definición: Pezeshkian procura reflotar las negociaciones para mitigar el impacto económico y dar fin a la guerra, mientras Rezaei advierte que cualquier incremento en la presión ejercida por el gobierno de Trump recibirá una respuesta de índole militar.

Con información de BAE Negocios - Grupo Crónica.