Fernando Cerimedo quedó detenido por tentativa de femicidio contra su expareja en Bolivia

Cerimedo fue imputado y continuará detenido mientras avanza la investigación por el ataque a tiros contra Nadia Beller. Desde el hospital, la mujer habló con Crónica TV y aseguró que fue víctima de una emboscada.
miércoles 19 de agosto de 2026

Nadia Beller permanece internada en un hospital de Bolivia luego de haber sido atacada a tiros en un episodio que, según denunció, estuvo directamente relacionado con su expareja, el argentino Fernando Cerimedo, exasesor de Javier Milei. La mujer aseguró que fue citada a un hotel con el argumento de que allí recibiría información vinculada con un supuesto operativo contra Evo Morales, pero sostuvo que todo se trató de un engaño para intentar asesinarla.

En diálogo con Crónica TV, Beller relató que al ingresar al lugar le quitaron el teléfono celular y dos hombres comenzaron a dispararle. “Lo primero que hicieron fue sacarme el celular y empezar a dispararme”, contó desde la cama del hospital.

La mujer explicó que recibió varios disparos y que los médicos le retiraron cuatro proyectiles, aunque todavía no pudo establecer con precisión cuántos impactos sufrió. “Tengo en mi pecho, por lo menos unos tres en mi pecho. Uno en el costado lateral derecho y otro en el brazo”, señaló. También indicó que presenta orificios de entrada y salida y que algunos proyectiles podrían haber sido de rebote.

Beller relató que, al advertir que estaban intentando matarla, se tiró al piso y simuló estar muerta. Según su testimonio, uno de los atacantes se habría acercado, pero el otro ordenó retirarse. “Me retira el celular y empieza a disparar, entonces yo ahí atino a tirarme al piso y simular que estaba muerta”, explicó.

Los atacantes, de acuerdo con su relato, no fueron detenidos. La mujer también cuestionó la demora de la ambulancia y aseguró que durante varios momentos temió que regresaran para rematarla.

Una supuesta emboscada

Beller sostuvo que Cerimedo le había asegurado que contaría con personal de seguridad en el lugar. Sin embargo, afirmó que esos efectivos nunca aparecieron. “Él me dio la seguridad de que yo podía ir ahí a recibir información que él necesitaba para agarrar a Evo Morales”, relató. Para la mujer, la ausencia de la supuesta custodia fue una de las principales señales de que había sido engañada.

Según contó, Cerimedo le habría dicho que cerca del hotel existía una casa de seguridad donde se encontraban policías que participarían del supuesto operativo contra Morales. Luego del ataque, Beller comenzó a sospechar que esa vivienda podría haber sido utilizada, en realidad, para preparar el atentado en su contra.

La mujer no descartó que los autores de los disparos fueran policías y aseguró que su expareja tendría influencia sobre fuerzas de seguridad e inteligencia bolivianas. De todos modos, aclaró que no puede confirmar la identidad de los atacantes. “Yo no lo dudo porque él maneja policía, maneja inteligencia, maneja absolutamente todo”, afirmó.

Las graves acusaciones contra Cerimedo

Durante la entrevista, Beller realizó numerosas acusaciones contra Cerimedo, a quien describió como una persona con fuerte influencia dentro del gobierno boliviano. Aseguró que, pese a no ser funcionario formal, tendría una oficina cercana a la del presidente Rodrigo Paz, utilizaría una camioneta oficial, contaría con personal policial y tendría acceso a distintos organismos del Estado. “Él le daba órdenes absolutamente a todos”, sostuvo Beller al referirse a su supuesto vínculo con ministros y funcionarios.

La mujer explicó que inicialmente había sido convocada para realizar observaciones jurídicas sobre un decreto impulsado por el gobierno. Según contó, advirtió que determinadas medidas eran inconstitucionales y que debían ser modificadas o derogadas. “Yo le estuve pasando también información. Desde el activismo a mí me llega mucha información. Hay gente que confía en mí, que me hace llegar pruebas y todo”, relató.

Beller afirmó además que Cerimedo comenzó a acercarse personalmente a ella y que ambos mantuvieron una relación desde diciembre hasta pocas semanas antes del ataque. Según su versión, durante ese período vivieron juntos en Bolivia y él viajaba frecuentemente entre ese país y la Argentina.

Dinero, empresas y supuestas operaciones

Uno de los puntos más graves de la denuncia estuvo relacionado con el supuesto movimiento de grandes cantidades de dinero entre Bolivia y Argentina. Beller afirmó que Cerimedo viajaba regularmente hacia la Argentina con dinero que, según ella, trasladaba en su equipaje. “Básicamente viajaba cada semana llevando dinero de Bolivia a Argentina”, aseguró.

También relató que en la vivienda donde convivían aparecían cajones y maletines con dinero que posteriormente desaparecían cuando Cerimedo viajaba.

La mujer dijo desconocer el origen exacto de esos fondos, aunque señaló que su expareja le hablaba de pagos vinculados con empresas y contratos estatales. Según su relato, Cerimedo le habría mencionado que algunas compañías facturaban cientos de miles de dólares mensuales.

Beller también nombró empresas vinculadas, según su versión, con actividades petroleras, mineras y de consultoría, entre ellas Numen y otras firmas que mencionó durante la entrevista. Estas afirmaciones fueron realizadas por la mujer sin presentar durante la entrevista documentación que permita corroborarlas en forma independiente.

También aseguró que Cerimedo mantenía vínculos con empresas proveedoras del Estado boliviano y que parte de los negocios estarían relacionados con el sector energético.

Acusaciones sobre narcotráfico y organismos de seguridad

Otro de los ejes de la entrevista fueron las supuestas conexiones de Cerimedo con el narcotráfico y organismos de seguridad estadounidenses.

Beller aseguró que su expareja le habría dicho que el narcotráfico “no se combate, se administra”. Según la mujer, Cerimedo habría hablado de supuestos operativos destinados a mostrar resultados contra el narcotráfico, aunque en realidad serían operaciones coordinadas.

También sostuvo que él le habría contado que tenía contacto con narcotraficantes y que algunos funcionarios mantenían líneas de comunicación con integrantes de esas organizaciones.

La entrevistada fue especialmente cautelosa en este punto y reconoció que no puede determinar qué parte de las historias que Cerimedo le relataba era cierta. “En el transcurso de nuestra relación le descubrí muchísimas mentiras”, admitió. Y agregó: “No sé cuál es el límite de la verdad y de la mentira en las cosas que él me decía”.

Beller también afirmó que Cerimedo mantenía reuniones en la Embajada de Estados Unidos y que en una oportunidad le habría enviado su ubicación mientras permanecía allí durante varias horas. Sin embargo, aclaró que se trata de información que conoció a partir de lo que él mismo le decía.

El celular que le robaron y la información que conserva

Beller aseguró que los atacantes se llevaron su teléfono inmediatamente después de comenzar el ataque. Por ese motivo, explicó que parte de la información que tenía almacenada en ese dispositivo ya no está en su poder. “Fue lo primero que hicieron: sacarme el celular de la mano”, afirmó.

Sin embargo, señaló que distribuyó previamente algunas evidencias y que mantiene información guardada en otros lugares. Durante la entrevista se mostró dispuesta a entregar documentación a periodistas, siempre que se garantice que no será publicada sin su autorización.

También mencionó fotografías y documentación que, según su relato, podrían encontrarse actualmente en poder de la Fiscalía.

Denunció falta de protección en el hospital

Mientras permanecía internada, Beller aseguró que tuvo dificultades para comunicarse con su abogado, su hermana y la Fiscalía. Incluso relató que decidió negarse a recibir asistencia médica como medida de presión para conseguir comunicarse con ellos. “Tuve que tomar esa medida de presión y hasta me amenazaron con darme el alta por negarme a recibir asistencia médica”, afirmó.

Según su relato, finalmente pudo comunicarse con su abogado y permitir el ingreso de un familiar. También reclamó que un fiscal se presentara para tomarle una declaración ampliatoria.

Beller cuestionó además que inicialmente se hubiera declarado en reserva parte de la investigación y aseguró que se opuso públicamente a esa decisión porque, según explicó, le impedía conocer detalles del expediente.

La mujer sostuvo que actualmente no cuenta con una custodia suficiente y manifestó temor por su seguridad. “No cuento con resguardo policial ni nada”, expresó durante la entrevista.

Está embarazada de cuatro semanas

Uno de los momentos más sensibles de la entrevista ocurrió cuando Beller confirmó que está embarazada de cuatro semanas y que el padre sería Cerimedo. “Tengo todavía al hijo del hombre que intentó matarme en mi vientre”, afirmó.

La mujer explicó que el embarazo condiciona el tratamiento para controlar el dolor provocado por las heridas. Según contó, actualmente recibe principalmente paracetamol debido a las restricciones vinculadas con su estado.

A pesar de las circunstancias, aseguró que continuará con el embarazo mientras el tratamiento médico no afecte al bebé.

Un vínculo que terminó en denuncia

Beller relató que la relación con Cerimedo comenzó mientras ella colaboraba en cuestiones jurídicas vinculadas con el gobierno boliviano. Con el paso del tiempo, aseguró, el vínculo profesional se transformó en una relación sentimental.

Según su versión, Cerimedo le había dicho que estaba separado y en proceso de divorcio. Sin embargo, en abril descubrió mensajes de contenido romántico entre él y su esposa.

La mujer sostuvo que le exigió que le comunicara a su esposa que mantenía una relación con ella y que, posteriormente, comenzó a sospechar que ambos habían retomado algún tipo de vínculo.

Beller también afirmó que el conflicto se agravó a medida que comenzó a conocer información sobre empresas, movimientos de dinero y supuestas operaciones que involucraban a su expareja.

Finalmente, sostuvo que el ataque ocurrido en el hotel fue el segundo episodio de violencia que atribuye a Cerimedo. “Yo no lo creía, pero aparentemente sí”, dijo al ser consultada sobre si considera que su expareja es capaz de ordenar un asesinato.

La denuncia de Beller incluye acusaciones de extrema gravedad que deberán ser investigadas y corroboradas por la Justicia. Por el momento, su principal testimonio surge de la entrevista concedida desde el hospital, mientras permanece internada y continúa reclamando protección. “Estoy plenamente segura de que él va a terminar lo que comenzó”, afirmó.