Tomás Delgado, el alumno del Perito Moreno que estira su promesa de rodillas para la gran final del domingo

La iniciativa nació como un pacto con su madre y ya se convirtió en una de las postales más llamativas de Comodoro. "Sé que se gana y solo queda cumplir", asegura Tomás, quien redobla su apuesta para la gran final frente a España, donde su recorrido de rodillas será desde un punto más lejano para coronar su fe mundialista.
sábado 18 de julio de 2026

Tomás Delgado, alumno de sexto año de la escuela secundaria, cumplió con su ritual tras cada triunfo de Argentina. Este domingo se viene el tramo más largo y exigente. "Sé que se gana y solo queda cumplir", aseguró.

El Mundial de fútbol despierta pasiones que muchas veces escapan a la lógica racional. Entre cábalas, banderas y gargantas gastadas, las promesas se convierten en un pacto sagrado entre el hincha y el destino. En Comodoro Rivadavia, la historia de Tomás Delgado sintetiza a la perfección esa "locura hermosa" que genera la Selección Argentina.

Mientras muchos de sus compañeros volvían a sus casas luego de una noche de boliche, Tomás madrugó y salió a cumplir su promesa una vez más. Con los ecos de la marejada nocturna en la avenida Ducos, Tomás es estudiante de sexto año del Colegio Perito Moreno, llegó de rodillas al establecimiento como cada vez que el equipo de Scaloni nos dio una alegría en el Mundial.

En las últimas semanas, su nombre empezó a resonar con fuerza en las calles del centro de la ciudad no por los libros, sino por su sacrificio físico y su fe inquebrantable en el equipo nacional: tras cada victoria argentina, llega arrodillado hasta la entrada de la institución.

El origen de la fe: una idea compartida con mamá

La travesía, que exige un notable esfuerzo físico sobre el asfalto comodorense, comenzó hace unas semanas tras un partido clave de la fase de grupos. "No, fue idea de mi mamá más que nada", confiesa Tomás con timidez pero con orgullo. "Ella había prometido que iba a hacer algo en el gimnasio y todo eso. Y bueno, yo prometí que iba a hacer esto y desde el partido de Cabo Verde fue por eso", le contó a Crónica en la puerta del colegio la mañana del sábado.

Lo que empezó como un desafío acotado fue escalando a la par de la ilusión mundialista. La apuesta original consistía en avanzar de rodillas hasta la puerta del Perito Moreno. Al principio el punto de partida fue la plaza, pero con cada instancia superada por el seleccionado, el joven decidió redoblar la apuesta, sumando cuadras de dolor y de desahogo festivo.

"Al principio fue desde la plaza, luego aumentando cuadra tras cuadra. Y bueno, así, ir aumentando cuadra más cuadra", detalla el estudiante, que ya fue visto por decenas de vecinos avanzando por arterias principales como la Avenida Rivadavia y la calle San Martín.

La prueba final: el recorrido más largo

Para Tomás, el cansancio y las marcas en las rodillas pasan a un segundo plano cuando el árbitro marca el final y Argentina festeja. "Al menos doy satisfacción, por lo menos sé que ya ganás y tenés que cumplir nada más", explica con la simpleza de quien entiende que los pactos con el fútbol no se rompen.

Pero lo más duro está por venir. Este domingo, con la gran final a la vuelta de la esquina, el estudiante de sexto año se prepara para el tramo más extenso y exigente de toda la competencia, extendiendo el punto de partida más arriba de la Plaza España y el sector céntrico.

"Falta todavía lo más importante que es mañana domingo", asegura con la mirada fija en el objetivo. Aunque no recuerda con precisión exacta el nombre de todas las calles de la ruta alta, sabe que el destino final es el mismo de siempre y que el esfuerzo valdrá la pena si la Selección corona el objetivo. Mientras muchos eligen la comodidad de la tribuna o el living de sus casas, Tomás ya se prepara para poner el cuerpo, una vez más, por los colores.