Adiós a un gran profesional

Mario Malbarez, el hombre detrás de la cámara que retrató la historia de Chubut

Falleció Mario Miguel Malbarez Williams, histórico camarógrafo de Canal 7 de Rawson y figura clave de la televisión pública chubutense. Su trayectoria dejó una extensa huella en la construcción de la memoria audiovisual de la provincia, marcada por el profesionalismo, la humildad y la formación de nuevas generaciones.
lunes 22 de junio de 2026
Su trabajo quedó como parte del archivo histórico de Canal 7, con fuerte presencia en la cobertura institucional de Rawson y la provincia. Foto: Daniel Feldman.
Su trabajo quedó como parte del archivo histórico de Canal 7, con fuerte presencia en la cobertura institucional de Rawson y la provincia. Foto: Daniel Feldman.

La televisión pública chubutense despide a uno de sus trabajadores más queridos y respetados. Mario Miguel Malbarez Williams, histórico camarógrafo de Canal 7 de Rawson, falleció dejando una huella imborrable en generaciones de periodistas, productores, técnicos y trabajadores de prensa que compartieron con él décadas de labor en la pantalla estatal.

Su nombre quizás no era conocido por el gran público, acostumbrado a ver las noticias desde el otro lado de la pantalla. Sin embargo, detrás de innumerables imágenes que registraron la historia política, social y cultural de Chubut, estaba su mirada profesional, su capacidad para captar el momento preciso y su enorme compromiso con el oficio.

Formó parte de los primeros pasos de la TV pública en Chubut y acompañó su crecimiento desde los inicios.

 

Malbarez, así con “b” a diferencia de Juan Domingo, su famoso primo boxeador fue uno de los pioneros de la televisión provincial. Quienes trabajaron junto a él lo recuerdan como un multifunción que terminó orientándose a la cámara de piso y exteriores como a la edición de imágenes.

Sus comienzos se remontan al Canal 3, un pionero de la TV por cable en la provincia, inaugurado un mes después que el primitivo Canal 9 de Comodoro Rivadavia. Siendo un aprendiz todoterreno “peló” cables; hizo sonido y switcher entre otras múltiples tareas propias de todo comienzo de ciclo. Llegó al canal provincial en 1976 cuando éste comenzó a funcionar con escasos recursos técnicos. Allí terminó desempeñándose como camarógrafo de exteriores, en una época donde la tecnología era incipiente y el trabajo requería una enorme dedicación.

Durante años fue prácticamente el único camarógrafo de noticias del canal, recorriendo la provincia para cubrir actos oficiales, conferencias, inauguraciones, visitas gubernamentales y acontecimientos que hoy forman parte de la memoria audiovisual de Chubut.

Formó a nuevos camarógrafos del canal, transmitiendo técnicas de encuadre, manejo de cámara y organización de coberturas.

Las cámaras de aquellos tiempos poco tenían que ver con la actualidad donde los celulares resultan una puerta al mundo. Aquellos equipos pesados se acompañaban de mochilas grabadoras que se transportaban y requerían de una logística compleja. Mario asumía cada cobertura con la misma responsabilidad y profesionalismo, convirtiéndose en una referencia para quienes daban sus primeros pasos en el medio.

Entre ellos estuvo quien luego sería conocido como “Saquito”, Héctor Arrative, a quien Malbarez enseñó los secretos del oficio: desde el manejo técnico de la cámara hasta el encuadre y la búsqueda de la mejor imágen. La estratégica carga de batería y el recambio de los cassettes. La transmisión de conocimientos fue una de las facetas menos visibles pero más valiosas de su trayectoria.

Con el paso de los años, y de acuerdo a las necesidades operativas del canal, amplió sus funciones. Además de las coberturas en exteriores, trabajó como camarógrafo de estudio, participando en la realización de noticieros y diversos programas institucionales, demostrando una versatilidad que era habitual en los trabajadores de aquella añorada televisión pública.

Fue un trabajador comprometido con la cobertura de la vida pública, especialmente en el ámbito institucional de Rawson.

Sus compañeros coinciden en una definición: era un profesional íntegro. Respetuoso, responsable y siempre dispuesto a colaborar. Nunca buscó protagonismo. Prefería mantenerse detrás de la cámara, concentrado en su trabajo y evitando hablar demasiado de su vida privada. Guardándose para entregarlo todo en sus registros de imágenes.

Como se estilaba, laburó desde muy jóven, fiel al mandato familiar. Vivía entre las calles Pellegrini y Honduras, en la desembocadura del viejo canal de riego y ya casado con Silvia Carreño; se mudó al barrio 252 Viviendas, en cercanías de LU20. Tuvo tres hijos (Fernando, Leonardo y Darío) y nietos que reavivaron su amor por la vida.

El sonado caso del juicio oral por crímenes de lesa humanidad cometidos en la ciudad de Rawson, en los años 70 y que tuvieron como víctimas a los abogados Mario Abel Amaya e Hipólito Solari Yrigoyen, ambos ex legisladores nacionales de la provincia del Chubut, resultó la última cobertura periodística de “Marito” quien tras jubilarse, se trasladó a Playa Unión.

Sus compañeros lo recuerdan como un trabajador discreto y comprometido, siempre enfocado en la tarea y en el registro de la vida institucional chubutense.

Allí encontró un refugio frente al mar y una nueva forma de canalizar su sensibilidad artística: la fotografía. Si bien siempre había sido una afición, durante esa etapa se convirtió en una verdadera pasión. Era habitual verlo recorrer la villa balnearia en bicicleta durante las primeras horas de la mañana, cámara en mano, buscando la luz adecuada para registrar paisajes, aves, amaneceres y escenas cotidianas.

Ésta nueva faceta le permitía seguir haciendo lo que más le gustaba: contar historias visuales; que hablaban por sí mismas; describiendo desde la objetividad. Quienes compartieron años de trabajo con él recuerdan también su fanatismo por Boca Juniors y “su” Rácing de Trelew como su interés por el automovilismo, aunque reconocen que Malbarez hablaba poco de sí mismo. Su verdadera identidad estaba ligada al trabajo, a la cámara y al canal.

La jubilación, sellada en el 2013, representó para él un cambio difícil de asimilar. Compañeros cercanos relatan que extrañaba profundamente la rutina laboral y el contacto cotidiano con el equipo de Canal 7. La distancia de ese ámbito que había sido parte fundamental de su vida terminó afectándolo emocionalmente sumado a su inesperada viudez, un punto de quiebre para él. Con el tiempo comenzó a atravesar un proceso de deterioro de salud y durante más de un año permaneció internado y postrado, acompañado por el cariño de su familia.

Tras su jubilación en 2013, se instaló en Playa Unión y se volcó a la fotografía de paisajes y vida cotidiana.

 

Su partida genera tristeza en quienes compartieron con él largas jornadas de trabajo, coberturas bajo lluvia, viento o nieve, madrugadas de edición y transmisiones especiales. Pero también deja una enseñanza que atraviesa generaciones: la importancia del profesionalismo, la humildad y el compromiso con el oficio. La obsesión por los horarios y la valoración de su propio tiempo.

Mario Malbarez fue uno de los trabajadores esenciales que rara vez suelen aparecer en los créditos principales, pero sin los cuales la televisión sería imposible. Su legado vive en miles de horas de imágenes que registraron la historia reciente de Chubut y en cada colega que aprendió de su ejemplo. Canal 7 pierde a uno de sus históricos camarógrafos pero la memoria de quienes compartieron el camino con él seguirá enfocando, como él enseñó, sobre lo verdaderamente importante: el trabajo bien hecho y el respeto por los demás.

Despedida y homenaje de La Opinión Austral y Grupo Crónica.