Dejó todo por "La Scaloneta"
Un docente chubutense renunció a su empleo y gastó todos sus ahorros para alentar a la Argentina en el Mundial
La pasión por la Selección Argentina suele despertar historias particulares durante cada Copa del Mundo. Sin embargo, pocas resultan tan llamativas como la de un joven docente chubutense que decidió renunciar a su trabajo para poder viajar a Estados Unidos y acompañar al equipo nacional en el Mundial 2026. La escena ocurrió en Kansas, donde un periodista entrevistó al hincha argentino en la previa del debut de la Selección. Allí, entre risas y anécdotas, contó cuál fue la decisión que tomó para cumplir su sueño.
“Renuncié, renuncié al trabajo”, respondió sin vueltas cuando le preguntaron cómo había logrado llegar hasta el Mundial. El docente explicó que la decisión no fue sencilla, pero que sentía que era la única forma de concretar el viaje. “Renuncié, no me quedaba otra, era eso o no venir. Y ya está, trabajé y ahorré para esto, así que ya está. Dejé todo”, relató. Cuando le consultaron de qué trabajaba, respondió que era profesor y aseguró que durante un tiempo había guardado dinero pensando en esta aventura. “La junté toda y me vine”, comentó entre carcajadas.

Una llegada con sobresaltos
No todo salió según lo planeado. El propio hincha contó que tuvo complicaciones al ingresar a Estados Unidos debido a que no había comprado un pasaje de regreso. Según relató, las autoridades migratorias le hicieron algunas preguntas adicionales y lo trasladaron a una oficina para aclarar la situación.

“Me mandaron al cuartito y me dijeron 'bueno dame una fecha' y me sellaron, me dijeron en dos semanas de tener que ir”, explicó. Pese al inconveniente, finalmente pudo ingresar al país y seguir adelante con su objetivo: estar presente para alentar a la Selección Argentina.
Un saludo para Cushamen y Epuyén
Uno de los momentos más simpáticos de la entrevista llegó cuando el periodista le pidió que enviara un mensaje a sus alumnos. Sin dudarlo, el docente aprovechó la oportunidad para saludar a los chicos de Cushamen, la pequeña localidad chubutense de alrededor de 2.000 habitantes donde trabaja, y también a su familia en Epuyén.
“Les mando un saludo a los chicos de Cushamen, pueblito chiquito de Chubut, 2.000 habitantes en el pueblo. Le mando un saludo a los pibes, a mi familia que están en Epuyén”, expresó. La anécdota tuvo además un remate cargado de humor. Entre bromas, les avisó a sus estudiantes que probablemente el lunes las clases tendrían que comenzar sin él.
Con información de Eqsnotas.