Comodoro Rivadavia

Las bebidas alcohólicas secuestradas en Km 8 podrían canjearse por alimentos

Tras el allanamiento a un comercio clandestino que funcionaba en una vivienda del IPV, la Policía analiza la posibilidad de intercambiar las bebidas incautadas por productos destinados a merenderos y comedores.
miércoles 17 de junio de 2026

La Policía del Chubut secuestró entre 1200 y 1300 litros de bebidas alcohólicas durante un allanamiento realizado en una vivienda del barrio Edisur, donde funcionaba un comercio clandestino sin habilitación municipal. El operativo fue llevado adelante el sábado al mediodía tras una investigación que permitió confirmar la venta ilegal de alcohol desde el inmueble.

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Según explicó a Crónica el jefe de la Comisaría de Kilómetro 8, Hugo Morales, las sospechas sobre la actividad irregular existían desde hacía tiempo. A partir de información recibida por personal policial, se realizaron tareas de observación durante fines de semana en horarios nocturnos y de madrugada, logrando comprobar que numerosas personas y vehículos se acercaban al lugar para adquirir bebidas alcohólicas.

"Teníamos conocimiento de que en esa vivienda se estaba vendiendo bebida alcohólica, pero no la habíamos detectado en ese momento. Después se continuó trabajando con esa información y se pudo corroborar", expresó.

La particularidad detectada durante la investigación fue que las ventas se realizaban a través de una ventana que daba directamente a la vía pública. Con los elementos reunidos, se confeccionaron actas de constatación e infracciones municipales, documentación que permitió solicitar una orden de allanamiento.  "Llama la atención que la gente no ingresaba al local comercial a comprar, sino que lo hacía a través de una ventana", comentó Morales.

Hugo Morales, jefe de la Comisaría de Kilómetro 8

El pedido fue tramitado ante el Tribunal de Faltas N.° 3, que elevó las actuaciones a la Justicia Penal. Finalmente, el juez Mariano Nicosia autorizó el procedimiento, que se concretó durante el fin de semana.

Al ingresar a la propiedad, los efectivos constataron que se trataba de una vivienda del IPV habitada por ciudadanos de nacionalidad boliviana. En la parte posterior del terreno había una ampliación de aproximadamente tres por cuatro metros utilizada como comercio. Allí encontraron una balanza, una caja registradora, un dispositivo de cobro electrónico y la ventana utilizada para la atención al público.

Además, en distintos sectores de la vivienda se hallaron heladeras exhibidoras repletas de bebidas alcohólicas, junto con importantes cantidades de cerveza, vino y otras bebidas almacenadas en cajas y cajones. Todo el stock fue secuestrado por disposición de las autoridades. 

Ahora, la Policía analiza la posibilidad de que la mercadería incautada pueda ser canjeada por alimentos no perecederos, leche u otros productos destinados a merenderos y comedores comunitarios. Morales recordó que una iniciativa similar ya se llevó adelante el año pasado con bebidas secuestradas en distintos procedimientos. "El año pasado habíamos hecho algo similar. Se cambió la bebida alcohólica por alimentos y se los entregó al merendero El Faro", señaló a nuestro equipo.

Sin embargo, aclaró que en este caso interviene la Justicia Penal, por lo que cualquier decisión deberá contar con la autorización correspondiente del Tribunal de Faltas y del magistrado que ordenó el allanamiento. "Tenemos que pedir autorización primero al Tribunal de Faltas y hablar con el juez penal para ver qué es lo que se decide". 

Asimismo, indicó que será necesario establecer mecanismos de control y valoración de la mercadería para garantizar la transparencia del proceso. "Tiene que quedar todo bien claro respecto de la cantidad y el valor de la bebida para que no haya ningún tipo de reproche después", agregó.

Respecto al tiempo que llevaba funcionando el comercio clandestino, desde la Policía indicaron que los vecinos habían advertido sobre la actividad desde hacía un período prolongado, aunque no fue posible determinar con precisión desde cuándo operaba.  "Aparentemente hace un tiempo que estaban vendiendo, aunque no puedo precisar cuánto", sostuvo el jefe policial.

La investigación permitió confirmar que el inmueble no contaba con habilitación municipal para desarrollar actividad comercial y que la venta de bebidas alcohólicas se realizaba de manera irregular. "Sabíamos además que desde el municipio no había una autorización legal de habilitaciones para que ese lugar fuera usado como un comercio", concluyó.