Crónica presente en la audiencia
Crimen de Mariana Calfuquir: Fiscalía acusa una "emboscada" por una deuda y el acusado alega "legítima defensa"
Mientras el Ministerio Público Fiscal sostiene la hipótesis de una emboscada planificada, el presunto tirador confesó haber efectuado los disparos, pero aseguró que lo hizo para defender a su familia de un "ataque armado previo".
El hecho investigado ocurrió el pasado 19 de mayo en el barrio Máximo Abásolo. De acuerdo con la acusación fiscal, Luis Uribe arribó desesperado a las puertas de la Comisaría Séptima a bordo de un Volkswagen Polo Track requiriendo auxilio urgente. En el asiento del acompañante yacía sin vida Mariana Calfuquir, con un traumatismo cráneo-encefálico producto de un disparo en la sien derecha. Uribe, visiblemente exaltado, también presentaba una herida de bala en el tórax.
La hipótesis fiscal: deuda, audios reveladores y "emboscada"
Durante las pesquisas iniciales en el vehículo de las víctimas, personal técnico de Criminalística secuestró prendas de vestir, teléfonos celulares, 44 cartuchos a bala y dos silenciadores de fabricación casera. Posteriores rastrillajes e inspecciones oculares en la calle 12 de Octubre al 1300 —frente al domicilio de los hermanos Serrano— permitieron secuestrar vainas servidas calibre 9 mm y registrar huellas de arrastre de neumáticos.
A pesar de la reticencia inicial de los vecinos por temor a represalias, el relevamiento de cámaras de seguridad privadas resultó clave. Si bien los dispositivos no enfocaban de forma directa la propiedad de los imputados, los registros de audio de los mismos captaron una fuerte discusión verbal previa a las detonaciones:
"¿Cuándo te debí plata? (...) ¡Te lo mereces! ¡Gil de mierda, andate a la concha de tu madre! (...) Le tiré a matar... viene la gorra, Julio", se escucha en las grabaciones que la fiscalía prevé enviar a especialistas para su limpieza y optimización técnica.
Al contrastar las imágenes y el sonido, la fiscalía reconstruyó que Uribe llegó al lugar y solicitó a Mayco Serrano que llamara a su hermano Juan Julio. En ese momento se habría generado una confrontación comercial por una deuda de dinero. Según el Ministerio Público, Juan Julio Serrano mantuvo el intercambio verbal y se desplazó deliberadamente hacia la parte trasera del vehículo para colocar a Uribe en una posición vulnerable.

Acto seguido, Mayco Serrano se asomó desde el patio frontal portando un arma de fuego de 9 mm y, resguardado detrás de un portón y la vegetación, efectuó al menos tres disparos de forma indiscriminada y sin darles oportunidad de defensa. Por este motivo, la fiscalía calificó provisionalmente el hecho como homicidio doblemente agravado por alevosía y uso de arma de fuego, en concurso ideal con tentativa de homicidio, imputando a Mayco como autor directo y a Juan Julio como partícipe necesario. El plazo de investigación se fijó en 6 meses.
Las declaraciones de los detenidos: "Temí por la vida de mi familia"
Al hacer uso de su derecho a declarar, ambos imputados ofrecieron una versión completamente distinta, posicionando a Uribe como el agresor inicial.
Juan Julio Serrano: "Fui amenazado con un arma"
Asistido por la defensora pública Vanesa Vera, el mayor de los hermanos detalló que mantenía una deuda de 250 mil pesos con Uribe y que este ya lo había amenazado previamente.
"Aparece Uribe reclamando 'cuándo me vas a pagar mi plata' y esgrimiendo un arma de fuego. Me tira tiros. Yo corrí asustado hacia la mitad de la cuadra. Las vainas que encontraron son de Uribe. Yo no vi a nadie más dentro del auto porque los vidrios estaban polarizados", declaró Juan, quien posee antecedentes penales computables con pena extinguida en 2020.
Mayco Serrano: Carpintero, sin antecedentes y confeso
Por su parte, Mayco Serrano —un oficial carpintero en aluminio y PVC de 27 años y padre de dos niños, defendido por la abogada Luciana Risso— admitió haber disparado pero alegó un estado de desesperación absoluta:
"Yo no pertenezco al ambiente delictivo, mi papá me enseñó a laburar desde los 15 años y nunca pisé una comisaría. Escuché que Uribe le gritaba a mi hermano en qué pierna quería que le pusiera un tiro y que le disparó a mi padre. Tuve miedo, temí por la integridad física de mi familia".
El joven detalló que en el pasado ya habían sufrido un hecho violento en el que intentaron matar a su madre dentro de la vivienda.
"No voy a negar que fui el autor de los disparos, pero tiré dos veces para repeler el ataque. Desde lo más profundo de mi corazón digo que no sabía que había otra persona atrás de los vidrios polarizados. No quise terminar con la vida de la chica, este no es mi mundo", concluyó compungido.
Objeciones de la defensa y resolución de la jueza
Las defensoras Vera y Risso centraron sus estrategias en cuestionar la severidad de la calificación legal impuesta por la fiscalía. La defensa de Juan Julio argumentó que el intercambio de palabras y los movimientos en la calle correspondieron a una "conexión casual" derivada del reclamo y no a un aporte deliberado para facilitar el crimen. En tanto, la abogada de Mayco insistió en que la investigación debe encuadrarse bajo la figura de un exceso en la legítima defensa, argumentando que está acreditado que Uribe se encontraba armado y que posteriormente descartó el elemento de fuego tras ser herido.
Tras escuchar a las partes, la jueza Daniela Arcuri declaró la legalidad de las detenciones. No obstante, la magistrada planteó una grave objeción a la hipótesis de la "emboscada" alegada oralmente por la fiscalía, señalando que dicha maniobra coordinada no se encontraba debidamente descrita en la plataforma fáctica escrita presentada. Por tal motivo, otorgó un receso de 10 minutos para que el Ministerio Público explicitara con precisión el supuesto plan criminal antes de avanzar con la apertura formal de la investigación.
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