SpaceX lanzó el nuevo Starship en una prueba clave para la carrera espacial de EE.UU.
La empresa aeroespacial SpaceX concretó este viernes el lanzamiento de la nueva versión de su gigantesco cohete Starship, en una misión considerada decisiva tanto para el futuro comercial de la firma como para los proyectos espaciales de Estados Unidos.
El despegue se realizó desde la base Starbase, ubicada en el sur de Texas, luego de dos postergaciones consecutivas provocadas por inconvenientes técnicos detectados durante los controles previos. Finalmente, el megacohete partió a las 17:30 hora local, equivalente a las 19:30 en Argentina.
La prueba generó expectativa mundial porque se trata del primer vuelo del nuevo modelo Starship V3, una versión renovada del sistema espacial desarrollado por la compañía de Elon Musk para futuras misiones lunares y viajes de larga distancia en el espacio.

Una misión clave para la NASA
El nuevo Starship mide aproximadamente 124 metros de altura y protagonizó el duodécimo ensayo del programa espacial de SpaceX, aunque fue el primero en siete meses.
Durante la transmisión oficial, voceros de la compañía confirmaron que la separación entre las distintas etapas del cohete se realizó de manera correcta. Sin embargo, el propulsor principal no logró completar una maniobra necesaria para ejecutar un aterrizaje controlado.
A diferencia de pruebas anteriores, la empresa decidió no intentar recuperar la primera etapa del cohete, una maniobra que ya había conseguido con éxito en otros lanzamientos.
La misión tuvo una duración cercana a los 65 minutos. Durante ese período, la nave liberó 20 satélites ficticios y dos satélites Starlink modificados especialmente con cámaras para analizar el comportamiento del escudo térmico durante el reingreso atmosférico.
Finalmente, la parte superior del vehículo espacial terminó amerizando en el océano Índico.
El proyecto que busca llevar astronautas nuevamente a la Luna
El programa Starship ocupa un lugar central dentro de los planes de la NASA para regresar a la Luna antes de finales de 2028.
La agencia espacial estadounidense contrató a SpaceX para desarrollar una versión especial del vehículo que funcionará como módulo de alunizaje dentro del programa Artemis, la iniciativa con la que Estados Unidos pretende volver a enviar astronautas al satélite natural después de más de cinco décadas.
El proyecto tomó aún más relevancia por la creciente competencia internacional. China mantiene su objetivo de concretar una misión lunar tripulada hacia 2030, algo que genera preocupación dentro del gobierno estadounidense ante la posibilidad de perder liderazgo en la nueva carrera espacial.
“El desafío técnico más complejo sigue siendo demostrar capacidades de reabastecimiento orbital”, explicó el físico G. Scott Hubbard, exdirector del Centro de Investigación Ames de la NASA y actual académico de la Universidad de Stanford.
Según detalló el especialista, esa tecnología será indispensable para las futuras misiones de espacio profundo.
Salida a bolsa y presión del mercado
El lanzamiento ocurrió apenas dos días después de que SpaceX presentara documentación ante organismos regulatorios de Estados Unidos para avanzar con su esperada salida a bolsa.
La operación podría concretarse durante junio y convertirse en una de las ofertas públicas iniciales más importantes de los últimos años dentro del sector tecnológico y aeroespacial.
El contexto también aumenta la presión sobre la empresa, que busca consolidarse frente a competidores como Blue Origin, la compañía creada por Jeff Bezos.
Ambas firmas compiten por contratos multimillonarios vinculados a la exploración espacial, el desarrollo de tecnologías lunares y futuras misiones tripuladas.
Explosiones, accidentes y desafíos pendientes
Aunque las últimas pruebas mostraron avances importantes, el programa Starship también atravesó varios reveses en los últimos años.
Algunos lanzamientos terminaron en explosiones luego de alcanzar el espacio y, en junio de 2025, una etapa superior explotó durante un ensayo en tierra.
Además, el nuevo vuelo ocurrió pocos días después de un accidente laboral en las instalaciones de Texas, donde un trabajador murió tras caer desde un andamio, según reportes locales.
Pese a esos antecedentes, SpaceX mantiene el objetivo de convertir a Starship en el vehículo espacial más poderoso jamás construido y en la pieza central de los futuros viajes a la Luna y Marte.