Crisis global
El FMI alerta que el conflicto en Medio Oriente pone en riesgo de hambre a 45 millones de personas
El Fondo Monetario Internacional (FMI) manifestó este jueves su preocupación ante la posibilidad de que las hostilidades en Medio Oriente empujen a cerca de 45 millones de ciudadanos a un estado de inseguridad alimentaria crítica.
En el marco de su alocución inicial antes de las reuniones de primavera, la directora de la institución, Kristalina Georgieva, remarcó que el alza en los precios energéticos y las interrupciones en la provisión de gas natural, petróleo y fertilizantes constituyen las mayores amenazas. De acuerdo a lo expresado por la directiva, esta coyuntura internacional podría incrementar la cifra global de personas que sufren hambre a un total superior a los 360 millones.
Solicitud de asistencia financiera
Frente al complejo panorama de crisis, el FMI anticipa que las naciones integrantes requerirán apoyo económico extra por sumas de gran relevancia.
Georgieva sostuvo que el organismo estima una necesidad de financiamiento que oscila entre los "20.000 y 50.000 millones de dólares", un monto que estará sujeto a la consolidación de treguas en las regiones afectadas. Aun con la importancia del reto, la máxima autoridad del fondo buscó transmitir calma respecto a la capacidad financiera de la entidad para actuar en la urgencia: "Contamos con los recursos necesarios para hacer frente a este choque", puntualizó durante la exposición.
Contexto de dudas persistentes
La entidad financiera internacional se encuentra en proceso de actualizar su reporte relativo a la economía global, el cual será difundido el martes próximo.
Sin embargo, las previsiones no muestran optimismo sobre una restauración pronta de la estabilidad que existía antes del conflicto. "Incluso en el mejor de los casos, no habrá un retorno claro y nítido", detalló la responsable del FMI al analizar el escenario previo al inicio de las acciones bélicas.
Dada la inestabilidad geopolítica, el documento presentará variadas alternativas de evaluación. Estas van desde una "normalización relativamente rápida" hasta una visión más severa donde los valores del petróleo y el gas se mantengan altos de forma extendida, lo que profundizaría los efectos sociales y económicos en todo el planeta.