Fútbol. Categoría B
Con pasión y goles, Camioneros tuvo su propio Viernes Santo
Matías Carrizo en dos ocasiones, Lauriano Ovando, Claudio Ojeda, Carlos López en contra; Jeremías Asencio y Marcos Bellido materializaron un 7-0 bastante fácil de explicar.
El “Camión” estira su invicto, eleva su promedio de gol y aprovechó todas las oportunidades que el rival le facilitó en un trámite que lo tuvo como dueño de principio a fin. La visita que quemó rápido sus pocos relevos, además terminó con diez hombres por la expulsión sufrida por Marcos Cides por doble amonestación en un contexto de total adversidad.
Camioneros mostró de arranque toda su ambición. Propuso desde una idea más agresiva, se hizo cargo de la pelota y mandó en un mediocampo poco apto para el juego. Con Tureo encendido y “Perico" Ojeda en modo estratega, el "Camión” decidió que era necesario demostrar ese dominio en la red ante una defensa que no ofrecía garantías y que se quebró en el mismo primer tiempo.
Con ese mapa del partido, siempre la apertura estuvo al caer. Llaguel la robó en una salida vacilante y el arquero Sobarzo terminó tapando con margen. Matías Carrizo también se mostró activo, generando espacios y pescando pelotas en el área. La aproximación más cercana la tuvo Jacobo Dzaja con un remate desde afuera que se desvió a centímetros del poste.

Matías Carrizo fue la figura de la tarde.
Matías Carrizo, el punta de referencia, abrió resolviendo en solitario para el 1-0 que se veía venir y enseguida aumentó Lauriano Ovando tras anticipar en un córner y tocar con una defensa permeable que jamás levantó la guardia.
Stella Maris nunca experimentó una reacción, no tuvo rumbo y casi nunca, cruzó la mitad de la cancha. Más allá de su voluntad, el Costero no pudo respirar; sufrió dos cambios obligados en los 45’ iniciales cuando el trámite todavía se sostenía con un hilo muy delgado.
Las diferencias quedaron todavía más claras en el complemento. Camioneros mandó a jugar a Jeremías Asencio arriba y a Olmos para cerrar un trío defensivo. Lo que le quedaba a Stella Maris se diluyó rápidamente. Primero apareció Ojeda para resolver una maniobra colectiva y después éste devolvió gentilezas, con un pase entre líneas que punteó Carrizo para gritar el segundo de su cosecha personal.
La visita no ganaba para sustos, encerrado en el área, sin resto e imposibilitado de frenar la embestida. Por eso, Carlos López batió su propio arco al intentar despejar un centro de Dzaja. Un minuto después, el mismo Jacobo asistió a Jeremías Asencio quien con una gambeta “limpió” el cierre de los defensores y gritó el sexto tanto de la tarde. El último, que sirvió para decorar el resultado, lo anotó el ingresado Matías Bellido cuando el partido estaba decididamente roto.
Camioneros, a propósito del Viernes Santo, terminaron sin perdonar. Puliendo su juego en medio de una superioridad que obvió cualquier otro análisis. Goleando de acuerdo al juego que exhibió y facturando al fin de cuentas ante un rival cuya resurrección aparece muy lejos.
