Donald Trump propuso una “toma de control amistosa” de Cuba

El presidente de Donald Trump aseguró que Washington mantiene conversaciones con autoridades de Cuba y deslizó la posibilidad de una “toma de control amistosa”, en un contexto de crisis económica en la isla, endurecimiento de sanciones y gestiones diplomáticas encabezadas por el secretario de Estado Marco Rubio.
viernes 27 de febrero de 2026

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió este viernes al sugerir que Washington podría llegar a una “toma de control amistosa” de Cuba, en medio de las tensiones diplomáticas y económicas entre ambos países. Trump planteó la posibilidad durante una breve declaración a la prensa al salir de la Casa Blanca rumbo a Texas, en un contexto de presión creciente sobre el régimen comunista y amplios contactos entre funcionarios de ambos gobiernos.

Según el mandatario, el gobierno cubano “está hablando con nosotros” y atraviesa “problemas muy serios”, incluida una aguda crisis económica que ha dejado al país con escasez de recursos básicos. “No tienen dinero, no tienen nada ahora mismo”, afirmó Trump, y agregó que, pese a ello, están en conversaciones con Washington, lo que podría abrir la puerta a una fórmula de control “amistoso” del país caribeño.

¿Qué quiso decir con “toma de control amistosa”?

El término “toma de control amistosa” no fue aclarado formalmente por la Casa Blanca, pero Trump lo vinculó a la idea de que Washington pueda, en conjunto con las autoridades cubanas, facilitar un cambio en la conducción del país sin recurrir a la fuerza militar directa.

El presidente también destacó el posible beneficio de ese cambio para cubanos exiliados en Estados Unidos, muchos de ellos residentes en Florida, que según sus palabras, querrían “volver” a la isla en un contexto distinto.

Fuentes oficiales señalan que el secretario de Estado, Marco Rubio, está llevando a cabo “conversaciones a muy alto nivel” con representantes cubanos para abordar la situación de la isla y posibles acuerdos, aunque La Habana ha negado que existan negociaciones formales con Washington.

¿Qué está pasando entre Washington y La Habana?

Las declaraciones de Trump se dan en un momento de fuerte tensión entre Estados Unidos y Cuba. Desde principios de año, la administración estadounidense endureció las sanciones económicas sobre la isla, en particular tras una serie de medidas unilaterales que incluyeron restricciones al suministro de petróleo, que han profundizado los problemas energéticos en la isla.

Ese contexto se complejizó aún más tras un incidente esta semana en el que las autoridades cubanas informaron que su guardia costera disparó contra una lancha registrada en Florida que intentaba ingresar a aguas territoriales de la isla, lo que derivó en muertos y heridos —algo que las autoridades de Washington están investigando.

En paralelo, hubo reportes de reuniones discretas entre asesores estadounidenses y figuras ligadas al entorno del expresidente cubano Raúl Castro para hablar de posibles cambios graduales, aunque sin confirmación oficial.

Repercusiones y dudas

El anuncio de Trump fue recibido con sorpresa incluso dentro de círculos diplomáticos, ya que no existe un precedente claro de cómo se materializaría una “toma de control amistosa” sin violar la soberanía cubana o sin pasar por procesos formales de negociación política compleja.

Analistas señalan que las declaraciones parecen encuadrarse más en un regateo diplomático y de presión política que en una política definida, especialmente considerando que el régimen cubano ha rechazado que existan negociaciones oficiales con Estados Unidos. Las tensiones energéticas, la crisis económica interna y el impacto que tuvo la captura del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro —aliado clave de La Habana— en enero pasado intensificaron aún más el escenario regional.

¿Qué sigue?

Por ahora, queda por ver si estas declaraciones se traducen en avances concretos en la relación bilateral o si se trata de una frase retórica dentro de un contexto electoral y de presión política. Trump, que repite desde hace semanas que desea cambios profundos en la isla, no ofreció detalles legales ni diplomáticos sobre cómo se desarrollaría ese supuesto cambio o qué implicaría exactamente para el pueblo cubano y su sistema político.