Alfabetización vs. prohibición
El debate por el uso del celular en las aulas de Chubut y el desafío de "volver a mirar a la cara”
La sombra de la tragedia de Santa Fe mantiene una delgada línea que separa una amenaza virtual de una tragedia real en los colegios de todo el país.
En Chubut hubo en los últimos días varios mensaje en baños pero hasta el momento se ha evitado males mayores, pero es un tema que sigue siendo un tema central en la agenda pública y política a principios de abril de 2026.
En la actualidad, el hogar ha dejado de ser un refugio infranqueable. La irrupción de las tecnologías, específicamente las redes sociales y la inteligencia artificial, ha oficiado como un catalizador, acelerando fenómenos de comunicación que hoy ocurren en lenguajes que parecen encriptados para el mundo adulto.
Horacio Avendaño, magister en Comunicación Digital Interactiva y Sociología, coordinador del Programa de Cultura Digital y Alfabetización Mediatica de la Secretaría de Cultura de la MCR, habló con Crónica y analizó el presente que se vive a nivel global y remarcó que el gran desafío de nuestro tiempo es "volver a aprender a vivir en comunidad" ante la aparición de lógicas que imponen otros tiempos, otros espacios y, fundamentalmente, otros símbolos de identidad.

Uno de los puntos más críticos del análisis de Avendaño es la deconstrucción del concepto de "seguridad doméstica" y afirma que el mito de que los chicos están a salvo porque están en su cuarto, lejos de "los peligros de la calle", se desmorona frente a la realidad digital.
"Esa habitación ya no es un lugar cerrado", asegura Horacio y afirma que el espacio donde niños y adolescentes utilizan tecnologías que los conectan con todo el mundo es en absoluta soledad. Se ha perdido el "mapa familiar" que existía en generaciones anteriores, aquel donde el diálogo cotidiano sobre con quién se juntaban o qué hacían era la norma. “Hoy, esa brecha se expande por el mundo laboral y la falta de control parental, profundizando consecuencias que se agudizan en manifestaciones de violencia o alienación”.
Retos virales y crimen
Las comunidades digitales (como la del True Crime, grupos de mensajería o los desafíos virales de redes sociales) proponen modos de visibilidad que pueden ser crueles o dolorosos, pero que funcionan como un llamado de atención urgente.
El especialista admite sobre la escalada de violencia al asegurar que “las plataformas están diseñadas para la reacción, no para el pensamiento crítico. Ya los likes no son suficientes; lo que se busca es que el otro se manifieste a partir de la violencia", explica, vinculando esta dinámica con el ascenso extraordinario de delitos como el grooming.
Avendaño afirma que sobre las señales de alerta hay que actuar cuando se reconoce la "luz amarilla" y no cuando ya cambia a “rojo”. La respuesta del profesional es una vuelta a lo humano donde debe predominar la escucha y la mirada. Los niños piden "mirame con atención". Y remarca algo cotidiano en todos los hogares. “No se puede dialogar mientras el adulto está escrolleando su propio teléfono”, y afirma que los padres suelen sancionar el uso indiscriminado del celular en sus hijos, pero no hacen una autocrítica sobre su propio tiempo de permanencia en pantalla (que ya promedia las 10 horas diarias).
Los cambios de comportamiento son algo a tener en cuenta, las reacciones violentas, berrinches inusuales o el encierro extremo son señales de que el niño está bajo el efecto del "escroleo infinito" o de interacciones en plataformas como Roblox con desconocidos.
"Perder el tiempo" para ganar el vínculo
Avendaño es tajante al afirmar que cuando se le pide a un niño que deje el teléfono, se le debe ofrecer algo mejor a cambio. Sin embargo, los adultos a menudo ven actividades como salir a caminar, pasear al perro o jugar a la pelota como tiempo no productivo porque no están vinculadas al mercado. "Cuando el joven encuentra en el adulto una propuesta superadora, la toma y la elige, porque allí existe un reconocimiento del ser humano", confesó Avendaño.
Educación y Ciudadanía Digital
Sobre el debate actual de los celulares en las escuelas por parte del sector legislativo provincial, el especialista propone una visión pedagógica alineada con la UNESCO, y reconoce el uso controlado de la tecnología y la utilización como “herramienta didáctica”.
Contra la prohibición ciega, y a diferencia de lo propuesto por el proyecto de ley que ingresó recientemente a la Legislatura de Chubut, Avendaño considera que prohibir los dispositivos en las aulas para habilitarlos solo en recreos es un error, ya que ese es el espacio donde debe ocurrir la socialización más humana (niños cara a cara con niños).
“El teléfono debe entrar al aula bajo el paraguas de un desarrollo pedagógico que potencie la creatividad y el acceso al mundo. Es necesario que los adolescentes se alfabeticen para que el teléfono no se convierta en una herramienta de discriminación o grooming”, admitió.
Por otra parte, y citando datos de UNICEF, Avendaño recuerda que en Argentina el primer teléfono propio suele llegar a la mano de un niño a los 9 años, pero la socialización digital comienza antes del año de vida. Esto genera adolescentes de 17 años que hoy reprochan a sus padres haber recibido la tecnología "demasiado temprano", sintiendo que perdieron la capacidad de jugar, de embarrarse y de socializar cara a cara sin la mediación de una pantalla.
"Necesitamos recuperar la capacidad de interactuar con otros", concluye Avendaño. El desafío no es tecnológico, sino profundamente humano: reconstruir el lazo social que las plataformas han debilitado.