El Bolsón

Una fiesta que latió fuerte: multitud y emoción en el gran cierre del Lúpulo

Con una convocatoria multitudinaria y un cierre cargado de emoción, música y tradición, la 48.ª edición celebró el centenario de la localidad.
lunes 23 de febrero de 2026

Cuando la última noche cayó sobre el predio y el aire se llenó de expectativa, la 48.° Fiesta Nacional del Lúpulo regaló una despedida a la altura de su historia en El Bolsón. Miles de vecinos, vecinas y turistas colmaron cada rincón para vivir un cierre vibrante.

El show de Emanero desató una marea de manos en alto y coros multitudinarios, mientras el gran bingo —con un terreno como premio mayor— sumó suspenso y estalló en aplausos cuando la suerte quedó en manos de una vecina de Villegas.

Durante cuatro jornadas, la fiesta se vivió a pleno: familias recorriendo los puestos, productores orgullosos de su trabajo y artistas que le pusieron ritmo a cada noche. Sin incidentes y con una organización aceitada, el evento volvió a demostrar que la celebración es también motor de trabajo y oportunidad para la comunidad. En el marco del centenario, la identidad lupulera se sintió más fuerte que nunca, entre brindis, abrazos y reencuentros.

Hubo tiempo también para la emoción pura: sobre el escenario, una trabajadora municipal sorprendió a su novia con una propuesta de casamiento que recibió un “sí” rotundo y una ovación cerrada.

El intendente, Bruno Pogliano, destacó el esfuerzo colectivo y el significado profundo de la celebración: “Hemos pasado cuatro noches a puro ritmo. Muchísimo trabajo de toda la organización, de muchos vecinos y vecinas que se acercaron voluntariamente, de quienes apostaron a los puestos y vinieron a trabajar. Esta fiesta, en el marco del centenario, representa nuestra identidad, a los pioneros y a los lupulares que visten de color a nuestra localidad. También significa trabajo y oportunidades para nuestra gente. El Bolsón merecía volver a encontrarse y disfrutar de cuatro noches a pleno, con artistas de este nivel y una realización impecable”.

Así, entre música, lágrimas felices y un cielo iluminado, la localidad andina bajó el telón de una edición que quedará en la memoria como un símbolo de encuentro, identidad y futuro compartido.