Alerta en Cuba por cortes de luz prolongados y falta de suministros
Cuba enfrenta una profunda crisis energética que genera limitaciones severas en el suministro de carburantes. Esta situación afecta de manera directa al transporte y la distribución de alimentos en todo el territorio nacional.
Los residentes y visitantes reportan apagones prolongados que complican el desarrollo de las actividades cotidianas. El panorama se agravó tras la implementación de una orden ejecutiva en Estados Unidos, que establece aranceles a países que comercialicen combustible con la isla.
Consecuencias en el sector turístico
El sector del turismo, principal motor económico del país, sufre las consecuencias de la falta de energía. En ciudades como Trinidad, se registraron cortes de suministro eléctrico de hasta 18 horas por día, según relataron viajeros internacionales.
Aunque los enlaces aéreos mantienen cierta regularidad, existe preocupación por posibles cancelaciones futuras. La falta de diésel y gasolina limita la movilidad interna y condiciona los planes de quienes visitan la región caribeña.
Situación de las familias y residentes
Ciudadanos cubanos residentes en el exterior que visitan a sus familias expresaron incertidumbre sobre la continuidad de los vuelos. La carencia de combustible impacta en la generación de electricidad y en la disponibilidad de productos básicos en los mercados locales.
Para quienes residen temporalmente en la isla, la inestabilidad de la red eléctrica es una constante. A esto se suma el incremento de los precios y la depreciación de la moneda local, lo que reduce el poder adquisitivo de los habitantes.
Advertencia de organismos internacionales
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos advirtió que la escasez de petróleo pone en riesgo servicios esenciales. El organismo señaló que las restricciones agravan la vulnerabilidad del pueblo cubano ante la falta de recursos.
Cuba no cuenta con la capacidad de refinación necesaria para cubrir su propia demanda interna. Esta dependencia externa, sumada a las nuevas trabas comerciales, intensifica las presiones inflacionarias y las fallas estructurales en el servicio eléctrico.