EEUU y Japón activan fondo de US$550.000 millones para energía y minerales
Estados Unidos y Japón pusieron en marcha la primera etapa de un fondo de inversión conjunto valuado en US$550.000 millones, un instrumento que se convirtió en la pieza central del entendimiento económico sellado el año pasado entre ambas potencias.
El anuncio fue realizado por el presidente Donald Trump, quien detalló que los primeros desembolsos estarán destinados a tres proyectos estratégicos en territorio estadounidense: una planta de gas en Ohio, una mina de minerales críticos en Georgia y una terminal de gas natural licuado en Texas.
Por ahora no se precisaron los mecanismos específicos de financiamiento ni las compañías que participarán en cada emprendimiento, aunque el esquema ya fue formalmente activado.

Inversión a cambio de aranceles
El fondo es el eje del pacto comercial bilateral que fijó en 15% los aranceles a las importaciones japonesas hacia Estados Unidos. La medida impactó en sectores sensibles como el automotriz y estuvo acompañada por una exigencia clara de Washington: mayor flujo de capital japonés hacia áreas consideradas estratégicas.
La selección de los proyectos fue definida por un comité conjunto con asesores estadounidenses y funcionarios japoneses. La decisión final, sin embargo, quedó en manos de Trump, quien destacó que la política arancelaria fue determinante para lograr el compromiso inversor.
El acuerdo establece que, una vez aprobado un proyecto, Japón tendrá 45 días hábiles para formalizar el financiamiento. Si no cumple, Estados Unidos podrá revisar beneficios o incluso restablecer aranceles más elevados, que en algún momento llegaron a mencionarse en torno al 25%.
Energía y recursos críticos
Durante la visita oficial de Trump a Japón el año pasado, ambos gobiernos identificaron oportunidades en sectores vinculados a energía, inteligencia artificial y minerales estratégicos, claves para la seguridad económica y tecnológica.
Entre las empresas que podrían participar figuran SoftBank Group, Westinghouse Electric Company y Toshiba. En el plano financiero, tendrán un rol central el Banco Japonés para la Cooperación Internacional y la aseguradora estatal Nippon Export and Investment Insurance.
El ministro de Comercio japonés, Ryosei Akazawa, explicó que la mayor parte del fondo se canalizará mediante préstamos y garantías, mientras que apenas entre 1% y 2% corresponderá a inversión directa. Tokio, señaló, priorizará proyectos con bajo riesgo, en línea con su política de prudencia financiera.
Próxima cumbre en Washington
La activación de esta primera fase se produce semanas antes del encuentro previsto en Washington entre Trump y la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, programado para el 19 de marzo.
Tras su victoria electoral, Takaichi ratificó su intención de profundizar la cooperación en seguridad y economía, en un contexto global marcado por tensiones comerciales y disputas por recursos críticos.
Desde la Casa Blanca remarcaron que el vínculo con Japón es estratégico no solo por el volumen de intercambio, sino por su peso en la arquitectura económica del Indo-Pacífico.
El despliegue del fondo consolida así un esquema que combina política arancelaria, inversión dirigida y coordinación geopolítica. Energía, minerales y cadenas de suministro aparecen como los pilares de una alianza que busca reforzar la competitividad de ambas economías frente a un escenario internacional cada vez más competitivo.