Temporal en el sur chileno
Fuertes lluvias arrasaron con rutas, ganado y viviendas en Aysén
La región de Aysén, en el sur de Chile, atraviesa una situación crítica tras las lluvias torrenciales que azotaron la zona desde el 1 de octubre. En apenas tres días, se registraron crecidas de ríos, deslizamientos de tierra, cortes de agua potable y rutas intransitables, dejando a comunidades enteras aisladas.
El fenómeno afectó principalmente a las provincias de Capitán Prat y General Carrera, donde el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) decretó alerta roja. Según los primeros relevamientos, hay al menos 120 personas damnificadas y unas 20 viviendas con daños estructurales.
Rutas cortadas y zonas incomunicadas
Uno de los puntos más críticos se ubica en la Carretera Austral, a la altura de bahía Murta, donde un corte total interrumpe la conexión entre Coyhaique —la capital regional— y Cochrane, la localidad más golpeada por el temporal.
El acceso por tierra permanece bloqueado, por lo que Carabineros y equipos de emergencia debieron llevar víveres e insumos médicos por vía aérea. Las tareas de despeje y reparación avanzan a contrarreloj para habilitar al menos una vía parcial y restablecer la comunicación entre los poblados.
Daños en el campo y pérdidas millonarias
Además del impacto urbano, las lluvias dejaron un saldo devastador en el sector rural. Se estima que más de 200 animales de ganado murieron arrastrados por las crecidas o atrapados en el barro, mientras que varias instalaciones agrícolas sufrieron destrozos.
Los equipos técnicos trabajan para evaluar los daños y definir las medidas de asistencia. Sin embargo, las autoridades advirtieron que los catastros aún no están completos, ya que en varias zonas rurales todavía no se puede acceder por los cortes de camino.
En Aysén, la lluvia es parte del paisaje. Sin embargo, este episodio fue extraordinario por su intensidad: en apenas tres días cayó una cantidad de agua similar a la de todo un mes. La magnitud del fenómeno dejó al descubierto la vulnerabilidad de la infraestructura y la dificultad para responder a emergencias en zonas aisladas del sur chileno.