Un 18 en Comodoro, con el corazón en Osorno: la vida de María Vidal Vera
María reside actualmente en el Hogar Pablo VI. Llegó a Argentina siendo muy joven, escapando de la incertidumbre laboral y llena de sueños. Su llegada fue un 31 de diciembre de 1957, en plena época de fiestas. Se instaló en Comodoro y rápidamente se sumergió en una vida de trabajo y esfuerzo, forjando lazos con quienes se convertirían en su familia adoptiva.
Su vida no siempre fue fácil. Vivió en el Hogar del Padre Paulo por un tiempo, dedicándose a las labores de cuidado y cocina, un trabajo que, aunque no remunerado, fue su sustento. En abril de 2002, con la ayuda de la familia del padre, pudo acceder a una vivienda propia. Sin embargo, su historia no ha terminado de escribirse.
A pesar de los años y de la distancia, María no olvida sus raíces. Su voz se ilumina al recordar la majestuosidad del volcán Osorno y el lago Ranco. Con emoción, cuenta cómo la cueca, el baile nacional, es su conexión más profunda con su patria.

Hoy, a sus 86 años, sus recuerdos son un refugio. Rememora las Fiestas Patrias de su niñez, el sabor del pastel de choclo y la empana de pino, y los sones de la cueca que la hacen "bailar con sus manos", como si el espíritu de su tierra se manifestara en cada uno de sus movimientos. María no ha podido regresar a Chile para estas Fiestas, pero la esencia de su patria la acompaña.
Ana María Chaparro, miembro de la comunidad chilena, y Celia Vasquez, profesora del Taller de Cueca Raices de mi Tierra, le dedicaron a María y su historia un escrito lleno de cariño, el cual decidieron compartir con Diario Crónica para hacérselo llegar.
Comodoro Rivadavia, 17 de septiembre de 2025.-
Como reflejar en palabras y que lleguen al corazón, una historia que es un tanto inconclusa
pero que lleva consigo toda una historia de vida, quiero comentarles una vida para que la
abracen con el corazón.María Vidal Vera, nació en Osorno, Chile, el 22 de junio de 1939, hija de Alfredo Vidal Vera y
María Emelinda Velásquez Foraste, dejó aquella ciudad con sus verdes campos y el rio Rahue
sepenteando por el paisaje, seguramente fue el telón de fondo de su infancia, y la que
permanente recuerda, con su música y su Chile en el corazón.Hoy con sus 86 años, ha tenido una vida larga y probablemente llena de experiencias, ingresó a
la Argentina muy jovencita, tal vez acompañada por familia, tal vez no, buscando nuevas
oportunidades de trabajo y desafíos que imponía justamente esa juventud ávida de mejoras de
vida, cuando esto ocurría corría el 31 de diciembre de 1957, época de fiestas y reuniones
familiares, amigos y conocidos, poco sabemos de esas épocas de María, tal vez llegó a
Argentina a visitar a familiares y se quedó aquí a trabajar, como ha ocurrido con la mayoría de
las personas.Se desempeñó en esta ciudad trabajando en casas particulares y llevando una vida de trabajo y
crear lazos con personas que se convirtieron en parte de su historia.Todas las historias no tienen un final feliz o no tan feliz, en un momento de la vida María se
queda sola, tal vez sin el cobijo de una vivienda, sin familia conocida y sin amigos, y es cuando
se produce su ingreso al Hogar Paulo VI, donde allí se podrían hacer cargo de ella y darle las
atenciones que necesitaba en cuanto a salud, alimentación y bienestar personal, ya que no
contaba con alguien que pudiera hacerse cargo de ella, esto fue en abril de 2002.Allí se sintió acompañada y vive rodeada de personas que se convirtieron en su familia, quienes
fueron tejiendo otra parte de su historia.Después de tantos años y en el medio de este hogar, María forma una pareja y se retira por un
tiempo del hogar, tratando reacomodar su vida con un compañero. Pero esto no sucede y
retorna con su familia elegida..Hoy con sus 86 años María no pierde la alegría y los recuerdos de su Chile natal, con solo
escuchar los primeros acordes de la música, toma su pañuelo y hace mención a su "Chilito", ha
visto pasar gente, cambiar personas, llegar y partir a llevado consigo la esencia de su tierra, el
calor de la Argentina que la ha cobijado, y su casa el Hogar Pablo VI, ella siempre con una
sonrisa no pierde oportunidad de "bailar" a su manera su cueca de pañuelos volando como
palomas, cada vez que reciben visitas del cuerpo de baile "Raíces de mi Tierra", que comparte
con los abuelos del Hogar tardes de música y encuentros cargados de amor y sentimiento
cuequero.María Vidal Vera, vaya para ti nuestro más sincero y humilde homenaje al amor demostrado
por tus raíces. Nos sacamos el sombrero para una chilena de alma, con sus tiernos ojos
cargados de experiencias de vida y alegría.
La historia de María es un testimonio de la valentía, resiliencia y arraigo de los migrantes. Acompañada por su familia en el Hogar, la protagonista de esta publicación es un faro de la cultura chilena en Comodoro, demostrando que la distancia puede separar a las personas de su tierra, pero no del calor de sus raíces ni del orgullo de su identidad. Su vida es una cueca de trabajo y alegría, un baile que celebra la vida y el legado de una hija de la tierra chilena.
