La trama del conflicto en Medio Oriente: desde la creación de Israel hasta la ofensiva contra Irán

Desde el 13 de junio de este 2025, el mundo observa una escalada bélica sin precedentes en la región oriental que tiene como principales protagonistas a dos territorios con relación histórica. En este informe, Crónica te cuenta como inició esta historia y hacia adónde apunta.
miércoles 18 de junio de 2025
El conflicto entre ambas naciones mantiene al mundo en vilo y se esperan avances y decisiones clave en los próximos días.
El conflicto entre ambas naciones mantiene al mundo en vilo y se esperan avances y decisiones clave en los próximos días.

La región entre el río Jordán y el mar Mediterráneo, donde se encuentra Jerusalén, ha sido históricamente un crisol de civilizaciones y el origen de las tres religiones monoteístas principales (cristianos, judios y musulmanes), lo que la ha convertido en un escenario tanto de mitos como de conflictos atroces. La inestabilidad de este territorio, conocido como Palestina y también como "Tierra Santa", no solo se relaciona con textos sagrados, sino también con decisiones políticas influenciadas por eventos como la Primera y Segunda Guerra Mundial.

El nacimiento de Israel y su efecto en el mundo

La idea de establecer un territorio donde los judíos pudieran vivir libremente, conocida como el anhelo sionista, se gestó durante siglos, impulsada en gran parte por el persistente antisemitismo europeo que se remonta a la Edad Media. A finales del siglo XIX, el movimiento sionista, liderado por Theodor Herzl, abogó por la creación de un Estado judío en Palestina, considerando que la integración judía en la sociedad cristiana era “imposible”.

Palestina fue elegida por su significado en el Antiguo Testamento como la "Tierra Prometida" a Abraham y sus descendientes. La expansión del sionismo, junto con el auge del antisemitismo en Europa del Este, provocó varias oleadas migratorias judías (aliyot) hacia Palestina, comenzando en 1881.

"Yo soy Jehová, el Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia" (Génesis 28:13)

Tras la Primera Guerra Mundial, el territorio palestino, que entonces formaba parte del Imperio Otomano, quedó bajo el Mandato Británico en 1922, oficializado por la Liga de Naciones. Esta decisión se basó en la Declaración Balfour de 1917, en la que el gobierno británico expresaba su apoyo al establecimiento de un "hogar nacional para el pueblo judío en Palestina". Dicha declaración, sin embargo, no consideraba a la población árabe que ya habitaba la región y dio un gran impulso al movimiento sionista y a la inmigración judía.

La llegada de los nazis al poder en Alemania en 1933 exacerbó la quinta y más masiva aliyá (retorno hacia tierra santa), lo que intensificó la tensión entre árabes palestinos y refugiados judíos, y fomentó un sentimiento nacionalista palestino que culminó en la Gran Revuelta Árabe (1936-1939).

Después de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, y con el apoyo de Estados Unidos y la Unión Soviética, la recién fundada Organización de las Naciones Unidas (ONU) propuso en 1947 la "Solución de los dos Estados" (Resolución 181), que dividía Palestina en un Estado árabe y otro judío, con Jerusalén bajo un régimen internacional especial.

El 14 de mayo de 1948, David Ben-Gurión proclamó la independencia de Israel. Al día siguiente, el Mandato Británico expiró y el Imperio Británico se retiró oficialmente de Palestina. Inmediatamente, ejércitos de países árabes vecinos atacaron al nuevo Estado, dando inicio a la primera guerra árabe-israelí.

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Declaración del Estado de Israel (1948). / Fotografía: Cordon Press

Este conflicto, conocido como la Guerra de Liberación para los israelíes y la Nakba ("tragedia") para los palestinos, terminó con la victoria israelí y el desplazamiento de más de 700.000 refugiados palestinos hacia Gaza, Cisjordania y otros países árabes. El evento sentó las bases de un conflicto que persiste hasta el día de hoy.

De aliados enemigos: la relación entre Israel e Irán

A diferencia de su relación con los vecinos árabes, la relación puntual entre Israel e Irán fue cordial durante muchos años. Irán, bajo la monarquía de los shas de la dinastía Pahlaví, era un aliado clave de Estados Unidos en Medio Oriente. A pesar de que Irán se opuso inicialmente al plan de partición de Palestina de la ONU en 1947, proponiendo en su lugar una federación de estados árabe y judío, fue el segundo país islámico, después de Egipto, en reconocer al Estado de Israel tras su creación en 1948. El fundador de Israel, David Ben-Gurión, buscó la amistad iraní para contrarrestar el rechazo árabe.

Los judíos han vivido en Irán por más de 2.500 años y el país incluso apoyó la creación de un Estado judío, aunque también defendía un plan para los palestinos. Existían importantes intereses económicos y militares que unían a ambos países. Desde 1955, Irán vendía petróleo a Israel a precios reducidos, incluso cuando otros estados árabes se negaban a hacerlo.

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Árabes en la fortificación judía del asentamiento de Kfar Etzion (1948). / Fotografía: Cordon Press

La cooperación económica continuó incluso después de la Guerra de los Seis Días en 1967 y la Guerra Árabe-Israelí de 1973, con la creación de entidades como Trans-Asiatic Oil y su subsidiaria Eilat-Ashkelon Pipeline para facilitar el comercio de petróleo. Además, en 1977, Irán e Israel colaboraron en un esfuerzo militar conjunto denominado "Project Flower", centrado en el desarrollo de sistemas de misiles avanzados. También hubo pruebas de que Israel ayudaba a Irán a desarrollar un programa armamentístico entre 1975 y 1977.

El sha veía a Israel como un contrapeso útil al mundo árabe y creía que la influencia israelí en Washington beneficiaría a Irán.

La Revolución Iraní de 1979: el punto de no retorno

El punto de inflexión en las relaciones fue la Revolución Islámica de 1979, que derrocó al sha Mohammad Reza Pahlavi e instauró el régimen confesional del ayatolá Ruhollah Musavi Jomeini. El nuevo régimen se presentaba como defensor de los oprimidos y adoptó el rechazo al "imperialismo" estadounidense y a Israel como una de sus principales identidades. Irán rompió relaciones con Israel, dejó de reconocer sus pasaportes y cedió la embajada israelí en Teherán a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Revolución iraní — Google Arts & Culture
Revolución iraní (1978-1979). / Fotografía: Google Arts and Culture.

La animadversión hacia Israel se convirtió en un pilar del nuevo régimen iraní, ya que muchos de sus líderes se habían entrenado con guerrilleros palestinos y simpatizaban con su causa. Irán también buscaba proyectarse como una potencia panislámica (movimiento político que promueve la unidad de todos los musulmanes) y enarboló la causa palestina que, según sus líderes, los países árabes habían abandonado.

La "guerra en la sombra" y la escalada del conflicto a día de hoy

La hostilidad israelí hacia Irán no comenzó hasta más tarde, en la década de 1990, ya que antes percibían a Irak como una amenaza mayor. Incluso, el gobierno israelí fue mediador en el caso Irán-Contra en los años 80, cuando Estados Unidos desvió armamento a Irán durante la guerra Irán-Irak. Sin embargo, con el tiempo, Israel comenzó a ver a Irán como uno de los principales peligros para su existencia.

La rivalidad entre ambos se transformó en una "guerra en la sombra", con ataques mutuos sin que los gobiernos admitan oficialmente su participación. Irán desarrolló una estrategia para prevenir ataques en su propio territorio, creando una red de organizaciones alineadas como Hezbolá en Líbano, Hamás en Gaza, y milicias en Irak, Yemen y Siria, conocidas como el "eje de la resistencia". Israel, por su parte, ha respondido con ataques y apoyo a grupos que combaten a los proiraníes en terceros países. Ejemplos de esta guerra encubierta incluyen el ataque a la Asociación Mutual Israelita Argentina en Buenos Aires en 1992 (AMIA), atribuido a un grupo afín a Irán, y el asesinato del líder de Hezbolá, Abbas al-Musawi, atribuido a la inteligencia israelí.

17 de marzo de 1992: 30 años del atentado terrorista contra la Embajada de  Israel | Argentina.gob.ar
Atentado a la AMIA en 1992. / Fotografía: argentina.gob.ar

Una obsesión para Israel ha sido truncar el programa nuclear iraní, sospechando que persigue fines militares. Se cree que los servicios de inteligencia israelíes, junto con Estados Unidos, desarrollaron el virus informático Stuxnet para dañar las instalaciones nucleares iraníes en los 2000. Irán ha denunciado a la inteligencia israelí como responsable de atentados contra científicos de su programa nuclear. La guerra civil en Siria desde 2011 también se convirtió en un campo de batalla, con Irán apoyando a Bashar al Assad y Israel preocupado por el envío de armamento a Hezbolá a través de Siria. La "guerra en la sombra" se extendió al mar en 2021, con acusaciones mutuas de ataques a buques.

Tensión sin precedentes: la actualidad del conflicto y el miedo nuclear

La tensión entre Israel e Irán ha alcanzado niveles inusitados desde los ataques de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, que desencadenaron la guerra actual en Gaza. Desde entonces, Israel ha combatido activamente a los aliados de Irán en Medio Oriente (Hamás, Hezbolá, hutíes). Lo más significativo es que, por primera vez, Israel e Irán han lanzado ataques directos mutuamente. Esto cambió drásticamente en abril de 2024, cuando Irán atacó directamente a Israel con decenas de drones y misiles, en represalia por un ataque israelí a su sede diplomática en Damasco que causó la muerte de altos mandos iraníes

Israel respondió con otro ataque en suelo iraní, y la tensión volvió a ser máxima con lanzamientos de misiles en octubre de 2024. Hoy, la ofensiva israelí iniciada el 13 de junio de 2025, llamada "Operación León Naciente", elevó la rivalidad a niveles nunca vistos. Israel declaró que su objetivo era "contrarrestar la amenaza iraní a su supervivencia" y destruir el programa nuclear de Teherán, golpeando instalaciones de enriquecimiento de uranio y el programa de misiles balísticos. Irán respondió lanzando decenas de misiles balísticos hacia Israel, declarándolo el inicio de su "respuesta aplastante", aunque la mayoría fueron interceptados. El ministro de Exteriores iraní calificó los ataques israelíes como "una declaración de guerra”.

El sistema de defensa antiaérea israelí Cúpula de Hierro lanza interceptores para derribar misiles sobre Tel Aviv, Israel, el viernes 13 de junio de 2025.
 La Cúpula de Hierro israelí lanzando interceptores para derribar misiles sobre Tel Aviv, Israel, el 13 de junio de 2025.

La postura y movilización de Estados Unidos

La incertidumbre sobre el papel de Estados Unidos en este conflicto es alta. Donald Trump ha advertido a Irán que la paciencia de Estados Unidos "se está agotando". Se han observado movimientos militares inusuales por parte de EE.UU., incluyendo el traslado de al menos 30 aviones cisterna militares desde bases en Estados Unidos a Europa en los últimos días de este junio, con algunos dirigiéndose al este de Sicilia o Creta. Expertos señalan que estos despliegues son "muy indicativos" de que EE.UU. está implementando planes de contingencia para "apoyar operaciones de combate intensivas". Además, se ha informado que Estados Unidos ha trasladado el portaaviones USS Nimitz hacia Medio Oriente y ha movilizado aviones de combate F-16, F-22 y F-35 a bases en la región.

“Vamos a eliminar el déficit comercial que tenemos con EE.UU.”, dice  Netanyahu tras reunirse con Trump
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel y Donald Trump, presidente de EE.UU.

Para atacar las instalaciones nucleares subterráneas de Irán, como Natanz y Fordo, se necesitarían "penetradores de munición masivos" (MOP), o "destructoras de búnkeres", que solo pueden ser transportados por bombarderos furtivos B-2. Aunque se reportó el despliegue de un escuadrón de bombarderos B-2 en la isla de Diego García en marzo, imágenes recientes ya no los muestran allí, lo que ha generado especulaciones entre expertos militares.

¿Escalada o disuasión?

El temor de un conflicto regional de mayor alcance no es infundado. A diferencia de las guerras en Gaza o Siria, una guerra entre Israel e Irán podría involucrar a múltiples actores estatales y no estatales, desestabilizar aún más los precios del petróleo, y generar una crisis humanitaria sin precedentes.

Sin embargo, algunos analistas creen que ambos países están marcando líneas rojas más que preparando una guerra total. Israel quiere dejar en claro que su capacidad de ataque sigue intacta y que no tolerará un Irán nuclear. Irán, por su parte, busca mostrar fortaleza ante su población y aliados, sin provocar una intervención internacional directa.

¿Estamos al borde de una escalada nuclear?

Crecen los temores de un conflicto de mayor escala entre ambos territorios. Aunque Teherán insiste en que su programa nuclear es pacífico, el gobierno de Israel lo considera una amenaza existencial y ha lanzado ataques directos contra sus instalaciones. En ese contexto, ¿está el mundo en ciernes de una escalada o potencial desastre nuclear?

Para el gobierno de Benjamin Netanyahu, Teherán representa “amenazas existenciales” por dos razones: su programa nuclear y su arsenal de misiles de largo alcance, capaces de atacar a Israel. Esos fueron los argumentos esgrimidos por Israel para el reciente bombardeo de estructuras militares y nucleares iraníes, en un ataque que detonó uno de los peores intercambios bélicos entre ambas naciones en los últimos tiempos.

Estados Unidos afirma que coordinará con Israel la respuesta contra Irán
Lluvia de misiles iraníes sobre suelo israelí (junio 2025).

Israel afirmó que la ofensiva era necesaria para impedir que Irán construyera un arma atómica. Sin embargo, la ONU ha reconocido que no tiene pruebas concluyentes de ello, aunque tampoco puede garantizar que el programa nuclear iraní sea exclusivamente pacífico.

En este contexto de fuego cruzado, crecen los temores de un enfrentamiento de mayor escala con un factor clave: el posible uso de armas nucleares. A pesar de que no hay evidencia de que Irán haya desarrollado una bomba nuclear, el OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) ha cuestionado sus reservas de uranio enriquecido.

¿Qué se sabe del programa nuclear iraní?

El programa nuclear de Irán se extiende por múltiples instalaciones, algunas de ellas subterráneas. Según Estados Unidos y el OIEA, Irán tenía un programa de armas nucleares secreto y coordinado que detuvo en 2003, algo que Teherán niega. En 2015, Irán firmó un acuerdo con potencias mundiales que limitaba su desarrollo nuclear a cambio del levantamiento de sanciones (conocido como Plan de Acción Integral Conjunto). Pero ese pacto se vino abajo en 2018, cuando Donald Trump retiró a Estados Unidos del mismo.

Desde entonces, Irán ha reactivado su enriquecimiento de uranio, reduciendo el tiempo necesario para producir material apto para armas. Actualmente, se estima que el país posee 400 kilos de uranio enriquecido al 60% y se acerca al 90%, el nivel requerido para una bomba. Según el OIEA, esa cantidad podría rendir hasta nueve bombas si se llega a ese nivel, aunque no hay pruebas de que Irán lo haya alcanzado.

¿Es posible una guerra nuclear?

En diálogo con el medio France 24, Julián Gadano, exsubsecretario de Energía Nuclear de Argentina, explicó su perspectiva: “No estamos más cerca de un desastre nuclear que hace algunos días”. Según él, “Israel es una potencia nuclear, tiene armas nucleares; Irán no”. Por ello, ni se supone que Israel vaya a usarlas, ni que una potencia nuclear aliada a Irán responda con armamento atómico.

Israel se prepara para desmantelar el poder militar de Irán | The Jerusalem  Post
Movilización iraní 

Lo que busca Israel, según Gadano, es "atrasar la capacidad"de Irán, dificultando que pueda enriquecer uranio al 90%. Pero esto no implicaría una conflagración nuclear inminente. En caso de que se produjera una escalada atómica, las consecuencias serían catastróficas, tanto por la destrucción inmediata como por los efectos radiactivos prolongados. “Una guerra nuclear es el fin de la humanidad, pero no estamos en ese momento”, remarcó el especialista.

En medio de un conflicto que tiene al mundo en vilo y marca un precedente bélico, solo resta esperar el desarrollo de los acontecimientos en los días venideros. La guerra golpea la puerta nuevamente, y solo las decisiones de los mandatarios involucrados pueden abrirla o cerrarla con llave.

 

 

 

Artículo redactado por el equipo de Crónica en base a investigación y consulta de múltiples fuentes (BBC, CNN, NatGeo History, France 24)

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