Mario Carpio, la leyenda del deporte en Crónica, dice adiós
Hablar de Mario Carpio es hablar de Crónica. Y hablar de Crónica es hablar de Mario Carpio. La identidad del diario se construyó, en parte, gracias a todos los trabajadores que dejaron su vida por el medio periodístico. Mario es uno de ellos. Es un prócer. Fue alumno y se convirtió en maestro. Todos lo respetan y lo quieren. Después de más de cuarenta años de carrera, hoy Mario se retira. Se nos va nuestro jefe de Deportes. Reaccionamos y lagrimeamos. Qué va a ser, somos seres humanos y lloramos de vez en cuando. A Mario lo despedimos con cariño. Es un afecto colectivo, porque todo el diario lo quiere. Es uno de esos hombres que, lo ves venir caminando, y sonreís enseguida. "Qué buen tipo", pensamos todos al unísono. Mario, Marito. Cómo te vamos a extrañar. 
Zozobra
Mario entró a trabajar al diario un 14 de marzo de 1980, hace ya cuarenta y cinco años. Fue un conocido el que le habló sobre el diario y la posibilidad de poder ingresar a trabajar en Crónica. En realidad, el histórico jefe de Deportes del diario iba a estudiar Bioquímica, pero las vueltas de la vida lo trajeron al matutino más importante de Chubut. Trabajó seis meses en el antiguo edificio de la calle Alem y después vino a la emblemática planta impresora de calle Namuncurá. "Yo recién había terminado la secundaria y me había anotado para ingresar a la universidad.
Iba a estudiar Bioquímica. Un conocido me dijo que necesitaban un corrector en el diario, entonces yo fui en los primeros días de marzo. Me agarró Eddy Epstein, que era el jefe de redacción en ese momento y me dijo que me iban a tomar un examen para ser corrector. Me hizo un dictado de cien palabras. Nunca me voy a olvidar, de esas cien palabras, tuve un error. Zozobra. Lo puse con z y con s, pero se escribe las dos veces con z. Eddy me miró y me dijo ‘tenés un error, fue la palabra zozobra. No te puedo tomar así, lamentablemente no podés ser corrector acá, porque el corrector no tiene que tener errores’".
Para fortuna de Mario, la historia no se iba a terminar ahí. Una semana después, su conocido lo volvió a llamar por teléfono y le dijo que en la sección de Deportes necesitaban a alguien y que habían visto que él andaba muy bien con la caligrafía. Carpio volvió entonces al diario y se presentó. El jefe de sección se llamaba Ramón Rosa Saldaño. Era un ypefiano que después entró a trabajar al gremio petrolero y se fue de Crónica. Ramón le dijo a nuestro protagonista que le iba a tomar una prueba. Y ese mismo sábado lo mandó a cubrir un partido de fútbol de la Primera B. Próspero Palazzo le ganó ese día a Tiro Federal por cuatro a dos. Y así empezó la historia de grandeza de Mario Carpio en el Diario Crónica.
El jefe de Deportes mira fijo al periodista que lo está entrevistando y se emociona. Recuerda a su papá con mucho cariño. Cuando habla de sus inicios en el diario, también recuerda sus aspiraciones de convertirse en Bioquímico.
- ¿Abandonaste tu idea de ser Bioquímico?
- No, arranqué, pero después a la larga abandoné.
- ¿Era tu sueño?
- Sí. Mi viejo era farmacéutico. En mi casa siempre se mamó todo lo que eran hospitales y remedios. Mi viejo era un capo, sabía la fórmula de cualquier medicamento. Tenía una memoria impresionante.
- ¿Tu papá quería que vos fueras Bioquímico?
- No, no, él quería que yo fuera lo que quisiera.

Mario señala el diario y revalida su espíritu de pertenencia. Crónica es su casa. Se lo va a extrañar mucho.
Don Diego
Un día como cualquier otro, a Mario lo llamaron y le dieron un mensaje muy importante. "Don Diego quiere hablar con vos". El joven periodista fue a ver al fundador del diario más importante de Chubut sobre el mediodía y se presentó. Diego, que era un hombre afable y muy agradable, le dio la bienvenida y le transmitió su felicidad por haberlo sumado a su equipo de trabajo. Aparte de eso, le pidió a Mario un favor. Don Diego quería que viajara a Camarones. El histórico jefe de Deportes lo miró e inquirió: "¿a Camarones?". Diego respondió con picardía e ingenio. Estuvo vivo. Y dijo la verdad a medias. "Sí, porque como es algo deportivo quiero que vayas para allá".
Resulta que en Camarones se hacía el lanzamiento oficial de la primera edición de la Fiesta del Salmón. "Fuimos allá y nos recibieron como si fuéramos los príncipes de Gales", recuerda Mario entre risas. En Camarones no había prácticamente nada, pero Carpio y los demás periodistas que viajaron igual se las ingeniaron para pasarla bien. La nostalgia es inevitable cuando se recuerda lo que fueron los tiempos de antes, esos que ya no vuelven. Esas épocas en donde el trabajo era muy distinto al de hoy en día. La automatización y la agilidad eran dos ideas que no iban con la época de los ochenta, distinto a lo que ocurre hoy en día. Don Diego le había dado a Mario una cámara de fotos marca Pentax y dos rollos para su viaje a Camarones.
"Era un tipazo. Era un hombre que siempre estaba con la gente, con sus empleados. Él venía todas las tardes y daba una vuelta por acá, por la sección de Deportes. En épocas importantes, como los mundiales, se quedaba acá y miraba los partidos con nosotros. A veces compraba facturas, y otras veces no", dice Marito sobre Don Diego, y se ríe. Su rostro tiene un dejo de nostalgia y tristeza.
Todos recuerdan al "Tordo" Zamit y se emocionan. "Otra actitud que te lo pinta de cuerpo entero es que, cuando él cumplió los cincuenta años de casados con su señora, invitó a todo el diario. Y cuando Crónica cumplió veinticinco años, hizo una terrible fiesta en una confitería. Fue un fiestón. Era un buen hombre. Lo único que pedía era que no le falláramos", recuerda Mario sobre el fundador del emblemático periódico comodorense.
14 de marzo de 1994
Quizá haya sido el día más importante en la vida de Don Mario Carpio. El periodista no se lo preguntó directamente y lamenta no haberlo hecho, pero supone que la respuesta es un sí. El 14 de marzo del año 1994, Mario se convirtió oficialmente en el jefe de Deportes del Diario Crónica. "Desde esa fecha, ya llevo treinta y un años como jefe", dice con orgullo el protagonista de este reportaje.
El aporte del emblemático periodista al matutino más importante de Chubut es algo sustancial, sin dudas. Fue el responsable directo de que la tradicional Corrida del Diario Crónica se volviera un evento internacional. "Cuando llegaba la carrera, Don Braulio Ruiz, que era nuestro jefe de Deportes, me decía ‘viene la carrera.
Encargate vos, yo no quiero saber nada’. Entonces, entre comillas, yo me tenía que poner la carrera al hombro y organizarla. El tiempo fue pasando y un día surgió la posibilidad de traer a un extranjero. El primero que trajimos fue un brasilero. Me acuerdo que todo el mundo sacaba fotos. A Don Diego le gustó esa idea, y a partir de ese momento empezamos a traer extranjeros todos los años", recordó Carpio.
La corrida del diario y la Federación Internacional de Atletismo
El recuerdo de Mario Carpio dentro y fuera de Crónica va a ser eterno, porque los hombres que aportan tanto a su lugar de trabajo y también a su ciudad siempre son recordados con afecto. Mario fue, como dijimos más arriba, el gran responsable de que la Corrida del Diario Crónica se convierta en un evento internacional. Un día, conversando con Eduardo Bernal (otro prócer del deporte local), al jefe de Deportes del diario se le ocurrió la idea de que el tradicional evento deportivo pudiera ser incluido en la Federación Internacional de Atletismo. Pero la respuesta de Bernal fue poco alentadora: "es imposible". Carpio no se quiso dar por vencido. Él sabía que tenía que ser posible.
"Podríamos hacer una corrida, pero una corrida tiene que tener diez millas", le dijo Eduardo Bernal a Mario. El jefe de Deportes se quedó pensando: ¿cuánto eran diez millas?. "Empecé a idearlo. Agarraba mi auto y usaba el tacómetro. Me iba, daba vueltas, volvía, hasta que la fui piloteando, y una vez hecho eso, lo llamé a Eduardo. ‘Ya tengo los metros que usted me pidió’. Entonces ahí él me dijo que teníamos que certificar el evento. Nos conectamos con unas personas de Bahía Blanca para hacer esto. Eso habrá sido en el año 1993 o 1994. Y a partir de ahí quedó como Corrida Internacional, porque antes era la Maratón de Crónica", contó el entrevistado.
Malvinas
1982. El pueblo argentino estaba enloquecido. El gobierno de facto había tomado la decisión de recuperar las Islas Malvinas. En las calles todo era felicidad. Nadie sabía todo lo que estaba por pasar. A Mario lo sacaron de Deportes y lo mandaron a redacción general. Un día sábado, después del 2 de abril, Carpio, que por ese entonces todavía no era jefe de Deportes, estaba en la redacción junto a un colega y llamaron por teléfono. A las cuatro de la tarde tenían que estar en el Liceo Militar Roca.
"Llegamos y era un mundo de gente, había periodistas de todo el mundo. Traían a los primeros kelpers como prisioneros y los deportaban a Inglaterra". Al poco tiempo, desde el Ejército dieron la orden de que los periodistas internacionales se fueran de Comodoro. Iban a recibir información únicamente en Buenos Aires, en el Estado Mayor, y los periodistas nacionales podían moverse por todo el país.
"Cuando vino la democracia en 1983 también me sacaron de Deportes. Pero estuve solamente diez días en redacción general. Me acuerdo que el día de las elecciones me dieron un handy y me mandaron al correo. Desde ahí yo iba mandando los resultados de las mesas. Era algo terrorífico hacer eso con un handy", rememoró Carpio entre risas.
"Todo lo que tengo, es gracias a Crónica"
"Siempre lo digo. Crónica es parte de mi vida. El diario me formó como persona. Llegué siendo un adolescente y acá me formaron. Ante todo, me dio la posibilidad de crecer como ser humano. Y después me dio la chance de formar una familia. Todo lo que tengo, es gracias a Crónica", dice Mario visiblemente emocionado al hablar sobre el emblemático Diario Crónica.

Mario junto a Daniel Taito, gerente general de Crónica. El abrazo fraternal que se dieron afuera del diario quedará para la historia.
Mario explica los motivos por los que se retira del diario. Es honesto. Transparente. "Me voy porque creo que ya me tengo que jubilar. Ya cumplí una etapa. Además, soy realista. Van apareciendo nuevas camadas, y yo no puedo tapar eso, no puedo decirles ‘chicos, el jefe soy yo’. Creo que hay que ser abierto, sería muy egoísta de mi parte no abrirme. Creo que hice lo que tenía que hacer, viví lo que viví, por eso me voy".
Por otra parte, el jefe de Deportes de Crónica se mostró agradecido con la nueva gerencia del diario, que desde el año pasado pasó a formar parte del Grupo Olmos. "Destaco a la nueva gerencia del diario, obvio que sí. Ellos me pidieron que continuara, me dijeron que no me vaya del todo, que haga cosas para las redes del diario. Si los puedo seguir ayudando, voy a estar, eso es obvio", subrayó el histórico periodista deportivo de Comodoro Rivadavia.
Ya en el cierre de la entrevista, Mario hace una pausa y le dice al periodista que lo está entrevistando que quiere destacar la figura de su esposa. "Si no fuera por mi señora, yo creo que no estaría hoy acá", dice sobre Andrea Ricoy, la mujer con la que eligió compartir su vida. "Yo creo que ella fue fundamental. Se puso al hombro a mis hijos. A la tarde trabajaba y durante todo el día estaba con ellos, y yo llegaba a la noche. Me parece que el papel de ella fue clave para fortalecernos a todos como familia, y bancarme, por supuesto", destacó finalmente el maestro del deporte de Crónica.