Veterano de Malvinas se reencontró con su casco de guerra, 42 años después
En charla exclusiva con este medio, el veterano de guerra Raúl Guerreiro comentó sus sensaciones de recuperar su casco, tras pasar más de 42 años del conflicto bélico. Al mismo tiempo relató toda su travesía desde que se da conocimiento de la existencia del casco para encontrar el mismo con el final deseado de poder recuperarlo. La última vez que lo llevó consigo en su uniforme, fue cuando fue prisionero en el Canberra. El protagonista revive este proceso de volver a tenerlo en sus manos.
Desde Crónica se revive el testimonio de Raúl Guerreiro, a través de una entrevista con el héroe en su primer día del emotivo momento en que vuelve a traer a su casa otra pieza de regreso de aquel soldado de Malvinas del 82; esta vez, una pieza muy especial: nada menos que el casco que usó durante el conflicto bélico en Malvinas.

Veteranos de guerra británicos entregan el casco en Jack Club de Londres. Lo recibe Agustín Vázquez, quien lo recibió en nombre de Raúl Guerreiro, quien no pudo viajar a Inglaterra.
El veterano, radicado en Lago Puelo, transmitió lo que ha significado todo este camino de localización para lograr el arribo de su apreciado casco, gracias a la ayuda de un historiador que permitió intermediar para contactar al soldado británico que accedió a la entrega.
En cuanto a este desafío describe: “A pesar de haber pasado muy poco tiempo desde que me avisan a mí de esta noticia, y hasta que me devuelven el casco, el cual fue entregado por el soldado que formaba parte de la Guardia Galesa, fue un tiempo muy corto. Es decir, cuando me entero en noviembre, el día 16 de febrero pude buscarlo en la provincia de Santa Fe. Esto fue posible a través de Agustín Vázquez, oriundo de Santa Fe, quien es un historiador apasionado por la "causa Malvinera”.
“A fines de febrero me estuvieron buscando, me encontraron a través de mi hijo. Le escribieron por mensseger, y le dijeron: “Esto es de su padre, la foto del casco”, comentó.
Entonces recuerda esta charla que “surgió con llamadas de Agustín, mensajes, y me pide para que yo le mande fotos a Mark Davies (veterano británico). Para mostrar como estuve vestido de soldado en el 82, con el casco puesto, el DNI firmado cuando me iba a la baja, el DNI del ejército, o sea, todo lo que tuve a mano para que el inglés vea que yo era el dueño de ese casco.

Prisioneros en el Camberra, el buque británico en el que los soldados argentinos fueron trasladados de regreso al continente tras la guerra. En ese viaje, según contó Guerreiro, los británicos arrojaron al mar casi todos los objetos que les habían quitado a los soldados argentinos. Su casco, se salvó.
A pesar de despertar una gran expectativa la noticia, Guerreiro fue cauto hasta llegado el momento. “Con todo esto queríamos saber si él lo devolvía, porque no había nada seguro. Todavía el casco estaba, pero no se sabía si lo entregaría, y al final lo devolvió el mismo soldado, sin ningún tipo de interés” contó.
De esta forma, es que “pude tener una charla con Mark, que fue en forma de videollamada y estuvimos hablando un rato con él, ayudados por Agustín como traductor. Sinceramente, no hay ni las palabras de esta persona”, comentó.
Sobre lo mencionado aclaró que “me resultaba una complejidad viajar a Inglaterra y es allí cuando Agustín me dice quédate tranquilo que tengo que viajar para Londres y si no podés, te lo traigo yo. Para mi resultaba muy fuerte tener que ir hasta el Reino Unido y que allí el soldado capaz se arrepienta. Es el momento en que decidí encomendarle que me lo traiga por mí, el ya venía teniendo trato con veteranos británicos anteriormente”.

En familia. Guerreiro con su madre Ñata y su hijo Damián, junto al casco recientemente recuperado después de más de 42 años.

“El casco me lo sacan arriba del Canberra donde nos tomaron de prisioneros”
A la hora de retraerse al ataque en que es capturado, explicó que “al volver de Puerto Argentino, cuando bajamos de Monte London, veníamos bajando, nos replegábamos día a día de cara al combate del 11 de junio, fecha en que nos atacaron a la noche” recordó.
En contexto, fue en este episodio en donde “el casco me lo sacan arriba del Canberra (buque en el que trasladaron a los prisioneros con destino al continente), donde nos tomaron de prisioneros y ahí nos sacan todo, los cordones de los borcegos, las distintas cosas que traíamos y después eso que nos quitaban, lo tiraban al mar. Y es como despedirse de algo que te acompañó tanto tiempo”, indicó.
Por otro lado, hizo referencia de lo que significa personalmente volver a las islas, viaje que ha realizado en 2001 junto a su familia. Al respecto expresó: “Quedaba algo pendiente y uno piensa que hace un viaje, pero a veces, muchas veces, no es suficiente viaje para sacarse dudas, para decir… bueno, se cerró este capítulo. Es más, estamos pensando en viajar de nuevo con mi hijo”.
Se hace duro porque tiene que estar con un pasaporte. En principio no quería, con mi señora y con mi hijo, en ese momento tenía 15 años, hablamos y, bueno, al final del momento le dije que vamos. La verdad que me hizo una diferencia y de haber vuelto a recordar esa historia, de poder volver a pasar por todo lo que había recorrido, poder ver de vuelta Puerto Argentino, donde fue la batalla. Me gustaría volver a ir de nuevo, otra vez caminar de nuevo las islas junto a mi hijo”.

El casco, con el nombre del entonces soldado Raúl Guerreiro, después de más de 42 años volvió a manos de quien lo portó durante el conflicto bélico de las Islas Malvinas.
Raúl y su esposa fueron impulsores de una muestra itinerante que recorrió la provincia
El veterano hizo referencia a cómo era su día a día llevando adelante la causa Malvinas junto a su familia. “Mi señora, hace seis años que no está, un momento muy largo. Ella era, se puede decir, una Malvinera de nacimiento. Estudió museología y había armado una pequeña muestra de itinerante. Hemos ido a escuelas, allí estuvimos presentes en exposiciones, en los actos de abril, yendo a Trevelin, Gobernador Costa y también en la Feria del Libro, en Gaiman”.
“Cuando empezó el tema del casco había sido hace poco que se cumplían seis años de la partida de mi esposa. Fue todo justo y muchas cosas juntas. En lo cotidiano no va a cambiar mucho, porque yo en mi casa tengo un museo con cosas que mi señora compró, pero ahora con el casco ahora es otra cosa”, expresó.
Sobre su importancia manifestó que “es algo que estuvo conmigo mucho tiempo, que me acompañó en los momentos difíciles en Monte London, el tenerlo acá en casa cambia, porque volver a verlo es algo muy importante”.

Asimismo, recuerda todo lo ocurrido en la nave de guerra y esa experiencia que le provocó volver a encontrárselo tras 42 años, luego de ser prisionero de los ingleses. “No me lo esperaba, más que había visto cuando del Canberra habían tirado todos los cascos y todo, no me esperaba nada de esto. Entre los cuatro mil, cuatro mil y pico hombres que veníamos en el Canberra aparece justo el mío, es algo terrible porque no lo esperaba sinceramente, y encontrarte un día que te dicen está. Desde el primer momento que pasó todo esto, hasta que llegó a mi mano pasaron tan solo dos meses, pero para uno fue una eternidad… aparte de todo lo que tuvimos que hacer para ir a buscarlo” expresó.