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A dos años de haber sido desalojada de su casa junto a sus hijos por orden de una jueza de familia, sigue esperando respuestas de la Justicia

Le dieron la casa a su ex marido, y sin respetar los derechos del menor hasta el Superior Tribunal de Justicia le dio la razón a la jueza Guillermina Sosa
domingo 09 de junio de 2024
A dos años de haber sido desalojada de su casa junto a sus hijos por orden de una jueza de familia, sigue esperando respuestas de la Justicia

Este mes se cumplen 2 años en que desalojaron a una mujer y sus hijos, uno de 4 años con problemas de autismo, que residían en una vivienda otorgada por el Instituto Provincial de la Vivienda. La orden de desalojo la firmó la jueza de familia Guillermina Sosa. En su momento, hubo un recurso extraordinario de queja por parte del entonces patrocinador legal de la mujer desalojada que fue desestimada por tres miembros del Superior Tribunal del Justicia conformado por Ricardo Napolitani, Silvia Bustos y Mario Vivas con fecha 1 de marzo de 2030 (Expte. Número 366/22 “Morlivo, Patricia Alejandra c/ Herrera, Jorge Nicolás s/Violencia familiar” (Expte. 25691 año 2.022).

Al parecer, en la resolución del Superior Tribunal de Justicia no pesaron los Derechos Internacionales que les confiere la ley a un menor de edad con discapacidades, y en el segundo de sus puntos falla lo siguiente: “La Cámara en lo conducente, por mayoría confirmó la decisión de primera instancia que ordenó -según surge de los fundamentos- el retiro de la actora y sus hijos, del domicilio ubicado en calla Carreros Patagónicos 361 de Comodoro Rivadavia, bajo apercibimiento de Ley y el reintegro al mismo del demandado Sr. Jorge Nicolás Herrera”. (SIC)

Deambulando por la vida con su pequeño

La desalojaron un frío viernes 24 de junio de 2022 en horas del mediodía y la alojaron en un subsuelo del Gimnasio Nº 3 del barrio Máximo Abásolo. Dos días después, su caso se hizo público a través de este diario. En aquella nota de presentación a la que luego le siguieron otras y que motivaron que otros medios locales también se hicieran eco, incluyendo algunas autoridades, este diario publicaba: “Se identificó como Patricia Alejandra Morlivo (38) y ya anteriormente se había comunicado con esta redacción para dar su historia de vida y también por sentirse amenazada con un probable desalojo que sorpresivamente se dio durante la mañana del viernes 24 del corriente de la casa del Instituto Provincial de la Vivienda -IPV- sobre calle Carrero Patagónico 3.617 del barrio Abel Amaya. Un grupo de mujeres policías llegó al lugar con la orden de desalojo firmada por la titular del Juzgado de Familia de esta ciudad Guillermina Sosa.

“Soy oriunda de Goya, en la provincia de Corrientes y me vine a Comodoro en el año 2005 y dejé a mis hijos allá, pero conocí a un hombre que me dijo que trajera a mis hijos que acá tendríamos otra vida, y terminamos casándonos” comentaba la mujer. Dijo haber iniciado trámites ante el IPV pidiendo por una vivienda. “Lo hice con mis documentos y presentando también la documentación de mis hijos, pero este hombre no resultó ser lo buena persona que parecía y me hizo vivir un infierno del que prefiero olvidar” manifestaba entre sollozos por aquellos días.

A casi dos años del penoso suceso, la mujer debe hacer malabarismos para pagar un alquiler, tiene problemas de salud de larga data que le impiden trabajar, y como ella misma dice: debe andar mendigando para alimentar a sus hijos y organizando alguna pequeña rifa que le permita subsistir por algún tiempo o, si no, ir vendiendo de a poco los pocos muebles que le van quedando o alguna bicicleta o los juguetes del pequeño.

“Aún tengo mucha fe en que me reintegrarán mi casa y se hará Justicia; acá no hay nada que ocultar, tal vez no fui bien representada por el abogado que me ilusionaba con que todo saldría bien y me devolverían mi casa; incluso el nuevo delegado del IPV en Comodoro (Javier Moyano) me dio a entender como que algo no andaba bien en todo esto, pero que respetaba la palabra de la Justicia y ante eso poco y nada podía hacer. Y vuelvo a exponer esto públicamente porque considero que es muy injusto lo que estamos padeciendo” señaló la mujer en otro nuevo diálogo con este diario.

Aquellos que quieran interiorizarse un poco más a fondo de su extrema situación, pueden comunicarse al siguiente número de teléfono celular vía Whatsapp: +54 9 3777 71-4540.

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