Juan Plácido Toledo: Toda una vida bien vivida y disfrutada
Juan Plácido Toledo es un “viejo conocido” de mucha gente ya que, en su larga trayectoria de vida, ha transitado por diferentes espacios laborales donde siempre cosechó “buena gente”, como suele decir, y eso es “parte de haber vivido bien, pobre, pero bien”, disfrutando de sus once hijos comodorenses luego de haber nacido en el Senguer.
Juan comenzó a trabajar desde muy chico, como canillita, pasó como empleado por diferentes rubros comerciales, por el petróleo, como dirigente gremial y finalmente le dedicó sus últimos 30 años de trabajo a la escuela Nº 52 “Ciudad de Buenos Aires” donde, finalmente, logró su jubilación.
Escucharlo es recordar o revivir parte de la historia comodorense y hoy, a un par de años de sumarse al “sector pasivo”, lejos está de sentarse a ver pasar los días y sigue pensando, gestionando y proyectando actividades futuras “para lograr el acompañamiento de mucha gente que, como jubilados de provincia, no han logrado ni un espacio propio donde reunirse”.
Ese es el objetivo que lo moviliza en la actualidad, sostener sus reclamos -realizados ya a varios ex funcionarios- y volver a presentarlos a quienes, próximamente, serán los responsables de las políticas municipales o provinciales, con el objetivo de conformar en Comodoro Rivadavia un Centro de Jubilados Provinciales que les permita batallar, institucionalmente por prestaciones o beneficios con los que aun no cuentan o el tantas veces prometido asfalto por calles icónicas de la ciudad como lo son Jesús Marcial, Millapi o Pasaje Evita.
Pero, más allá de presentar un pantallazo de un hombre inquieto, “laburante como los de antes”, según sostiene, Juan Plácido Toledo quiere llegar con un afectuoso saludo a todos quienes hoy se encuentran celebrando el Día del Jubilado y particularmente “a Mario Quinteros, quien se ha transformado en referente de lo que se puede hacer, pensando realmente que el sector pasivo con ganas, se moviliza siempre y en favor de sus pares”.