Te contaré cómo llegué a integrar el Voluntariado de Abuelas Leecuentos

lunes 10 de julio de 2023
Te contaré cómo llegué a integrar el Voluntariado de Abuelas Leecuentos
Te contaré cómo llegué a integrar el Voluntariado de Abuelas Leecuentos

Un día del mes de abril de 2013 salió publicado en diario Crónica un aviso que decía: “a quien esté interesado en leer textos literarios, sean abuelos, abuelas, adolescentes de cualquier edad, anotarse. La reunión para los interesados será en el Ceret”

Llamé y me anoté. Hubo capacitaciones y charlas a cargo de la Sra. Adela Rattner, Coordinadora Nacional del Programa Abuelos y Abuelas Leecuentos, de la Fundación Mempo Giardinelli. Una vez armados los grupos, comencé a leer en voz alta en la escuela Nº 23 Dr. Carlos Madariaga del B.° Próspero Palazzo.

El día 4 de julio de 2013 estuve en primer grado “C” leyendo el cuento “Don Cerdonio y la peluca maullante”, de Ariel Puyelli. Recuerdo ese momento como si fuera recién. Elegí ese día a propósito, porque era el cumpleaños de una de mis hijas y así no lo olvidaría.

Desde entonces, leo en todos los grados, de primero a sexto. Los niños, de a poco, se acostumbraron a verme llegar los martes y los jueves. Así han pasado 10 años.

Siempre leí en el aula. Algunos relatos quedan en la mente de los niños por alguna razón. ¿El cuento les gustó? ¿Les trae recuerdos? Cuando se lee en primer grado un lindo cuento, lo llevarán por siempre en su memoria. Lo comento por experiencia. Si leo en cuarto, quinto o sexto grado, siguen añorando el primer cuento.

Participé en los tés literarios organizados por los sextos al que asistían los padres, los abuelos y la familia en general. ¡Con orgullo debo destacar cómo leían! Se apoderaban del personaje, se disfrazaban, se preparaban para ese día. Por supuesto que se tomaba el té con exquisiteces y era todo muy ameno.

Siempre colaboro con docentes maravillosos, que inculcan la lectura y así trabajamos juntos para acercar al alumno a los libros, a disfrutar de la biblioteca de la escuela.

Les comento que desde 2013 voy a dos establecimientos: la escuela N.° 23 y la N.° 161 de B° Ciudadela; este año incorporamos otra, la escuela N.° 126 Punta Médanos de Km 8.

Hoy, con tantos años de lectura, debo decir que se acostumbraron a que llegue a leerles. Me reciben con ganas y alegría; me dan las gracias cuando termino el cuento o, por ahí, me dicen: “es la primera vez que alguien me lee un cuento”

Me siento agradecida por esta tarea. La hago con ganas, me preparo para cada cuento, para cada poesía, para cada leyenda. Me gusta que estén atentos, que aprendan a escuchar, que estén interesados en el relato. Hay silencio y atención.
“Mis chiquitos”, como les digo, están ahí. Un público de pequeños en crecimiento que esperan ansiosos los cuentos que la abuela Susana les brinda. Gracias, alumnos de las tres escuelas que me esperan con los brazos abiertos y la calidez de siempre.


Por Susana Calfuquir
Abuelas Leecuentos