Más de 100 feriantes participaron ayer en la feria gratuita de la Plaza Carlos Gardel
Los fines de semana, en la Plaza Carlos Gardel del barrio 9 de Julio, se organiza un paseo de compras de ropa de segunda mano, artesanías, artículos del hogar, entre otros. Con el paso de las semanas ha ido creciendo la asistencia de feriantes, ya que al ser un espacio público no se cobra el puesto.
En febrero las feriantes han tenido inconvenientes por las denuncias de algunos vecinos que habrían solicitado a la Municipalidad la cancelación de la feria. En relación a ello, Crónica conversó con Graciela García, una de las feriantes que actualmente se encuentra colaborando en la organización para que no se presenten inconvenientes. “Nos prometieron un lugar, pero todavía no pasa nada. Nosotros sabemos que nos tenemos que ir de la plaza, pero por ahora estamos acá dándole pelea porque en realidad venimos porque la gente está muy necesitada, viene gente a vender ropa usada y somos la mayoría mujeres”, comentó.
Y explicó: “Primero nos habían dado la autorización desde la vecinal, nos habían dicho que teníamos los baños públicos que ya los habían conseguido pero después dijeron que no. Quedamos en juntarnos con ellos, tuvimos una reunión con el señor Quisle, él nos prometió un lugar pero hasta ahora no han hecho nada. Nosotros volvemos todos los fines de semana de vuelta a la plaza porque es la única forma que tenemos de salir adelante”, expresó la vecina.

100 feriantes y gran circulación de compradores
Graciela García afirmó que ayer asistieron más de 100 personas a tirar sus mantas y vender; además, confirmó que nunca son menos de 80; al visitar la plaza durante los fines de semana se puede observar el circuito de puestos por todas las veredas, más toda la gente que asiste a comprar y a disfrutar del espacio. “Ahora estamos tratando de acomodarnos porque sino la plaza se sobrepasa. La mayoría somos mujeres feriantes, nos pusimos ese nombre Mujeres Feriantes de la Plaza Carlos Gardel. Hay gente que está en contra y hay gente que no”, comentó la vecina.
Por otro lado, considerando la constante circulación de gente en la plaza, Mabel Acuipil, vecina y feriante explicó: “Está la persona que viene a vender y la que viene a comprar, siempre son precios económicos por lo que la gente sí o sí se acerca. Venir acá nos sirve porque se vende, y así como se vende también se compra. Nosotros vendemos y nos favorecemos, pero también la gente que compró se favorece, porque ¡andá a comprar una remera o un pantalón en una tienda! Por eso la gente busca lo usado”, dijo.

Mabel Acuipil y Graciela García, dos feriantes y vecinas del barrio que se encuentran colaborando con la organización de la feria para evitar inconvenientes y promover el cuidado de la plaza.
Piden comprensión de la comunidad
Respecto a las denuncias presentadas hace unos meses que generaron que debieran dejar el lugar por un tiempo, expresaron que ya han hablado con los vecinos a modo de evitar conflictos. Pidieron entendimiento hacia la situación económica que atraviesan las familias que asisten a vender: “Los vecinos lo que tienen que entender es que lo que está pasando es por los malos gobiernos, de todo esto que está sucediendo no tenemos la culpa nosotros”, remarcó Graciela García.
Y continuando con esto, Acuipil manifestó: “A nosotros los fines de semana también nos gustaría estar en nuestra casa, en vez de estar con frío, lluvia o viento, como nos tocó anteriormente, pero tenemos que salir a la feria a vender; igual nos gustaría quedarnos como aquellos vecinos que pueden quedarse en su casa a tomar mate o estar con su familia”, expresó la vecina.
Apelando a la solidaridad y al entendimiento de la comunidad, García recalcó: “Todos los que venimos a la plaza tenemos una historia, nadie viene porque tiene ganas, acá tenés gente enferma, gente que tiene a sus papás grandes y los tiene que cuidar… todos tenemos una historia, a veces la gente como que se confunde, pero nosotros no venimos porque tenemos ganas”, concluyó la vecina.

Las feriantes se organizan para cuidar la plaza y ayudarse entre ellas
Las únicas reglas para participar de la feria es ser respetuoso y mantener el orden, aspectos básicos para sostener las relaciones entre los feriantes y los vecinos lindantes. “Tratamos de que la gente nos entienda y que si es gratis, le pedimos a todos que por lo mínimo dejen la plaza limpia, para nosotros es fundamental que la plaza quede en orden. También les decimos que no se puede poner la manta arriba del pasto, sino que se usen los espacios de vereda”, comentaron.
A pesar de que ya han iniciado los días de bajas temperaturas, las feriantes continuarán asistiendo a la plaza hasta que el clima se los impida, ya que es una fuente de ingreso importante para quienes participan: “Esperamos continuar hasta donde nos dé el cuerpo, el frío, las gripes… porque vienen señoras con nenes, como una de las chicas que trae un bebé a la feria y es complicado venir con los chicos a la feria, sino van a terminar gastando más en remedios que lo que van a vender”.
La particularidad de la feria gratuita convoca cada vez más a mujeres que buscan un ingreso extra para solventar los gastos del hogar y la crianza de sus hijos, es por eso entre los mismos feriantes están organizando sorteos solidarios: “Los sábados hacemos una canasta alimentaria, juntamos un alimento no perecedero entre los feriantes y después lo sorteamos entre nosotros; el domingo pasado hicimos seis cajitas más o menos, es decir que seis feriantes llevaron alimentos a sus casas”, celebraron Graciela y Mabel.