Dra. Mayas: “Por el amor que uno le tiene al hospital sigue viniendo a trabajar y sigue poniendo el pecho a las balas”
La doctora Adriana Mayas, especialista en Clínica Médica y quien se encarga de endocrinología y diabetes en el Hospital Regional donde trabaja hace 28 años también se sumó al reclamo salarial que se está llevando adelante a nivel provincial.
En este sentido, en diálogo con Crónica, explicó que “estoy adherida a la lucha de todos porque es lamentable; en nuestro caso en el servicio de diabetes y endocrinología somos dos personas y do damos abasto con todos los pacientes diabéticos y con otras enfermedades glandulares, no tenemos personal y lamentablemente tampoco es redituable estar acá en el hospital, el sueldo es bajo”.
Además, dijo que “yo ya no hago más guardias porque ya tengo más de 25 años en el hospital y los de mi edad, mayores de 60, ya no hacemos guardia. El sueldo sigue siendo bajo, si uno lo proyecta a futuro, dentro de dos o tres años que me jubile, el sueldo va a seguir siendo muy bajo y uno va a tener que seguir trabajando afuera, en el privado, para poder lograr hacer la diferencia”, indicando también que el salario con el que hoy cuenta es similar al que cuando ingresó.

“No se aumenta el salario respecto a la inflación, al costo de vida, uno tiene que seguir pagando impuestos y atendiendo necesidades. Por el amor que uno le tiene al hospital sigue viniendo a trabajar y sigue poniendo el pecho a las balas, pero en realidad hace muchos años estamos así y lo penoso es que vamos perdiendo potencial humano, ya no tenemos los residentes que teníamos antes. Nuestras residencias se van deteriorando, va disminuyendo la atención en el consultorio porque no tenemos personal realmente en la sala” subrayó y planteó “estuve en Mendoza y conversando con colegas, si bien ellos también tienen los problemas que nosotros tenemos, los chicos se ven tentados de entrar en la residencia, acá no, porque el sueldo es de 40.000 pesos y tienen que pagar su residencia, alquiler y por más que se unan varios para alquilar no alcanza”.
Bajo este panorama, recordó “en mi época veníamos y nos arreglábamos porque era redituable pero ya no lo es, uno se queda acá por amor a los pacientes pero no tenemos gente. Sufrimos la gran pérdida del doctor Sanz y éramos tres los que trabajábamos, siempre faltando gente, y ahora quedamos dos. Después yo me jubilo y va a quedar un solo médico para atender a toda la población” y continuó “mucha gente se quedó sin obra social y viene al hospital, uno no les puede decir que no hay gente, pero es real que cada vez hay menos profesionales y no atienden nuestros reclamos”.
Para concluir, señaló “estamos peleando y llegamos a este extremo de no hacer consultorio y estar parados acá porque no se nos valora desde ningún punto de vista y porque necesitamos llevar nuestro dinero a nuestra familia, pero no tenemos respuestas. Es una pena venir al hospital a hacer un paro en vez de venir a trabajar porque una se siente valorada y estimulada. No hay ningún estímulo, ni nosotros que tenemos especialidad. Hacemos posgrados y otras especializaciones que corren por nuestra cuenta y nadie lo valora, el único que lo valora es el paciente”.