En la Escuela 126 viven una situación “insostenible” por corte del gas y otras falencias en el edificio
Dentro de numerosos reclamos por situaciones particulares en diversos establecimientos escolares de esta ciudad, muchos de los cuales suspenden clases esporádicamente para paliar, temporalmente, los problemas que les son propios y que tienen que ver con riesgos eléctricos, pérdidas de gas, estructuras dañadas, paredes con filtración de agua o baños clausurados, entre otras, ayer se movilizó la comunidad educativa de la Escuela 126 del barrio Don Bosco, luego que la distribuidora Camuzzi retirara el medidor de gas del edificio.
Debido a la intervención de la empresa y a la información correspondiente a Obras Públicas, los alumnos tendrían como mínimo, cinco días sin actividad educativa, situación que derivó en una dura nota de reclamo presentada por docentes y padres, dirigida a la directora de la escuela, Gladis Colina, en la que se denuncia la situación edilicia y, luego de detallarse diferentes falencias, se señala puntualmente que “exigimos pronta solución; nuestros niños deben tener un espacio que les brinde las condiciones necesarias de bienestar y seguridad para aprender”.

En la nota dirigida a la directora para que a su vez, vuelva a reiterar los reclamos ante quien corresponda, se destaca que la comunidad educativa “nos sentimos preocupados por la integridad física de quienes asisten diariamente”, se agrega que “considerando que la suspensión de actividades por el corte de gas -retiro del medidor- es realmente preocupante, la situación se convierte en el detonante para sacar a la luz “nuevamente” todas las falencias que se observan” en el edificio escolar.
Cansados por la situación y preocupados por el bienestar de todos quienes diariamente asisten al establecimiento, padres y docentes señalan que “estamos en conocimiento que desde la Dirección de la escuela se realizaron las acciones necesarias, pero no se observa que los responsables respondan con la rapidez y eficacia que se requiere”.
Luego de ello, detallan una serie de falencias entre las cuales figuran: aulas sin calefactor, problemas eléctricos, paredes con filtración de agua, pisos rotos, falta de salida de emergencia, ventanas selladas o parchadas, techos de aulas con filtraciones y falta de limpieza o mantenimiento de calefactores, lo que hace que el pedido de soluciones se transforme en “urgente” ante una situación edilicia “insostenible para seguir dictando clases”.
