viernes 1 de julio de 2022
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Sentencia inédita en la región

El recurso de amparo que comprobó el grave impacto ambiental que produce una petrolera en El Tordillo 

Propietarios de una chacra interpusieron una demanda contra Tecpetrol SA en su carácter de operadora de la exploración y explotación del área El Tordillo, como autora de modificaciones en el suelo, hidrología y geomorfología del área. Se trata de una sentencia inédita en la región, que hace hincapié en los daños ambientales producto de la intervención hidrocarburífera. 
jueves 23 de junio de 2022
El recurso de amparo que comprobó el grave impacto ambiental que produce una petrolera en El Tordillo 
El material fue removido por la construcción de caminos y locaciones produciendo los aludes hacia las zonas más bajas, justo donde están las chacras. 
El material fue removido por la construcción de caminos y locaciones produciendo los aludes hacia las zonas más bajas, justo donde están las chacras. 

La chacra “La Petisa” se encuentra ubicada en la zona de El Tordillo, área caracterizada por la presencia de cañadones con drenajes hacia el Golfo San Jorge y zonas de altas mesetas correspondiente a Pampa del Castillo. A este paisaje patagónico, se le adiciona la producción y la perforación de más de 1.000 pozos de la operadora Tecpetrol S.A. 

Durante los años 2011 y 2013, la zona productiva de la chacra se vio perjudicada fruto de tormentas y lluvias que produjeron un alud de barro. Lo que motivó a hacer un juicio por daños y perjuicios en donde condenaron a Tecpetrol a reparar los daños ya que la chacra había quedado bajo el barro. 

Sin embargo, las fuertes tormentas que azotaron a esta ciudad y alrededores en el año 2017 pusieron al desnudo no solo los daños particulares, sino una fuerte alteración general de los cursos de agua, la pérdida de suelo y la vegetación. En este marco, las investigaciones llevadas a cabo por especialistas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco aseguraron que “ante el cuadro de la situación, toda la cuenca hídrica, vegetación natural y topografías fueron alteradas por la explotación petrolera llevada a cabo por Tecpetrol SA”, según dice la sentencia. 

Quien llevó adelante el recurso de amparo ambiental y defensora de los propietarios de la chacra, la abogada Nélida León, dialogó con Crónica sobre su experiencia en el caso, describiéndolo como algo “inédito en la zona, ya que se reconoce que la actividad petrolera ha generado un impacto ambiental de gravedad que exige su remediación”. 

El punto de inflexión que dejó entrever la problemática

Las tormentas de 2017 significaron un antes y después en el caso. En esta ocasión el nuevo alud fue de mayor magnitud.

“Entonces se contrataron los servicios tercerizados que tiene la UNPSJB de dos geólogos investigadores en suelos que trabajaron también para toda la problemática derivada del temporal en Comodoro, y de un biólogo de la universidad”, describió León. 

Es así que los profesionales especialistas detectaron que “el problema no era atribuible a las grandes tormentas del año 2017, sino que había una pérdida del recurso suelo y de la vegetación en las instalaciones petroleras, caminos y taludes de carácter total”. 

Como el área está ubicada en el fondo del cañadón, la chacra está asociada a una cuenca de drenaje con una red hídrica muy desarrollada, que había sido alterada por modificaciones en el relieve. “Había desaparecido el suelo natural y la vegetación, producto de toda la intervención petrolera. Es decir, se habían producido intervenciones en la cuenca y red hídrica, en la geomorfología produciendo una pérdida total de la vegetación nativa que es la que fija el suelo y evita que el agua corra con la fuerza de un alud” dijo León. 

Esto motivó que se lleve adelante una acción de amparo para que se condene a Tecpetrol a realizar todas las medidas de prevención, mitigación, correcciones y compensación de los impactos ambientales generados en la zona como modo de prevenir daños mayores y mitigar ya lo existente. “Porque no tiene sentido remediar y sacar todo el barro que había caído y reconstruir las instalaciones de todo lo que había destruido ese alud si frente a cualquier nuevo temporal, se volviera a producir el daño” explicó León.

Graves daños al ambiente

Las pericias que hizo la doctora en Biología de la UNPSJB demuestra que se modificaron los cursos naturales de agua, produciendo una pérdida del recurso del suelo y de la vegetación natural. En este marco, las pruebas confirman que no se había consolidado el material removido, por la construcción de caminos y locaciones lo que produjo los aludes hacia la zonas más bajas, justo donde están las chacras. 

Asimismo, se comprobó que existían derrames de hidrocarburos que no habían recibido el adecuado tratamiento. y que la presencia de caminos y locaciones provocaron la desprotección del material sedimentario exponiéndose a la erosión y al depósito de partes bajas del cañadón y la consiguiente degradación del suelo.

En este marco, la abogada subrayó la pérdida total de la flora nativa. Si bien desde la operadora esgrimieron que han realizado tareas de revegetación, la perito bióloga demostró que es incipiente y que la única vegetación que hay es espontánea. En otras palabras, no toda la flora nativa se puede replantar y muchas de las especies desaparecieron para las generaciones futuras.  

“Entonces tampoco ha habido una actitud proactiva en cuanto a la revegetación, pero tampoco sirve la revegetación si no se subsana la cuestión hídrica y morfológica”. En este sentido, León remarcó que al no haberse respetado los cursos de las aguas, éstas tendieron a correr por donde se les permitió “y al estar en un cañadón caen sobre ese  lugar, cuando por la geomorfología y sin intervención, las aguas pasaban por el costado”.
 

“Hay un daño ambiental que excede el interés de los actores y que tiene que ver con el interés de toda la comunidad”

La abogada continuó: “estas son las conclusiones de los especialistas, que los toman las dos sentencias, la de primera instancia y la de segunda instancia porque consideran que acá hay un daño ambiental que excede el interés de los actores, que si bien están perjudicados, tiene que ver con el interés de toda la comunidad”, especificó León.

En este marco, la sentencia de Cámara condenó a Tecpetrol a presentar un plan ante el Ministerio de Ambiente de Chubut, de prevención, mitigación, corrección y compensación de los impactos ambientales generados en la zona donde está ubicada la chacra, que alcanza a la hidrología, geomorfología y a la diversidad. 

“Es algo inédito en la zona, que se reconozca que la actividad petrolera ha generado un impacto ambiental de gravedad que exige su remediación. Para ello se tomó en cuenta los principios de la Constitución Nacional y Provincial respecto a la protección del ambiente y la Ley de Ambiente de Nación y de Provincia”, indicó la abogada.

Respecto a la situación actual del caso, dijo que “Tecpetrol recurrió ante el Superior, aunque todavía no se ha pronunciado acerca de la procedencia del recurso y esa es la instancia en la que estamos ahora. Pero lo más importante es que hay dos instancias que ratifican lo que nosotros habíamos planteado y que tiene fundamentos científicos de especialistas en el tema”. 

En este marco, lo que resalta la sentencia de segunda instancia es que se encuentra acreditado el desarrollo de actividades entrópicas que alteran régimen hidrológico de la cuenca y de la diversidad, y dato no menor, “Tecpetrol omitió presentar ante la autoridad de aplicación, el Ministerio de Ambiente, los instrumentos de política ambiental que le fueron requeridos”, figura en la sentencia. 

Teniendo en cuenta esto, “a la luz de estas sentencias, y pruebas que están en los expedientes de los estudios, Tecpetrol no habría hecho nada, y por allí es que surge la condena”, afirmó León. 

Respecto al tiempo que tiene la operadora en presentar el plan de acción, manifestó que “los plazos todavía no están corriendo porque está apelado ante el Superior. Una vez que se deje firme las dos sentencias que reconocen el daño y la obligación de remediar, Tecpetrol tiene 60 días para presentar un programa que lo tiene que monitorear el Ministerio de Ambiente”. 

Recalcó que en ese monitoreo habilitan a los actores, es decir, dueños de la chacra, a hacer el seguimiento, por lo que le otorgan una legitimación para que no solo sea controlado por el Ministerio de Ambiente, sino también que aquellos que sufrieron los daños de manera directa también lo hagan. 

Por último, la abogada resaltó que para llevar adelante el caso “se hizo uso de una figura muy nueva del Código Civil y Comercial que es la acción preventiva en la medida del amparo ambiental, y en este caso excede el interés de los particulares damnificados”, concluyó. 

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