Aniversario de Comodoro

La historia que no se pierde

miércoles 23 de febrero de 2022
La historia que no se pierde
La historia que no se pierde

En el marco del aniversario de Comodoro Rivadavia y en el intento de recuperar parte de una historia que se ha ido perdiendo en el tiempo, la Capital Nacional del Petróleo tiene varios reductos -en diferentes lugares de la ciudad- de gente que se dedica a preservar piezas antiguas, de diferente lugares pero que, en definitiva, aportan a mantener vivo el recuerdo para la posteridad.


Los 121 “años de antigüedad” que tiene Comodoro Rivadavia, realmente son muy pocos comparativamente con otras grandes ciudades del país donde celebran 300 o 400 años de fundación pero, lamentablemente y pese al poco tiempo de existencia, se ha perdida buena parte de “la vida” de lo que comenzó siendo un pequeño poblado de cara al mar y azotado por furiosos vientos.


Si hasta el viento de aquellos tiempos se ha perdido...
Pero, afortunadamente, no son pocos los coleccionistas que han ido recuperando, guardando y atesorando algunas páginas de esa historia que guardan celosamente y que -en algunos casos- van transformando en museos, en verdaderos templos en los que se protege la memoria.
Solo como muestra, porque existen otras personas u otras familias, que también guardan parte de esa historia, puede mencionarse a Miguel Geldres, uno de los más antiguos mecánicos de mantenimiento de aeronaves de Aerolíneas Argentinas en la ciudad, quien tiene una variada colección de objetos que hacen a la historia de la aerolínea de bandera y que -como sucede con cada uno de esos protectores-, le quita espacio a la propia vivienda para guardar sus tesoros.
Vajilla, aviones a escala, insignias militares o de pilotos, antiparras, parte de un Twin Otter T-82 que actuó en Malvinas o hasta parte de una hélice de madera de un zepelín -que aportó su abuelo-, son algunos de los objetos que Geldres guarda como verdaderas reliquias que hacen al rescate de la historia.

Otro de los coleccionistas de elementos antiguos es Marcelo Cárdenas quien, al igual que todos y junto a sus familias, le ofrecen tiempo personal a su pasión por el rescate de antigüedades con el solo objeto de “aprender siempre, y tratando de guardar la historia para nuestros descendientes”, asegura.
Cárdenas tiene una gran colección de antiguos objetos locales y regionales, entre los que se observan algún par de los primeros botines Sacachispas, cartelería de comercios ya inexistentes -pero que marcaron parte de la vida social de la ciudad- o una placa patente de un auto comodorense, o mejor dicho de la “Gobernación del Chubut”, tal cual era la denominación administrativa de entonces de la diferentes regiones de Argentina.

La recuperación invade el domicilio particular de la familia y se extiende por diversos rincones de la casa en Km. 3. Se observan máquinas fotográficas con trípodes de mesa, radios antiguas a vela, lapiceras a cartucho 303 -de diferentes colores-, algún teléfono público de principios del siglo pasado o los sifones de soda de sus diferentes categorías: para el público en general y para los de alta sociedad.
En zona norte, otro túnel del tiempo se ha instalado en el barrio Standard donde Jorge Quispe invita a pasear por diferentes décadas del siglo XX y del siglo XXI, con una colección de piezas únicas que van desde un auto -un Ford A, con taller incluido- hasta un “departamento de época”, con camas, cuadros, veladores o valijas antiguas.

En medio y en otro de los tres espacios creados para salvar la historia, Quispe ha recuperado cocinas a leña -tradicionales y enlozadas-, una caja registradora en el mejor de los estados, una barbería prácticamente completa o juegos recreativos -de sala como de patio- que convierten a su museo, en uno de los espacios privados más completos de la ciudad.
Dispuesto a compartir su entusiasmo y sus conocimientos sobre cada pieza que exhibe, Jorge Quispe logró también el reconocimiento municipal a su esfuerzo y ya posee la habilitación correspondiente que le permitirá recibir visitantes -niños y adultos- para seguir apostando a que la historia no se pierda.