Un “museo” particular en pleno barrio Standard Norte

Un viaje en el tiempo a través de la pulpería “Los Recuerdos”

domingo 31 de octubre de 2021
Un viaje en el tiempo a través de la pulpería “Los Recuerdos”
Un viaje en el tiempo a través de la pulpería “Los Recuerdos”

Llegar al barrio Standard Norte abre las puertas del tiempo y permite adentrarse a diferentes épocas de una realidad antigua pero viva -a través de objetos y elementos locales, regionales o nacionales- que han sido rescatados por Jorge Quispe, el hombre que se apasiona contando la historia particular de cada uno de los objetos que atesora en el museo “Los Recuerdos”.

En realidad su espacio -en diferentes sectores- aún no logra el status de “museo” pero Jorge mantiene cada pieza y renueva su esfuerzo permanentemente para que su afición, iniciada hace más de 20 años, sea considerada como tal, atento al más puro significado de la palabra...
Un museo “es una institución de la sociedad y su desarrollo, abierta al público que adquiere, conserva, investiga, comunica y exhibe, con propósitos de estudios, educación y deleite, colecciones de arte, científicas o antigüedades, siempre con un valor cultural”.

El más amplio sentido de la definición se encuentra cumplido, gracias a la investigación personal de cada elemento que posee. Solo hace falta “abrirlo al público, permitir que especialmente los niños conozcan parte de una historia que sigue presente, que marcó época, que cuenta parte de los momentos vividos por padres o abuelos y que, solo por ello, merece ser compartida y conocida, para que esa historia no muera”, señala Quispe.

Verdaderas reliquias

Tanto Jorge como su esposa y sus dos hijos, se van transformando en verdaderos “curadores” y para ello, no solo van aprendiendo por sí mismos la historia propia de cada elemento que contiene el museo sino que, además, han ido solicitando apoyo de profesionales museólogos que se han acercado a conocer los diferentes espacios que atesoran sus piezas y que, de hecho, ya cubren una superficie mayor al de su propia vivienda.

“Los Recuerdos” se ubica en Código 2460 Nº 226 del barrio Standard Norte, lugar en el que -en tres diferentes ambientes- pueden encontrarse verdaderas reliquias que intentan trascender, escaparse de su tiempo real y llegar a nuevas generaciones con todo un bagaje de historia compartida por hombres y mujeres que convivieron con cada elemento que pretende ser exhibido.

Una pasión que ha recorrido el país atesorando historia

La propiedad de la familia Quispe ha ido separando espacios propios para dar cabida a la “pasión por las antigüedades”, y ya son tres los espacios que le han ido ganando las antiguas piezas de colección a la vivienda particular de sus cuatro integrantes.

Luego de transitar por una galería donde sigue acondicionando un Ford A con volante a la derecha y tanque de combustible en el torpedo, Jorge invita a pasar al “túnel del tiempo” que se ha dado en llamar el Museo de Ramos Generales, donde pueden encontrarse desde planchas a carbón, a un tocadiscos en formato gramófono, cocina a leña tradicionales y otras enlozadas -estilo galés recuperada en el valle 16 de Octubre-, surtidor de combustibles o bomba de gasolina, cafeteras de cuatro bocas, una registradora National norteamericana, patentes de autos de la época de la Gobernación Militar o juegos como el sapo, metegoles -de diferentes épocas- y hasta un billar-gol de los años 50/60 con bolas y tacos originales, entre otras rarezas que casi mágicamente, aparecen en cada rincón del salón.

El taller de autos antiguos es otro espacio especialmente acondicionado con herramientas antiguas y dos Ford T, en diferentes procesos de recuperación con autopartes de época, enormes balizas de auto o un desarmador de cubiertas.

Además -porque los ambientes se extienden cubriendo prácticamente toda la propiedad- se habilita lo que sería un departamento actual, con espacio de “cocina ambientada”, con heladera, utensilios de época, cafetera, molinillo de granos, jarros enlozados, antiguos calentadores a kerosene o cortadoras de fiambres con un extraño sistema de corte.

Finalmente, el dormitorio con camas y cubrecamas antiguos, cochecito de bebé de paseo con capota plegable y enormes ruedas que facilitaban su traslado, un baño con grifería antigua y hasta un “latón” para lavar ropa con tabla de lavar y hasta un antiguo jabón Federal para la tarea, además de las luminarias o veladores antiguos.

Sin dudas, y esperando que quizás Secretaría de Cultura se interese por la recuperación histórica y pueda brindar algún asesoramiento o apoyo para una habilitación que permite el acceso de la comunidad a parte de la historia contenida, Jorge Quispe continúa con el entusiasmo con que inició su tarea hace 22 años, intentando compartir el esfuerzo y su pasión con la comunidad en general.