Perdió el techo de su vivienda en barrio Las Orquídeas
Vera: “Fue como un estruendo, como si explotara algo, muy tremendo, salimos corriendo”
El domingo eran entre las 16 y 17 horas cuando las fuertes ráfagas de viento sacaron prácticamente todo el techo de la vivienda donde reside Elizet Vera junto a su hijo de 10 años y su pareja. Ella estaba ayudando a estudiar a su niño en el dormitorio cuando escucharon prácticamente una explosión y salieron corriendo para ponerse a resguardo.
“Fue como un estruendo, como si explotara algo, muy tremendo, salimos corriendo para abajo con mi nene porque era un humo de tierra, al levantar toda la chapa quedó el machimbre a la intemperie, las lámparas se vinieron abajo y quedaron los huecos por donde entró mucha tierra” contó Elizet a Crónica y continuó “tenemos un balconcito en la habitación y se volaron las persianas, encima al ser la calle súper angosta siempre estaciono el auto en la vereda pero cuando todo empezó a caer hacia los costados tuve que correrlo sino quizás también se dañaba”.
Parte de las chapas del techo que volaron con el viento terminaron en un cerco sobre la ruta pero por la peligrosa situación decidieron no retirarlas, mientras que otra parte quedó colgando en un lateral amenazando con salir por los aires en cualquier momento.
“Llamé a Defensa Civil pero daba ocupado todo el tiempo, estaba colapsado, mucha gente la pasó peor que nosotros y ayer (por el lunes) volví a llamar pero no atendieron tampoco. Tenemos que esperar que pare el viento para barrer y retomar todo” explicó y apuntó “está carísimo todo, para comenzar a refaccionar necesitamos más de 100 mil pesos, encima subieron las chapas, clavos. Por suerte el daño es material y no nos pasó nada. Vimos que muchas familias perdieron todo y es muy parecido a lo que pasó con la inundación, todos necesitan ayuda”.
Sobre este último punto, comentó que ellos también se vieron afectados por el temporal de 2017 dado que el agua se estancaba en su calle provocando que ingresara al domicilio ubicado en Juan Grossari al 1600, entre las avenidas del Parque y José Ingenieros, “la rotonda tiene un nivel más alto que la calle, entonces todo el agua que venía hacia ese sector terminaba en mi calle” lamentó.
Mientras permanecen en el domicilio de su suegra que reside dentro del mismo terreno, Elizet mencionó “mucha gente vio publicaciones de lo que pasó y nos llamaron y escribieron ofreciendo su ayuda, la solidaridad que hay entre todos es tremenda, manos van a sobrar seguramente”.