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Se jubila Miguel Oyarzo tras 40 años como “bolichero”

viernes 30 de julio de 2021
Se jubila Miguel Oyarzo tras 40 años como “bolichero”

Este sábado será el último día de trabajo de Miguel Oyarzo en su almacén y carnicería “Elmi”, tras cuarenta años de trabajo vio crecer el barrio Stella Maris y a sus 64 años de edad espera disfrutar de su jubilación junto a su familia.

“Cierra mi ciclo de trabajo, mi jubilación tan esperada se concreta, y quiero agradecer a todos mis clientes, los ocasionales y los del barrio, que han estado conmigo en todo momento. La riqueza que tiene un comerciante es su cliente, así que para ellos mi agradecimiento” reflexiona Miguel Oyarzo en diálogo con Crónica.

El comerciante dice que “en el comercio uno está como ‘esclavizado’, que es una forma de decir porque uno tiene que estar todos los días, es un laburo al que hay que ponerle bastante”. Por lo que expresa que “a partir de ahora quiero disfrutar con mi familia”, junto a sus hijos Gustavo, Silvana y Verónica, y sus nietos Lucas, Lorenzo, Mateo y Sabrina.

El almacén cierra hoy sus puertas y sobre el futuro del local comercial menciona “está habilitado para seguir funcionando, si Dios quiere y las cosas van bien lo vamos a alquilar”.

Cuarenta años de bolichero

“Llevo 40 años de bolichero” dice Oyarzo y recuerda que llegó al barrio Stella Maris en su adolescencia y comenzó trabajando en el comercio de sus padres, “Miramar”, hasta que quince años después abrió su propio almacén de nombre “Elmi” sobre el camino Juan Domingo Perón y Eustaquio Molina, que durante veinticinco años proveyó de productos a los vecinos de la barriada.

El local supo ser un espacio de encuentro para los vecinos, incluso vio nacer distintos romances, ya que Miguel y su esposa Elsa Panichiniy se conocieron en el primer comercio que tuvo la familia. “Mi señora me ha acompañado todo este tiempo, su apoyo ha sido fundamental para que yo pueda seguir todos estos años” destacó.

Durante todos estos años atravesó diferentes dificultades: “ha habido mucho trabajo, los cambios por ahí traen trastornos, la pandemia, la inflación, ha costado mucho. Estos años ha sido bravo tener un negocio, pero con sacrificio y paciencia se puede” consideró y recordó que durante el temporal el local se inundó y tuvo pérdidas, situación de la que también logró salir.

Finalmente, expresa: “me llevo una buena impresión por la calidad de la gente y el progreso del barrio, ha evolucionado y crecido mucho”, ya que cuando abrió su almacén las calles eran de tierra, no había mucha infraestructura, ni plaza, ni paseo costero, por lo que Miguel resalta la mejoría que tuvo el barrio y el progreso de sus habitantes.

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