El 36 por ciento de las denuncias de mujeres incluyen violencia económica

lunes 07 de junio de 2021
El 36 por ciento de las denuncias de mujeres incluyen violencia económica
El 36 por ciento de las denuncias de mujeres incluyen violencia económica

El informe sostiene que “la falta de recursos económicos hace que muchas mujeres permanezcan en situaciones de violencia psicológica, sexual, simbólica y física”.

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) publicó un informe de su Observatorio de Géneros donde analizan datos sobre denuncias de violencia de género desde la óptica económica.

La publicación se realizó en el marco de Ni una menos, jornada que se conmemora el 3 de junio contra la violencia de género, donde CEPA ofrece una mirada inusual sobre la problemática.

En el informe sostienen que la violencia doméstica suele estar asociada a la violencia económica y patrimonial, la cual puede también coexistir con otros tipos de violencias, ya que la falta de recursos económicos hace que muchas mujeres permanezcan en situaciones de violencia psicológica, sexual, simbólica y física.

En 2020, la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) contabilizó 9.974 denuncias de violencia doméstica y el 74% de las denunciantes eran de mujeres. Del total de denuncias, 36% incluyeron violencia económica o patrimonial dentro de las violencias sufridas.

¿Qué es la violencia económica?


La Ley N° 26.485 menciona como formas de ejercicio de la violencia económica las siguientes situaciones: si la pareja o un familiar no le permiten trabajar y/o estudiar; si ejercen una limitación o control de sus ingresos y recursos (como comida, ropa o medicamentos); si destruyen objetos y documentos personales; si le obligan a trabajar y pagan poco o nada por el trabajo.

También se ejerce cuando el padre no cumple con los deberes alimenticios de sus hijos o se niega a compartir tareas de cuidado y domésticas.

Por otra parte, también se considera violencia económica cuando una mujer percibe menos remuneración por la misma tarea realizada por compañeros varones.

La independencia no es suficiente


Teniendo en cuenta los datos registrados, mencionan que cuanto menor es el grado de dependencia económica, mayor es la posibilidad de salir de un entorno de violencia doméstica.

Aunque de todos modos destacan que la independencia económica es necesaria pero no suficiente, y en este sentido señalaron que el 62% de las mujeres que denunciaron violencia doméstica con un componente económico y/o patrimonial durante el año 2017 trabajaban de manera remunerada.

Con lo cual expresan que “el solo hecho de generar recursos propios no garantiza la autonomía económica de las mujeres” y agregan que “en tanto la mujer no pueda ejercer su criterio propio sobre la utilización de sus recursos ni tenga poder de decisión, nada asegura que el vínculo de dependencia económica con el agresor se disuelva, y, por tanto, que el ciclo de violencia doméstica se desarticule”.

Del total de mujeres mayores de 18 años que denunciaron, el 36% incluyó violencia de tipo económica y patrimonial; y el 85% tiene un vínculo de pareja con la persona denunciada: el 49% son exparejas y 36% cónyuges, convivientes o novios. Otro dato que se desprende del análisis es que quienes más denuncian este tipo de violencia son las mujeres mayores de 74 años.

“Masculinización de la riqueza”


Se denomina “masculinización de la riqueza” a la distribución del capital, que mayormente está en manos de varones, como contracara a la “feminización de la pobreza”.
El CEPA explica que: “Existe una profunda interrelación entre las distintas violencias y las brechas de género, ya que estas evidencian una situación de mayor vulnerabilidad económica de las mujeres”.

En este sentido señalan que la brecha de ingresos personales entre varones y mujeres es del 28%. El 76% de quienes abonaron el aporte solidario de las grandes fortunas eran varones; el 66% de las personas que pagan bienes personales son varones; y asimismo de las declaraciones juradas que pagaron el impuesto a las ganancias, el 70% corresponde a varones.

La cuota alimentaria


El informe asegura que “La principal forma en la que los varones ejercen violencia económica o patrimonial es a través del incumplimiento de la cuota alimentaria y/o la división del patrimonio común posterior a la disolución de pareja”.

En Argentina el 85% de los hogares formados por un adulto y menores están a cargo de una mujer, y solo 1 de 4 mujeres que no convive con el padre de sus hijos recibe cuota alimentaria.

También señala que el 13% del total de hogares del país están conformados por familias monoparentales y el 11% son familias extendidas con hijos; “en estos porcentajes se encuentran madres que, frente a las dificultades económicas y de tiempo que implica la crianza, conviven con sus propios progenitores u otros familiares” explican.


Impacto en la economía


También advierten que la violencia de género tiene un impacto negativo en la economía. “Aunque en Argentina es un tema poco estudiado, análisis internacionales demuestran los efectos económicos de este fenómeno: el BID estima una pérdida entre el 1,6% y el 4% del PBI en América Latina y el Caribe” señalan.

Asimismo explican que esto se debe a la sobrecarga en los sistemas de salud pública y justicia, la pérdida de productividad por el impacto en las ocupaciones de las víctimas y su entorno, el impacto negativo sobre la educación y cuidado de hijos de mujeres violentadas, pérdidas materiales de las mujeres víctimas de violencia (sobre todo cuando deben abandonar el hogar), y costos de oportunidad para generar ingresos propios.