José Celia, médico de terapia intensiva: “Con el covid hemos estado desbordados”

viernes 30 de abril de 2021
José Celia, médico de terapia intensiva: “Con el covid hemos estado desbordados”
José Celia, médico de terapia intensiva: “Con el covid hemos estado desbordados”

El médico de terapia intensiva de Comodoro Rivadavia comentó cómo es trabajar en este sector, principalmente tras la irrupción de la pandemia y la falta de camas de internación.
La terapia intensiva es el sector más crítico en estos momentos, donde se encuentran internados los pacientes con Covid-19 de mayor gravedad, pero también pacientes que sufren de otras enfermedades o tuvieron accidentes. La ocupación de camas se vio colapsada en varias oportunidades y los médicos que trabajan en este sector prácticamente no han tenido descanso.

“Siempre tuvimos una ocupación alta en terapia intensiva, pero con el covid hemos estado desbordados, tanto en el hospital como en los centros privados, porque no estábamos preparados” dijo a Crónica José Celia, médico clínico e intensivista quien se desempeña como coordinador de la terapia intensiva en el Sanatorio de la Asociación Española y es médico de planta de la terapia intensiva del Hospital Regional.


Pocos intensivistas


A nivel nacional hay pocos médicos intensivistas, lo que en el marco de esta pandemia se constituyó en un problema, ya que no se pueden habilitar más camas si no hay personal suficiente para atender a esos pacientes.

“Cada vez hay menos inscriptos en la especialidad de terapia intensiva a nivel nacional, esto no es un problema de Comodoro ni de Chubut” dice Celia, y recuerda también que antes competían entre diez o quince personas por un cargo en la terapia intensiva, y en cambio actualmente quedan vacantes.

Los médicos más jóvenes ya no eligen esta especialidad: “Quizás buscan un trabajo más tranquilo que no tenga implicancias con las guardias, y con una remuneración más aceptable por el desgaste que tiene la profesión” supone el médico, y cuenta que en la terapia intensiva “nos acostumbramos a hacer guardias, pero a medida que uno es más grande cada vez le pesa más. Pensar que el día del padre, día de la madre, Navidad, año nuevo, o feriado: si te toca, te toca”.

“Tenés que tener cierta cáscara”


También hay que tener en cuenta que no es un trabajo para cualquiera; terapia intensiva es el sector más crítico de un centro de salud, en donde se trabaja con pacientes en grave estado, muchos de los cuales terminan falleciendo.

“No es que se te pone frío el corazón, pero te acostumbrás porque no podés llevar a tu casa el dolor ajeno. Tenía un profesor en la facultad que decía que con la medicina uno puede acompañar, ayudar y a veces curar. Con el tiempo te das cuenta que es real. A veces unas palabras con la familia o con el paciente son suficientes para un alivio transitorio” expresa Celia, y asevera: “tenés que tener cierta cáscara si no, no podés hacerlo o volverías a tu casa triste, más ahora”.

Con las restricciones por la pandemia expresa que “sí nos ha entristecido la situación de informar a los familiares de un fallecimiento por teléfono, cosa que no hacíamos” ya que la familia no había podido ver ni despedir al paciente. En este marco dice: “estábamos acostumbrados pero no a esto; esto que está pasando es mucho más complejo”.

También señala la diferencia en el estado de los pacientes: “los pacientes son más complejos, ahora se están viendo jóvenes pero la mayoría son ancianos con otras enfermedades agregadas, entonces no es que mueren por covid exclusivamente sino que el covid acelera o agrava otras condiciones y enfermedades que el paciente tiene” lo que muchas veces termina en la muerte.


La segunda ola y la ocupación de camas


“Lo más similar que viví, cuando recién iniciaba mi profesión en la ciudad, fue el incendio de Casa Tía en 1999” recuerda Celia, aunque ese trágico episodio de la historia comodorense solo generó caos en el nosocomio en las primeras horas y a los pocos días la situación volvió a la normalidad, a diferencia del covid que desde el brote en septiembre lleva ya ocho meses de trabajo continuo.

Tras atravesar momentos difíciles durante la pandemia, destaca que están mejor preparados para la segunda ola. “Tenemos un poco de experiencia pero contamos con menos camas, y está siendo difícil conseguir los insumos, las drogas que se usan para que los pacientes estén dormidos”; mencionó que es un problema mundial, aunque desconoce por qué se produce este faltante.

En esta línea, manifestó que “la condición social o económica no te garantiza una cama, ni aun teniendo la mejor obra social. El problema es que se ocupan las camas con pacientes que las usan mucho tiempo, pueden estar entre 15 y 22 días con respirador”, y agrega: “terminamos el año pasado con todo lo que fue septiembre, octubre, noviembre y diciembre realmente muy abarrotados de trabajo, porque no había camas en ningún lado. Ahora estamos arriba de un 75%, 80% de ocupación, en un momento decidimos disminuir algunas cirugías y tratar de utilizar el recurso de las camas para el covid, pero los pacientes no eligen enfermarse. Había cirugías que había que hacerlas, hay otras enfermedades que no son quirúrgicas como la neumonía convencional, un infarto de miocardio, un accidente cerebrovascular, que tranquilamente puede generar una patología crítica que genere la necesidad de utilizar esa cama. La cama se usa para el que primero la necesita”.
Reconocimiento al personal

El médico destacó a todo el personal que hace posible el funcionamiento del sistema de salud, lo que se evidenció cuando solo quedaron en funciones aquellos trabajadores considerados esenciales.

“Hay un montón de gente atrás nuestro, gente de maestranza, farmacéuticos, enfermeros, de seguridad, el camionero que te trae los insumos, todos los que están relacionados para que un hospital esté de pie” expresó; y asimismo cuestiona: “No hay que encasillarnos como que somos los héroes los médicos. Somos los que ejecutamos la parte final de una cadena muy bien concatenada, con todos los eslabones fuertes para que esto funcione” dijo, y mencionó que hacen frente a la pandemia a pesar de los gobiernos y de la falta de insumos; “el famoso ‘lo atamos con alambre’ hoy lo estamos implementando más que nunca” afirmó.

Por último el terapista expresó que “hay que darle a la gente esperanza, tranquilidad, pero darle información también y que sean cautos a la hora de tomar decisiones para cuidarse ellos y cuidar a los que tienen alrededor, eso es lo más importante: el autocuidado es lo que va a poder generar un control de esta pandemia”.

“Vamos a convivir con esto, es muy difícil que se vuelva atrás”


La pandemia ha modificado la forma de vivir en todo el mundo: las restricciones horarias y de circulación, las medidas de prevención, el trabajo virtual y la gran cantidad de actividades que no se pueden realizar cambiaron totalmente la cotidianeidad.

“Hubo un cambio de paradigma en todo, desde lo habitual de tomar mate a sacar turno para ir al banco” menciona Celia. En cuanto a su trabajo, señala que demoran más tiempo en asistir a los pacientes porque tienen que colocarse todos los materiales de protección. El Equipo de Protección Personal (EPP) está conformado por barbijo quirúrgico, protección ocular, cofia, camisolín, barbijo Nº 95, guantes y botas.

“La mayoría estamos vacunados pero eso no nos hace inmunes, sino que nos disminuye la probabilidad de tener formas graves, aun así seguimos con el mismo riesgo de cualquier ciudadano de contagiarnos” aclara el médico.

También menciona que hay ciertas prácticas que tratan de no realizar: “hay procedimientos que tratamos de hacerlos un poco más tarde, como puede ser una traqueotomía, para disminuir la probabilidad de contagiarnos”.

Además Celia expresa que la pandemia “vino de golpe, ha ido creciendo y se sostiene en el tiempo, con picos y bajas; creo que ya estamos en una situación de convivencia con el virus”. En este sentido considera que no se va a poder volver a la situación de normalidad pre-covid: “nos vamos a tener que vacunar todos los años como con la vacuna de la gripe que viene con las cepas actualizadas; vamos a tener que seguir con esto de no tomar mate salvo que sea una burbuja propia o en la familia; con las cuestiones sociales”, y agregó que “creo que vamos a convivir con esto, es muy difícil que se vuelva atrás”.

“Desde chico quise ser médico”


José Carlos Celia cuenta que siempre quiso ser médico. El profesional oriundo de Río Negro, es médico clínico e intensivista recibido de la Universidad Nacional de La Plata, y desde hace años vive y trabaja en esta zona, donde está casado y tiene hijos.

Sobre su carrera profesional recuerda: “Desde chico quise ser médico, no sé qué es lo que me llamaba la atención, me gustaba la materia biología en la infancia. Después con el correr del tiempo me fui a estudiar y una vez que me recibí, dentro de las especialidades me gustaba lo que es la urgencia, emergencia, los casos graves. Primero hice clínica médica y después hice la especialización en terapia intensiva. Lo que es el manejo de los ventiladores y ese tipo de cosas me han gustado siempre; de hecho tuve la oportunidad de estar tres meses en Barcelona mientras hacía la residencia y eso me ayudó a decidir que me gustaba mucho la terapia intensiva”.

En ese viaje también se dio cuenta de las similitudes y el nivel de la medicina entre Argentina y España: “Más allá de alguna diferencia desde el punto de vista de la tecnología, no difiere mucho y estamos muy bien formados los médicos argentinos” destaca.