La gente hace largas filas para recibir un plato de comida en el comedor El Faro, en zona norte

sábado 17 de abril de 2021
La gente hace largas filas para recibir un plato de comida en el comedor El Faro, en zona norte
La gente hace largas filas para recibir un plato de comida en el comedor El Faro, en zona norte

El trabajo de seis voluntarios recorre distintos barrios carenciados de la ciudad a bordo de un colectivo antiguo en el que reparten viandas y bolsones de alimentos a los vecinos.



Tras la pandemia surgieron distintas acciones solidarias y comunitarias de vecinos para paliar las consecuencias económicas que dejó la falta de trabajo, sobre todo en los sectores donde abunda el trabajo informal, a quienes la cuarentena obligatoria dejó directamente sin salario.

Una de estas nuevas propuestas fue el Comedor Móvil El Faro, un comedor atípico que funciona a bordo de un antiguo colectivo Mercedes Benz con el cual todos los sábados recorren diferentes barrios vulnerables dejando una vianda o alimentos. Hoy estarán en Kilometro 8, donde familias del “sector 22” requirieron de su asistencia.

Pandemia


Una de las promotoras del proyecto es Abigail González quien comentó a Crónica que se adentró en la acción comunitaria cuando formaron el merendero El Faro, en ese barrio de chacras del kilómetro 15 de la ciudad. “En el 2019 comenzamos con la iniciativa en el barrio de fundar el merendero de El Faro, como vimos que se logró trabajar y se encargan las mamás del barrio, nosotros queríamos seguir colaborando pero de otra forma” comentó.

De allí se desprendió otra idea de parte de Abigail y su marido Alejandro Battaglia: armar un comedor móvil en un viejo transporte para repartir viandas en diferentes sectores de la ciudad. “Con el comedor iniciamos el 12 de julio de 2020, vamos a cumplir un año” cuenta González.

Sobre ese inicio, la mujer recuerda: “comenzó la pandemia y no solamente nosotros la estábamos pasando mal, creo que en todos lados hay familias que la están pasando mal y quedaron sin trabajo.

Entonces a mi marido se le ocurrió, porque teníamos el colectivo y él dijo que lo tenía estacionado acá y le quería dar un buen uso, así se le ocurrió el comedor móvil” y expresa que “fue algo medio raro pero muy lindo, la iniciativa de él se dio para bien y hasta el día de hoy seguimos adelante”.

Todos los sábados


“Somos un grupo de seis vecinos, entre hombre y mujeres, nos juntamos los viernes a pelar y picar las verduras, y el sábado a las 8 de la mañana comenzamos a cocinar” relata González y agrega que “Siempre salimos los sábados a hacer la entrega de viandas de comida. Cuando cocinamos siempre hacemos entre 300 y 400 porciones de comida”.

Cuando les sobran donaciones también reparten bolsones de alimentos, frutas, verduras o leche, relata que “En el barrio El Faro entregamos a los vecinos bolsones de alimento cuando podemos, en estos momentos no estamos entregando porque no nos alcanzan los alimentos, pero en su momento entregamos hasta dos bolsones por mes, y cuando conseguimos frutas y verduras también”, aunque menciona que a veces tienen justo los insumos para cocinar.

“Los alimentos nos brinda el Ministerio Público de la Defensa, no solamente a nosotros sino a diferentes comedores porque son muchos en distintos puntos de la ciudad, y cuando podían también nos conseguían verduras. Después hay gente que va conociendo el trabajo que vamos haciendo y colabora con lo que puede”.

González remarca que lo que más necesitan es verduras: “lo fundamental es la verdura, porque necesitamos en cantidad, es lo que nos cuesta conseguir. Después la carne la conseguimos de vez en cuando, no siempre, nos ha tocado por lo menos dos meses cocinar sin carne, igual es bienvenido porque las personas nos reciben bien”.

“La gente hace filas largas con tal de recibir un plato de comida”


Los barrios más vulnerables reflejan la desigualdad que existe en la ciudad, donde afloran comedores y asociaciones de vecinos que buscan ayudar a sus pares desde donde pueden, supliendo la tarea que debería hacer el Estado.

“Nosotros hemos ido a diferentes barrios y sinceramente se ve muchísimo la necesidad de la gente, tanto el que tiene hijos como el que no tiene hijos. Nosotros vamos con comida y en varias oportunidades había familias que nos pedían más que nada leche, algunos otros aceite o azúcar. Por esa necesidad es que decidimos, aparte de cocinar, también entregar un bolsón de alimentos” relata González.

A pesar de transcurrir un año de pandemia, la mujer afirma que la situación no ha mejorado; “la gente hace filas largas con tal de recibir un plato de comida” expresa.

Pidió justicia por Battaglia


Por otra parte, Abigail González se refirió al homicidio de su marido Alejandro Battaglia, ocurrido el 11 de enero tras una discusión con un vecino, el viernes se realizó la audiencia donde González se presentó como querellante en la causa.

“Quiero decirle a los jueces y al fiscal que no se olviden de esto, porque hoy yo estoy sola con mis cuatro hijos y la estoy pasando mal, él era el sostén de la familia y hoy no lo tengo. Lo único que pido es que no se olviden de él, y que se haga justicia. Justicia por mis hijos y por mí” expresó la mujer.

Asimismo sostuvo: “yo soy la víctima con mis hijos, sus derechos siento que no están siendo ejercidos, más que nada de mi hijo de 5 años que es el que está sufriendo, él va a tener la Cámara Gesell” ya que fue testigo de la agresión que terminó con la vida de su padre.

“Veo que como todo está en duda para ellos y no sé qué más prueba quieren, mi marido hoy no está, por causa de eso él perdió la vida, creo que la Justicia debería hacer justicia” concluyó.