Amenaza de bomba en el aeropuerto de Trelew: evacuación, inspección de un avión y vuelos demorados

La alerta obligó a activar los protocolos de emergencia, evacuar la terminal y trasladar una aeronave a un sector remoto para descartar la presencia de explosivos. El director del aeropuerto, Fabio Orellano, destacó la respuesta de las fuerzas de seguridad y la capacitación del personal.
miércoles 21 de octubre de 2026

Una amenaza de bomba puso en marcha un importante operativo de seguridad en el aeropuerto Almirante Marcos A. Zar de Trelew, con la evacuación preventiva de la terminal, la intervención de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y de la Brigada de Explosivos de la Policía del Chubut, y una minuciosa inspección de una aeronave para descartar la presencia de un artefacto explosivo.

El episodio se originó a partir de un comentario sobre una supuesta bomba a bordo de un avión. Aunque finalmente no se encontró ningún elemento peligroso, la advertencia obligó a desplegar los procedimientos previstos para este tipo de contingencias y alteró, al menos parcialmente, la actividad habitual de la estación aérea.

El director del aeropuerto, Fabio Orellano, explicó que la comunicación de una posible amenaza por parte de la tripulación activa automáticamente los protocolos de emergencia. A partir de allí, se organiza la evacuación de los pasajeros y del personal, se deriva a quienes se encuentran en la terminal hacia los puntos de encuentro establecidos y se convoca a las fuerzas especializadas para intervenir.

Uno de los momentos centrales del operativo fue el traslado de la aeronave desde la posición cercana a la manga hasta un sector remoto del aeropuerto. Allí, los efectivos realizaron las verificaciones correspondientes mientras la terminal permanecía cerrada preventivamente y se trabajaba para establecer si existía algún riesgo real.

La intervención tuvo consecuencias directas sobre la programación aérea. El vuelo involucrado, que tenía previsto partir a las 15, terminó despegando alrededor de las 17.40. Otro servicio programado para las 19.45 registró una demora de pocos minutos.

Fabio Orellano, director del aeropuerto 

 

Un protocolo que se activa ante la mínima sospecha

Más allá de que la amenaza no se tradujera en el hallazgo de explosivos, el episodio volvió a poner en primer plano la importancia de los procedimientos de seguridad en una terminal aérea, donde cualquier advertencia debe ser evaluada sin margen para la improvisación.

Orellano remarcó que la intervención policial determina las actuaciones que corresponden ante una amenaza, mientras que la Justicia debe establecer las eventuales responsabilidades de quienes la originaron.

En ese contexto, también puso el foco en la preparación del personal aeroportuario para responder ante situaciones que requieren rapidez, coordinación y capacidad para organizar el movimiento de pasajeros en medio de la incertidumbre.

“Nosotros hacemos una vez al año un simulacro y aparte tenemos capacitaciones continuas”, explicó el director, al referirse al entrenamiento que permite afrontar una emergencia, transmitir tranquilidad y lograr que las personas sigan las indicaciones de seguridad.

Una advertencia que no puede tomarse como una broma

El responsable de la terminal pidió a los pasajeros y a quienes concurren al aeropuerto que comuniquen cualquier situación sospechosa, incluso cuando se trate de una señal que parezca menor o de una duda que todavía no pueda confirmarse.

“La mínima sospecha ya la deben analizar”, sostuvo.
Orellano insistió, además, en que las referencias a bombas o explosivos no pueden utilizarse como una broma dentro de un avión o de una terminal aérea. Una expresión de esas características puede desencadenar un operativo de seguridad completo, movilizar a distintas fuerzas, obligar a evacuar instalaciones y provocar demoras que afectan a cientos de personas.

El procedimiento desplegado en Trelew dejó en evidencia la dimensión de la respuesta que exige una amenaza de estas características: desde la evacuación y el aislamiento de la aeronave hasta la inspección especializada, con el objetivo prioritario de descartar cualquier peligro antes de restablecer la normalidad.