OLIMPÍADA FEDERAL DE INFORMÁTICA Y ROBÓTICA

Estudiantes comodorenses clasificaron a la final nacional de robótica con un robot guía inteligente

El equipo “Robofusión”, integrado por tres alumnos de 4.º año del Instituto Austral de Enseñanza, quedó seleccionado entre más de cien instituciones de todo el país y este 15 de octubre competirá en la instancia definitoria en Buenos Aires.
miércoles 14 de octubre de 2026

Un proyecto innovador que conjuga tecnología, inteligencia artificial e identidad histórica local logró posicionar a Comodoro Rivadavia en el mapa educativo nacional. El equipo “Robofusión”, perteneciente al Instituto Austral de Enseñanza N.° 1711, fue clasificado para disputar la gran final de las Olimpíadas Federales de Informática y Robótica, organizadas por la Facultad de Tecnología Informática de la Universidad Abierta Interamericana (UAI).

La delegación local está conformada por Emiliano Chiramberro, Abril Bergaglio y Mia Guevara, estudiantes de cuarto año de nivel secundario. Los jóvenes superaron una exigente fase inicial en la que compitieron más de 100 equipos de diversas provincias y lograron ubicarse entre los cinco finalistas que definirán el certamen en una jornada presencial en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Tecnología con raíces locales

La consigna del certamen proponía fusionar programación y robótica para brindar soluciones a problemas concretos de la comunidad. En particular, se solicitaba elegir una institución y diseñar un robot capaz de orientar y guiar a los visitantes durante un recorrido. Lejos de optar por una idea genérica, los alumnos del Austral decidieron trabajar sobre el Museo Nacional del Petróleo, ícono patrimonial de la ciudad.

En diálogo con Crónica, Mariano, integrante del equipo directivo del nivel secundario de la institución, detalló el proceso de trabajo: “Los chicos seleccionaron el Museo Nacional del Petróleo, fueron, visitaron las instalaciones y buscaron la información que debería mostrar un robot a una persona que fuera a visitar el museo”.

A partir de esa visita de campo, el equipo construyó una maqueta a escala de las salas del museo y programó el prototipo incorporando sensores para evitar obstáculos y cruzar puertas de manera autónoma, un sistema de captura fotográfica y una pantalla interactiva.

El gran diferencial del desarrollo radicó en la incorporación de inteligencia artificial generativa: “Antes por ahí un robot te podía hacer un recorrido, pero tenía limitada la cantidad de respuestas. Hoy, gracias a la inteligencia artificial, el robot va aprendiendo y le va dando cada vez mayor información al visitante; la persona puede preguntarle cosas y el robot contesta”, explicó Mariano, remarcando que el dispositivo también busca promover la inclusión y adaptarse a las demandas particulares de cada visitante.

Un trabajo a contraturno y con sello patagónico

La clasificación no fue fruto del azar, sino de semanas de dedicación extracurricular. Durante el receso invernal, los alumnos se reunieron a contraturno para ensamblar el dispositivo, realizar las pruebas en la maqueta y registrar en video las explicaciones técnicas que luego fueron evaluadas por docentes e investigadores de la UAI (Universidad Abierta Interamericana).

Para el colegio, se trata de un hito significativo. Aunque la institución cuenta con talleres de robótica y experiencia en otras competencias escolares, esta era su primera incursión en la cita de la UAI. “Creo que lo más importante no solo fue la cuestión tecnológica, sino cómo pudieron vincularlo con la historia de la ciudad”, destacó el directivo, y agregó: “Los chicos sienten que están llevando la identidad patagónica a una Olimpíada Federal; lo valoran como un aporte desde el sur, desde acá que estamos tan lejos, para tener presencia en Buenos Aires”.

La recta final

La jornada decisiva del 15 de octubre planteará un reto en tiempo real: los cinco equipos finalistas no solo deberán exponer lo trabajado, sino resolver en tiempo real un nuevo desafío de mayor complejidad propuesto por el jurado, donde la integración de la inteligencia artificial volverá a jugar un rol importante.

Más allá del desenlace de la competencia, desde el Instituto Austral resaltan el valor pedagógico del camino recorrido: “La olimpíada propone desafíos a problemas reales y mucho trabajo en equipo. Es la formación del siglo XXI: no se trata únicamente de saber de programación, sino de interactuar y entender las necesidades de las personas. Para nosotros, que los chicos de Comodoro puedan estar ahí ya nos llena de orgullo”, concluyó Mariano.