Día Mundial de la Donación de Órganos: la importancia de la Ley Justina

Hoy en el Día Mundial de la Donación de Órganos recordamos la importancia de la Ley Justina. En Argentina, todos somos donantes salvo manifestación en contrario. Informate y registrá tu voluntad en el INCUCAI.
miércoles 14 de octubre de 2026

En el marco del Día Mundial de la Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes que se conmemora este 14 de octubre, Argentina reafirma su compromiso con la vida a través de la Ley Justina, que establece la condición de donante para todo ciudadano mayor de 18 años.

Este gesto altruista representa una oportunidad única para transformar la realidad de miles de pacientes. Según informes recientes, un solo donante tiene la capacidad de salvar o mejorar la calidad de vida de hasta siete personas.

En nuestro país, hasta fines de agosto, se concretaron más de 2.500 trasplantes, incluyendo intervenciones críticas de córneas, riñones, hígados y corazones, beneficiando incluso a 176 menores de edad que aguardaban una oportunidad para continuar con sus tratamientos médicos.

Más de 2.500 personas recibieron un trasplante.

 

El marco legal y la voluntad ciudadana

La Ley 27.447, conocida popularmente como Ley Justina y reglamentada en 2018, es el pilar fundamental que sostiene el sistema de salud actual. "La decisión de ser donante es personal e intransferible", señalan las autoridades sanitarias, recordando que si bien la ley presume la voluntad afirmativa, es vital que cada persona dialogue sobre este tema con su entorno familiar. La manifestación de la voluntad puede registrarse de manera sencilla a través del sitio web oficial del INCUCAI.

Modalidades y compromiso social

Existen dos vías principales para la donación: a partir de donantes fallecidos con muerte cerebral o mediante donantes vivos, quienes pueden ceder un riñón o una parte del hígado bajo estrictos controles médicos y judiciales. Este procedimiento, que se posiciona como una problemática tanto médica como social, requiere de una participación activa de la comunidad para reducir la lista de espera que, a nivel nacional, supera las 2.500 personas. La reflexión sobre este acto de generosidad no solo brinda una segunda oportunidad a quienes atraviesan cuadros complejos, sino que consolida un legado de solidaridad.