Nepal finaliza la búsqueda de desaparecidos tras las devastadoras inundaciones
El Gobierno de Nepal suspendió oficialmente las tareas de búsqueda y rescate tras las inundaciones del 26 de agosto, dejando a 5.285 personas desaparecidas y provocando el rechazo de las familias que exigen continuar con los operativos.
La oficina del primer ministro, Balendra Shah, ordenó el cese de las labores para concentrar los recursos, estimados en USD 4.770 millones, en la reconstrucción de rutas y puentes. Hasta el momento, los equipos de emergencia han recuperado 1.455 cuerpos, mientras que unas 7.500 viviendas fueron destruidas y 33.000 personas resultaron damnificadas por el desastre natural.
La decisión gubernamental ha generado una profunda división entre los afectados. Mientras algunos ciudadanos, como Usha Khatri, denuncian el abandono estatal al afirmar: "Estoy furiosa con el gobierno por haber abandonado las labores de búsqueda y rescate cuando miles de personas siguen desaparecidas", otros familiares han comenzado a realizar funerales simbólicos. Nirajan Poudel, quien perdió a cinco parientes, señaló que "después de tantos días y semanas, hay pocas o ninguna esperanza de encontrar a alguien con vida", y ahora busca gestionar los certificados de defunción necesarios para trámites legales.
Impacto económico y laboral
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió que el desastre pone en riesgo el empleo de 21.400 personas y afecta gravemente la infraestructura comercial. La interrupción de los pasos fronterizos de Rasuwa y Tatopani, que concentraron el 22% de las importaciones desde China en el último periodo, amenaza con extender la crisis económica más allá de las zonas inundadas.
El director de la OIT para Nepal, Numan Özcan, subrayó la gravedad de la situación al explicar que "los daños en las conexiones de transporte, las infraestructuras eléctricas y las rutas comerciales pueden trasladar el impacto a través de las cadenas de suministro". Sectores clave como el turismo, la agricultura y el transporte enfrentan ahora una recuperación incierta, con trabajadores informales especialmente vulnerables ante la falta de protección social.