Buscan ampliar en Chubut el abordaje de las violencias digitales que afectan a niños y adolescentes
Desde la Oficina de Derechos y Garantías de la Niñez, Adolescencia y Familia presentaron ante la Legislatura de Chubut un proyecto orientado a prevenir y abordar las violencias digitales que atraviesan a niños, niñas y adolescentes. La iniciativa toma como referencia el trabajo desarrollado a nivel nacional alrededor de la Ley Ema y propone adaptar ese enfoque a distintos espacios de la vida cotidiana, más allá del ámbito escolar.
Natalia Castro, integrante de la Oficina, explicó en diálogo con Crónica que el proyecto fue presentado hace aproximadamente dos semanas y que busca contemplar situaciones que pueden producirse no solamente en las escuelas, sino también en ámbitos deportivos, culturales y comunitarios donde transitan las infancias y adolescencias.
“Presentamos hace dos semanas más o menos un proyecto en la Legislatura justamente para, en concordancia con la ley Ema que está presentada a nivel nacional, con una adecuación por ahí al territorio provincial, justamente para que se hable sobre las violencias digitales del abordaje, no solamente en el ámbito educativo sino también en el ámbito deportivo, en el ámbito de cultura, en distintos ámbitos donde las adolescencias y las niñeces transitan en su cotidianidad”, señaló.
Castro sostuvo que durante el último año observaron distintas situaciones vinculadas con violencias digitales y advirtió sobre el impacto que pueden tener en la vida cotidiana de los adolescentes. En ese sentido, consideró que quienes acompañan a las infancias y adolescencias no siempre dimensionan las consecuencias que pueden generar estas situaciones: “Estuvimos viendo este último año muchas situaciones donde las violencias digitales y todas las ramificaciones tienen un impacto real y bastante complejo dentro de la subjetividad de esas adolescencias”, manifestó.

Según explicó, uno de los objetivos centrales de la propuesta es generar herramientas que permitan acompañar no solamente a quien atraviesa directamente una situación de violencia digital, sino también al entorno en el que se produce. En determinadas circunstancias, señaló, otras personas pueden terminar replicando una situación de violencia sin dimensionar el efecto que genera.
Entre las herramientas que plantea este enfoque se encuentran el trabajo colectivo con los grupos, la perspectiva de género y la incorporación de conceptos vinculados con la privacidad y la intimidad. Castro puso como ejemplo la circulación de un video que inicialmente es enviado a una persona y luego comienza a ser compartido entre otros usuarios.
“Muchas veces es un vídeo que se manda a una persona, esa persona la ramifica y no está siendo consciente de todo lo que conlleva”, explicó. En esa línea, remarcó que una situación que se inicia en un entorno digital puede tener consecuencias concretas en la vida de un adolescente que se encuentra en pleno proceso de construcción de su subjetividad.

La iniciativa provincial fue trabajada, según indicó Castro, a partir del intercambio con organizaciones y referentes que participan del desarrollo de la Ley Ema, entre ellos Faro Digital y Laura Sánchez. La propuesta nacional surgió a partir del caso de Ema Bondaruk, una adolescente que murió por suicidio luego de la difusión no consentida de imágenes íntimas, y busca generar herramientas de prevención y abordaje frente a este tipo de violencias.
Castro planteó que, si bien existen antecedentes de iniciativas relacionadas con la problemática en Chubut, desde la Oficina buscan ampliar el abordaje para que no quede limitado al contexto escolar. “Lo que nosotros buscamos desde acá de la oficina en relación a las situaciones que fuimos teniendo este año es ampliarlo y que no solamente quede en un contexto de escuela o de aula sino que sea significativo el abordaje”, sostuvo.
La referente también señaló que las redes sociales y los distintos espacios digitales modificaron la manera en que se desarrollan los conflictos entre adolescentes. Mientras anteriormente una situación podía quedar circunscripta al espacio escolar, actualmente la exposición puede continuar fuera de ese ámbito y extenderse durante todo el día.
“Antes si había una dificultad entre adolescentes se terminaba en ese contexto, hoy el daño digital sigue las 24/7. Sigue con esta exposición o con esta violencia latente de manera permanente”, afirmó.
En ese marco, Castro indicó que desde la Oficina recibieron consultas principalmente provenientes de escuelas. Según explicó, uno de los desafíos que detectan es que, ante una situación de violencia digital, algunas instituciones tienden a trasladar el abordaje directamente a las familias: “Si bien obviamente las familias tienen que acompañar estas adolescencias, pensemos que es en una etapa donde muchas veces los referentes familiares no son nuestros ámbitos de confianza”, señaló.
Por eso, consideró necesario que las instituciones puedan trabajar colectivamente con los grupos involucrados y no limitarse a comunicar el problema a las familias. También remarcó la importancia de generar criterios sobre qué hacer cuando una persona recibe contenido íntimo o violento.
En ese sentido, la propuesta busca poner el foco en la responsabilidad de quienes integran las comunidades en las que se producen estas situaciones. “Lo que busca esta ley es responsabilizar a todos los que formamos parte de esa comunidad”, concluyó Castro.