Antes de la visita del Papa

García Cuerva llamó a sanar los vínculos en Luján: "Nuestra Patria tiene muchos abrazos pendientes"

Durante la misa central de la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján, el arzobispo de Buenos Aires reclamó terminar con la descalificación, la intolerancia y la violencia en la sociedad. Ante miles de fieles y en la antesala de la visita del Papa, el monseñor instó a convertir la experiencia del camino en una "escuela de fraternidad", enfatizando la urgencia de acompañar a los sectores más vulnerables y reconstruir la unidad entre los argentinos.
domingo 04 de octubre de 2026
Jorge García Cuerva, en la homilía de este domingo en Luján.
Jorge García Cuerva, en la homilía de este domingo en Luján.

Durante la misa central correspondiente a la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, instó a erradicar la descalificación, la intolerancia y la agresión, haciendo una llamada a restablecer el entendimiento entre los ciudadanos argentinos.

Frente a la multitud de creyentes que arribaron al santuario mariano tras la marcha tradicional, la autoridad eclesiástica planteó que la experiencia vivida en la caminata puede servir como punto de partida para afianzar los lazos comunitarios y asistir a aquellos sectores que padecen realidades de postergación.

La apelación a erradicar los resentimientos

En el marco de su sermón, García Cuerva remarcó que el trayecto recorrido hizo posible que personas con vivencias diversas transitaran un mismo camino, e instó a trasladar esa vivencia compartida a la cotidianidad social.

El prelado cuestionó los agravios y la falta de aceptación del otro, al tiempo que exhortó a dejar atrás las distintas manifestaciones de violencia, tanto en el plano físico como en el verbal.

"Así como nos curamos las ampollas, queremos, Madre, curar los vínculos entre nosotros", expresó.

De igual modo, advirtió que los daños provocados por las agresiones, la intolerancia y las descalificaciones "ya supuran", dejando en claro que el contexto social perjudica a la totalidad de la población.

"Es tiempo de unirnos. Si la Virgen de Luján nos abraza a todos, es imposible mirar al otro con desprecio, porque el otro es mi hermano", afirmó.

García Cuerva citó al Papa al pedir por la situación de los más pobres. Foto: Mariana Nedelcu

 

El pedido de uniones para la sociedad

Un momento relevante de la alocución se produjo cuando García Cuerva empleó el concepto del abrazo para graficar las relaciones interpersonales en la Argentina.

"Nuestra Patria tiene muchos abrazos pendientes: abrazos de perdón ante tanta descalificación e insulto; abrazos solidarios ante tanta indiferencia; abrazos de encuentro ante tanto extravío; abrazos profundos, no protocolares; necesitamos abrazos del alma", sostuvo.

El arzobispo demandó que tales expresiones de cercanía se transformen en acciones efectivas hacia los grupos en condición de fragilidad social.

En esa línea, estimuló a los caminantes a desempeñarse como "artesanos de la fraternidad" y a llevar el "abrazo de María" a los adultos mayores, a los individuos con discapacidad junto a sus familias, a quienes carecen de empleo, a las personas en situación de calle y a la juventud afectada por las adicciones.

"Nadie puede solo, nos necesitamos", afirmó García Cuerva durante la celebración.

Una multitud llegó a la basílica para ver a la Virgen de Lujan. Foto: Mariana Nedelcu


La mirada sobre un escenario social dividido

El reclamo por la concordia ocurrió días después de que el arzobispo expusiera su mirada sobre el contexto que hallará el papa León XIV al momento de desembarcar en territorio nacional.

García Cuerva había anticipado previamente que el Pontífice se encontrará con un país "herido" y "dividido", fragmentado por los antagonismos políticos y por problemas sociales que golpean prioritariamente a los estratos más desprotegidos.

En el oficio religioso en Luján, renovó dicha inquietud y sugirió que la peregrinación puede actuar como una "escuela de fraternidad" para la ciudadanía.

A la vez, rescató conceptos de León XIV orientados a asegurar condiciones de vida dignas para quienes sufren carencias alimentarias, afecciones de salud y desamparo, subrayando además la relevancia de la formación educativa y el cuidado de los ancianos.

El trayecto como símbolo de unidad

García Cuerva ponderó que a lo largo de la marcha hacia Luján los peregrinos afrontaron idénticas dificultades y padecieron el agotamiento físico, al margen de sus particularidades individuales.

Bajo su perspectiva, esa vivencia demostró que la movilización religiosa constituye un espacio exento de "grietas ideológicas ni exclusiones", en el cual los participantes se reconocen integrantes de una misma comunidad.

En función de ello, solicitó que la enseñanza de la jornada no quede circunscrita al acto litúrgico y demandó sostener esos principios tras el retorno a los hogares.

Con información de BAE Negocios - Grupo Crónica.