Retroceso récord: el glaciar Perito Moreno perdió casi un kilómetro de frente en solo 100 días

Las mediciones con drones de Glaciarium y el Parque Nacional Los Glaciares revelaron un acelerado adelgazamiento del hielo, desprendimientos frecuentes y una dinámica que podría debilitar su sostén natural.
viernes 02 de octubre de 2026

La masa helada del Perito Moreno retrocedió 910 metros desde la margen costera en tan solo 100 días, durante el período que abarcó desde el 24 de febrero hasta el 4 de junio de 2026. Dicho relevamiento, conseguido mediante dispositivos aéreos no tripulados, constituye la mayor contracción registrada en el extremo frontal del bloque glaciario y rebasa los 750 metros contabilizados en el año 1899 por el geólogo germano Rudolf Hauthal.

El proceso de seguimiento estuvo a cargo de Glaciarium junto a la Intendencia del Parque Nacional Los Glaciares (PNLG), organismos que desde mayo de 2025 realizan pasajes aéreos constantes con drones. El material fotográfico capturado hizo posible registrar las variaciones sucedidas durante la temporada estival 2025-2026 y los meses otoñales subsiguientes.

El achicamiento de la estructura se concentró en una etapa en la cual el cuerpo helado redujo su masa en 1,46 km² de superficie, correspondiendo 0,81 km² a los meses de verano y 0,65 km² a los de otoño.

Conforme al reporte elaborado por Glaciarium, esos 197 días representan el 44% de la totalidad del área que el Perito Moreno perdió desde el año 2018.

La pérdida reciente equivale a 204 canchas de fútbol

A partir del año 2018, la formación de hielo redujo un espacio semejante al tamaño de 458 campos de fútbol profesional, tomando como base una medida reglamentaria de 7.140 m². De esa suma global, 204 canchas corresponden de forma exclusiva al lapso medido entre el verano de 2025-2026 y la época otoñal.

Esta transformación también se percibe desde la ribera: en el transcurso de los últimos meses, importantes fragmentos congelados navegaron a la deriva sobre las aguas del Canal de los Témpanos, sirviendo como indicativo de las rupturas y de la reorganización en la cara de la masa glaciaria.

Hasta hace breves años, el Perito Moreno representaba una condición particular dentro del territorio patagónico. Mientras otras formaciones congeladas de la zona mostraban retracciones, esta estructura conservaba un balance relativo: el volumen de hielo destruido en primavera y verano buscaba compensarse durante la temporada de otoño e invierno. A lo largo del período 1999-2013, la ubicación de su borde frontal experimentó modificaciones inferiores a los 50 metros.

Aquella dinámica comenzó a alterarse en 2018. Desde ese momento, los especialistas detectaron una reducción de superficie más marcada, la pérdida de grosor en la capa helada, una aceleración en el desplazamiento del flujo y la retracción de sus dos extremos, tanto en dirección al Canal de los Témpanos como hacia el Brazo Rico del lago Argentino.

Un trabajo de investigación centrado en la condición y las eventuales proyecciones del bloque glaciario determinó que el ritmo de descenso de la cara frontal pasó de 0,34 metros al año entre 2000 y 2019 a guarismos de hasta 5,5 metros anuales en el quinquenio 2019-2024.

La tarea científica combinó lecturas de radar de penetración terrestre llevado a bordo de helicópteros, estudios batimétricos y secuencias satelitales de altitud y velocidad. Las conclusiones exhiben que el adelgazamiento resultó más pronunciado en las zonas de menor altura y cercanas a la pared frontal, donde la masa helada permanece en contacto directo con el espejo de agua.

A la vez, se advirtió una mayor rapidez en la circulación del hielo en las áreas inmediatas al término de la estructura. El informe indica que dicha alteración puede vincularse con la menor presión sobre el suelo subyacente, el repliegue hacia fosas de mayor profundidad y una firmeza disminuida en el frente.

Por el contrario, los sectores alejados del extremo final no evidenciaron una aceleración equivalente. Para los profesionales a cargo del análisis, esa disparidad demuestra que la reconfiguración mecánica inició en el borde frontal y se desplaza de manera progresiva hacia la parte alta.

Una barrera natural ayudó a mantener estable al glaciar durante décadas

Las tareas de exploración recientes permitieron determinar de manera más precisa las características del relieve oculto debajo de la superficie congelada. En el sector frontal se localiza una elevación subglacial que funciona como extensión de la península Magallanes y separa el cauce hacia el Canal de los Témpanos y el Brazo Rico.

Esa prominencia del terreno funciona como un punto de fijación: contribuye al sostén de la lengua de hielo y frena su retirada. Adicionalmente, una acumulación morrénica sumergida en el Canal de los Témpanos regula la dinámica del agua frente a la pared helada.

Dicha morrena establece un escalón de entre 100 y 120 metros de altura sobre el lecho profundo del lago. Su presencia logra contener el agua de menor temperatura y más turbia en la cercanía del borde, disminuyendo el derretimiento subacuático en las capas inferiores. El diagnóstico considera que la unión de estos elementos topográficos fundamenta la estabilidad observada históricamente en el Perito Moreno.

Los registros concretados el 19 de marzo de 2026 brindaron nuevos elementos informativos acerca de los sectores descubiertos en fechas recientes por el hielo. En la zona del Canal de los Témpanos se midieron profundidades de entre 110 y 180 metros, en tanto que en el área del Brazo Rico los valores oscilaron entre 70 y 100 metros.

Qué puede pasar si continúa el adelgazamiento

El grupo de investigación diseñó una simulación teórica para evaluar el escenario ante la persistencia de los promedios de pérdida de masa observados durante el período 2019-2023. El estudio no fija fechas ni pronostica una trayectoria inevitable, pero identifica condiciones que podrían favorecer una retirada más amplia.

La primera etapa posible sería la separación del frente respecto de la cresta subglacial. Si el glaciar se retira hacia aguas más profundas, aumentaría la porción de hielo sumergida y expuesta al lago. En ese escenario, sectores del frente podrían aproximarse a condiciones de flotación, con más desprendimientos y una aceleración del flujo.

El modelo señala que el área frontal bajo el agua podría crecer cerca de un tercio en una primera fase y hasta 90,76% en una segunda sección del valle. Más adelante, una constricción del terreno podría ofrecer una estabilidad relativa, aunque el estudio no asegura que el glaciar alcance un nuevo equilibrio allí.

Los investigadores advierten sobre los límites de las proyecciones

Los científicos remarcaron que las proyecciones sobre el futuro del glaciar dependen de variables climáticas que pueden modificar el ritmo de retroceso.

El análisis parte de tasas recientes de adelgazamiento que no necesariamente se mantendrán constantes. El modelo tampoco incorpora de manera completa la dinámica del flujo del hielo, la evolución futura de las precipitaciones, el aporte de nieve en las zonas altas ni los cambios de temperatura.

Los autores también advierten que el verano 2022-2023 fue excepcionalmente cálido en Argentina, por lo que extrapolar ese comportamiento puede sobredimensionar el retroceso. Aun con esas limitaciones, sostienen que el Perito Moreno atraviesa su mayor pérdida en alrededor de un siglo y que la continuidad del adelgazamiento puede volver más inestable su frente.

Con información de TiempoSur.