Hospital Regional
Familias reclaman por la falta de insumos para tratar la diabetes: "Tuve que internar a mi hija"
La falta de insumos para el tratamiento de la diabetes genera preocupación entre familias de Comodoro Rivadavia. Noemí Bilbao, cuya hija de 9 años fue diagnosticada hace cinco meses, contó a Crónica la difícil situación que atraviesan ante la falta de tiras reactivas, insulina y otros elementos necesarios para controlar la enfermedad.
“Estamos pasando una situación muy, muy fea, triste. Estamos sin los insumos de nuestros hijos que necesitan para vivir”, expresó.
Según relató, desde los hospitales la respuesta que reciben es que los pedidos médicos ya fueron enviados, pero que los insumos no llegan desde Provincia. “Es la única respuesta. No podemos tener una respuesta de ‘no hay’. Porque ¿qué hacemos con los chicos si no hay? ¿Dejarlos morir en casa? Eso tenemos que hacer o traerlo”, cuestionó.

Bilbao contó que incluso tuvo que recurrir a la internación de su hija ante la falta de elementos para continuar el tratamiento en su domicilio. “Yo ya vine dos veces a internar a mi hija. Decirle: ‘Mirá, no tengo insumos, no tengo tiras para medir a mi hija, tiene que comer ahora. Internámela’”, relató.
La mujer explicó que en el hospital pueden garantizarle el tratamiento, pero que la internación también implica riesgos para los niños con diabetes. “Pueden internar porque acá hay medios para poder darle su tratamiento, pero ellos están expuestos a enfermarse muchísimo y una enfermedad para ellos es peor que para una persona que no tiene diabetes”, señaló.
Un grupo de unas 80 familias
Bilbao explicó que mantienen un grupo integrado por alrededor de 80 personas que atraviesan situaciones similares. Allí hay desde un bebé de dos años hasta adolescentes y adultos, mientras que su hija tiene 9 años y fue diagnosticada con diabetes hace cinco meses.
Ante la falta de insumos, las propias familias comenzaron a ayudarse entre sí. “Es bueno saber que no estamos solos, nos tenemos unos a los otros y somos muy solidarios”, destacó.
En ese sentido, contó que quienes consiguen insumos que no utilizan los ponen a disposición de otras personas que los necesitan. “Por ahí hay gente que dice: ‘Tengo una cajita de insulina que no uso’, y ahí se empieza a repartir para el que necesita”, explicó.
La mujer remarcó que las familias conocen la importancia de la medicación y que el objetivo no es acumular insumos, sino garantizar que lleguen a quienes los necesitan.
El costo de un tratamiento particular también representa una dificultad. Según Bilbao, un tratamiento puede rondar los 2 millones de pesos mensuales, un monto que muchas familias no pueden afrontar. “No todos pueden costear. No se puede. Hoy, con la situación que vivimos todos en la provincia, que no hay trabajo, yo no tengo trabajo. No podría”, manifestó.
Además de afrontar el tratamiento de su hija, Bilbao contó que también tiene un niño con discapacidad. A esto se suma el costo de la alimentación de la niña, por lo que aseguró que no puede hacerse cargo de comprar los insumos que, según plantea, deberían estar garantizados.
“El reclamo no va a parar”
Frente a este panorama, Bilbao aseguró que continuarán reclamando hasta obtener una respuesta. “El reclamo no va a parar porque esto se tiene que solucionar. No podemos seguir recibiendo ‘no hay’”, afirmó.
Y agregó: “Acá o nos solucionan el problema de traer los insumos o van a tener que preparar el piso para enterrar a todos los niños hasta que tengamos insumos, porque no podemos llevar a nuestros hijos a morir a casa”. “No podemos, no lo vamos a hacer, no lo vamos a hacer”, sostuvo.
El testimonio de un paciente con diabetes
Santiago, otro de los pacientes afectados, también contó a Crónica las dificultades que atraviesa para acceder a los elementos necesarios para controlar su enfermedad. Según relató, hace aproximadamente un mes que no recibe los insumos que necesita.
Explicó que recibió solamente dos cajas de tiras reactivas, una cantidad que limita sus controles diarios. “Me limita a controlarme tres veces por día cuando yo en realidad me controlo como cinco, seis, siete veces por día”, explicó.
Santiago señaló que volvió a consultar por la falta de insumos y le indicaron que esperara hasta el viernes o el lunes para comunicarse nuevamente y consultar si habían llegado. Según le informaron, los elementos estaban en falta porque “en Provincia no mandaron nada”.

La reducción de los controles también puede afectar su rutina y su tratamiento. “Me limita también a comer, a hacer otras cosas”, explicó, y señaló que debe realizar controles antes de desayunar, comer o realizar distintas actividades, además de volver a medirse ante situaciones como una posible hipoglucemia. “Las 100 tiras no me alcanzan para todo el mes”, sostuvo.
Ante la posibilidad de comprar los elementos de manera particular, contó que los costos resultan difíciles de afrontar. Como referencia, mencionó que dos sensores por mes cuestan alrededor de 300 mil pesos.
Santiago vive solo en Comodoro Rivadavia, es oriundo de Salta y tiene diabetes desde hace 16 años. Además, indicó que lleva entre dos y tres años atravesando dificultades vinculadas a la falta de obra social.