Según el Indec
La brecha salarial se profundizó: trabajadores formales ganan más del doble que los informales
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundió el informe sobre la Evolución de la Distribución del Ingreso correspondiente al segundo trimestre de 2026.
Los datos oficiales revelan un marcado estiramiento en la brecha de formalidad laboral: el ingreso medio de los asalariados registrados duplicó al de los trabajadores no registrados, en un contexto general de leve incremento en la concentración de la riqueza.
De acuerdo con el relevamiento de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el 62,4% de la población total (18,8 millones de personas) percibió algún tipo de ingreso individual durante el período evaluado, con un haber promedio de $1.094.136.
En tanto, el ingreso per cápita familiar promedio para las 30,2 millones de personas alcanzadas por la muestra se ubicó en $688.496, con una mediana de $500.000.
La brecha laboral y el abismo de la informalidad
El ingreso medio poblacional en la actividad principal alcanzó los $1.129.527, con una mediana de $900.000. Sin embargo, la calidad del puesto de trabajo determinó distancias marcadas en la capacidad de ingreso de los hogares.
Los trabajadores asalariados con descuento jubilatorio percibieron un haber medio de $1.433.794, cifra que representó un incremento interanual del 26,5%. En contraposición, los empleados no registrados o informales alcanzaron un promedio de $706.204 (+24,9% interanual).
La brecha entre ambos sectores superó el 100%, dejando al descubierto que un trabajador formal gana más del doble que uno precarizado por tareas equivalentes.
Concentración de la riqueza e indicadores de desigualdad
El Coeficiente de Gini -indicador que mide la desigualdad donde 0 representa equidad absoluta y 1 la máxima concentración- se posicionó en 0,428 para el ingreso per cápita familiar.
El registro mostró una leve suba respecto del 0,424 observado en el mismo trimestre del año anterior, dando cuenta de una mayor inequidad en el reparto de los recursos.
El desglose por deciles (divisiones que ordenan a la población o a los hogares de menor a mayor según sus entradas de dinero) reflejó las asimetrías del sistema: Decil 10 (el 10% con mayores recursos): Captó el 32,3% de la masa total de ingresos per cápita familiar.
Decil 1 (el 10% más pobre): Percibió apenas el 1,8% del total general. Al comparar los extremos del abanico social, la mediana del decil más alto ($1.800.000) multiplicó por 13 veces a la del decil más bajo ($134.000).
Si el contraste se realiza calculando los ingresos promedios, la brecha entre el decil 10 ($2.221.170) y el decil 1 ($124.142) se expandió a 18 veces.
Disparidad de género y estratificación social
La brecha de género en la ocupación principal se situó en el 26,3% durante el segundo trimestre de 2026. La cifra evidenció un ajuste frente al 29,3% medido en el primer trimestre de este año y al 27,2% anotado en igual lapso de 2025.
En términos absolutos, los perceptores varones alcanzaron un ingreso total individual medio de $1.266.369, mientras que las mujeres promediaron $927.252. En la escala por estratos individuales de ingreso, la brecha estructural quedó configurada en tres niveles claramente diferenciados: Estrato bajo (deciles 1 al 4): Ingreso medio de $382.621. Estrato medio (deciles 5 al 8): Ingreso medio de $1.033.047. Estrato alto (deciles 9 y 10): Ingreso medio de $2.641.394.
Estructura de los hogares y red de asistencia social
La composición de la caja familiar mostró que el 78,1% de los recursos provino de fuentes laborales, mientras que el 21,9% restante correspondió a ingresos no laborales (jubilaciones, pensiones, subsidios y asistencia estatal).
La dependencia de la ayuda oficial varía de forma drástica según el nivel socioeconómico. En el decil de menores ingresos (Decil 1), los aportes no laborales explicaron el 67,3% del presupuesto del hogar. En el extremo opuesto (Decil 10), esa proporción cayó al 13,4%.
Finalmente, la carga de dependencia física presentó un promedio global de 122 personas no ocupadas por cada 100 ocupadas. La fragilidad del sector más postergado quedó reflejada en el decil 1, donde la proporción trepó a 307 personas no ocupadas por cada 100 activas, mientras que en el decil 10 descendió a 38 no ocupados por cada 100 trabajadores.
Con información de BAE Negocios - Grupo Crónica.